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ABDUCCIONES: EN LADO OSCURO DEL FENÒMENO O.V.N.I.

12109214_10206974655421475_5545195568495847337_nPor Joaquín Abenza Moreno

Director del programa “El último peldaño”

En el Antiguo Testamento, en el segundo Libro de los Reyes, capítulo 2, versículos del 8 al 12, podemos leer:

“Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó las aguas. Estas se dividieron hacia uno y otro lado, y así pasaron los dos por el suelo seco. Cuando cruzaban, Elías dijo a Eliseo: “Pide lo que quieres que haga por ti antes de que sea separado de tu lado”. Eliseo respondió: “¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu!”. “¡No es nada fácil lo que pides!, dijo Elías; si me ves cuando yo sea separado de tu lado, lo obtendrás; de lo contrario, no será así”. Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo en el torbellino.  Al ver esto, Eliseo gritó: “¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Carro de Israel y su caballería!”. Y cuando no lo vio más, tomó sus vestiduras y las rasgó en dos pedazos.”

Para muchos los libros sagrados de las mas antiguas religiones recogen crónicas de sucesos inexplicables que pueden entenderse de otra manera si se analizan con  parámetros técnicos y culturales de nuestro tiempo. Ese podría ser el caso del episodio del “rapto” del profeta Elias por un carro de fuego. Aunque el pasaje es oscuro, y no da detalles del lugar de destino del personaje bíblico, las propias Sagradas Escrituras nos informan indirectamente de que mas tarde fue devuelto a la Tierra, o al menos se le permitió comunicarse, ya que el versículo 12 del capítulo 21 del segundo Libro de las Crónicas dice:

elias6“Entonces le llegó un escrito del profeta Elías que decía: “Así habla el Señor, el Dios de tu padre David: Tú no has seguido los caminos de tu padre Josafat, ni los de Asá, rey de Judá, 13 sino que imitaste a los reyes de Israel e incitaste a Judá y a los habitantes de Jerusalén a que se prostituyeran como la familia de Ajab. También has asesinado a tus hermanos, la familia de tu padre, que eran mejores que tú.”

Aunque en la memoria reciente la historia de los Objetos Voladores No Identificados arranca en el final de la década de los años 40 del siglo XX, ningún investigador mínimamente informado discutirá que el origen del misterio de los OVNIs es tan antiguo como el propio ser humano. Mucho antes de que la Biblia recogiera los pasajes que acabamos de aludir ya era posible encontrar indicios de objetos extraños moviéndose por los cielos cuya impronta ha quedado plasmada en forma de relatos mitológicos, pinturas rupestres o petroglifos ancestrales por todo el planeta y en todas las épocas.

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El reconocido investigador español Antonio Ribera.

Pero no solo se trata de crónicas de visiones extrañas, existe un componente mas oscuro ligado al fenómeno OVNI, nos referimos a sucesos en los que, como en el caso del profeta Elías, seres humanos son arrebatados por los tripulantes de estos misteriosos objetos y llevados (por las buenas o a la fuerza) a bordo de lo que parecen ser naves de origen no terrestre y en los que en la mayoría de las ocasiones se les somete a toda suerte de exámenes de naturaleza biológica. Casi siempre los momentos mas desagradables de estas experiencias suelen quedar ocultos en la memoria de los testigos, siendo puestos en evidencia mediante técnicas de hipnosis regresiva. A este tipo de experiencias, tan aparentemente increíbles, los pioneros de la ufologia (entre los que podemos destacar el escritor español Antonio Ribera, un gran estudioso de este fenómeno) lo denominaron “abducciones” (del vocablo latino “abductio”, que significa “rapto”).

Sin duda el caso de abducción que mas llamó la atención de la opinión pública internacional (o al menos de los interesados en el fenómeno OVNI) fue el protagonizado por la pareja norteamericana Barney y Betty Hill en septiembre de 1961, cerca de la ciudad de Groveton, en el estado de New Hampshire, que el celebérrimo libro de John G. Fuller “El Viaje interrumpido” dio a conocer con todo lujo de detalles. Se trata de un caso paradigmático en cuanto a la fenomenología propia de las abducciones, con todos sus componentes básicos: avistamiento de un objeto extraño, encuentro con seres desconocidos, sensaciones no habituales en el  estado general de los testigos en fechas posteriores, episodios de “tiempo perdido”, revelación de experiencias traumáticas gracias a sesiones de hipnosis, aparición (aparentemente al menos) de interés por el tema ufológico tras la experiencia, etc.

Estas pautas se mantienen (con mayores o menores variantes) en el común de la casuística a lo largo del tiempo y por todos los lugares del mundo donde se ha registrado casos similares.

El matrimonio Hill.
El matrimonio Hill.

Un caso muy anterior al del matrimonio Hill lo tenemos en España, concretamente en la localidad de Jumilla (en la Región de Murcia). Ocurrió en la “protohistoria” de la ufología moderna en 1947. El suceso fue recordado por una de sus protagonistas, Próspera Muñoz, cuando habían pasado mas de tres décadas. A su memoria acudieron las imágenes de lo ocurrido una mañana cuando ella y su hermana Ana tendrían alrededor de siete u ocho años, y unos misteriosos seres de baja estatura descendieron de lo que parecía un coche  plateado resplandeciente que se aproximó, sin emitir ningún ruido, hasta la casa de campo donde estaban las niñas.

A través de técnicas de hipnosis, la testigo pudo recordar el resto de la historia, la cual encaja perfectamente en el esquema de este tipo de sucesos.

En una segunda visita, en la noche siguiente, Próspera fue llevada por sus “visitantes” al interior de lo que podría ser una nave de gran tamaño donde le fue realizado el examen “medico” que suelen padecer la gran mayoría de los abducidos.

Próspera Muñoz.
Próspera Muñoz.

El patrón es recurrente y la credibilidad de los testigos suele ser alta. En el caso de Próspera Muñoz, a la que tengo el honor de conocer personalmente, no me cabe la menor duda de que está contando su verdad, la que con toda honestidad está convencida de haber vivido.

¿Pero hasta que punto podemos estar seguros de que las verdades de los testigos son objetivas?

Quizás nos ayude recordar otro caso de gran importancia ocurrido en España. Se trata del conocido como “La abducción de Julio F.”. Es la historia de un hombre de 30 años que en la madrugada del 5 de febrero de 1978 salió al campo junto, en un lugar de la provincia de Soria, acompañado de su perro con la intención de ejercer su afición a la caza. En un punto del camino el vehículo que conducía se detiene inexplicablemente y no consigue ponerlo de nuevo en marcha. Cuando el testtigo se baja del coche para ver que le sucede al motor, en plena soledad, ve acercarse a dos seres muy altos, vestidos con trajes plateados, aparentemente sin costuras, con una especie de verdugo que les cubría sus cabezas.

Aquellos seres le transmiten mentalmente la orden de que les siga y el testigo, junto con su perro (por cierto a Próspera Muñoz también le acompañó su perro cuando fue llevada a la supuesta nave) es conducido a un artefacto en forma de plato invertido en el que (una vez mas se repite el patrón) es sometido a exámenes de naturaleza biológica. El testigo no recuerda la parte mas terrorífica de su vivencia hasta que no es sometido a una sesión de hipnosis regresiva.

Este caso puede tener la clave para poner en tela de juicio la validez de la hipnosis como herramienta objetiva para investigar las abducciones, ya que el psicólogo clínico que realizó las sesiones de sofronización a Julio F., el controvertido (por este y otros temas) parapsicólogo español José Luis Jordán Peña, confesó a los investigadores David Cuevas y José Juan Montejo en 2013, que había influido en el testigo para que contase esta historia.

Sea como fuere, y sin llegar a pensar que en todos los casos de regresiones hipnóticas haya intención de construir o falsificar historias, lo cierto es que son muchos los expertos en hipnosis que admiten que se puede mentir en trance regresivo y también se puede (incluso involuntariamente) influir en el sujeto hipnotizado por parte del hipnotizador para que las historias que fluyen (en teoría) del subconsciente no sean mas que fantasías, construidas por fragmentos de recuerdos inconexos o incluso inexistentes.

Tampoco hemos de dejar de lado una teoría que ha sido apuntada por algunos investigadores en mas de una ocasión. Entraría de lleno en las denomindas “teorias de la conspiración” y es la que apunta que las abducciones (al menos las modernas) podrían haber sido realizada por entidades próximas a servicios de inteligencia de determinadas potencias para fines oscuros que quedarían enmascarados (y los testigos ridiculizados y desacreditados) bajo el paraguas de la ufología.

Llegado a este punto ¿que valor le podemos dar a los testimonios de abducciones? Pues en mi opinión hay que analizar cada caso en su contexto, saber a que nos estamos enfrentando y usar la mejor herramienta que tiene cualquier investigador a su alcance: el sentido común.

Sin lugar a dudas estamos en lo mas extraño de lo extraño, en una segunda derivada de un fenómeno desconcertante, en el lado mas oscuro del misterio.

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