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Es una extraña formación circular hallada en el Delta del río Paraná, en el nordeste de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Una curiosidad que invoca a la imaginación y convoca a la investigación.
Su descubridor, el cineasta Sergio Neuspiller, buscaba locaciones para filmar una película de terror paranormal. Situó en el Google Maps los puntos donde habían ocurrido una serie de presuntos eventos paranormales y detectó el fenómeno, al que bautizó “El ojo”.
Neuspiller debe lidiar con una cruel paradoja: es experto en efectos especiales y animación en 3D, motivo por el cual debe aclarar una y otra vez que “El ojo” no es un fake. Que es bien real. Primera cosa para decir alto y claro: es una duda fácil de eliminar entrando aquí.
Sergio acaba de lanzar un ambicioso proyecto para rodar la película que pretenderá develar el misterio. Para eso ha convocado a los interesados desde el site Kickstarter, visita que –si ya sos cautivo del desafío– te invitamos a hacer incluso antes de leer nuestro post.
Apoyar esta aventura es, para nosotros, una tentación irresistible.

El-ojo-en-Google-Maps-768x537

Cuando Diego Golombek me avisó que me iba a contactar Sergio Neuspiller me quedé pensando en su nombre. Me resultaba familiar. Efectivamente, su productora Full Dimensional Entertainment S.A. había ganado el Primer Premio en el Festival del Cine Científico (CINECIEN) por dos películas, Cerebro y El sistema solar en un estadio de fútbol, ambas de 2010.

Diego me aclaró que Neuspiller era un gran realizador y un monstruo del 3D, pero esta vez tenía entre manos otra cosa, que nada tenía que ver con los efectos especiales sino con “un fenómeno ambiental extraño”. En su mail me hablaba de un hecho real, de un descubrimiento real que Neuspiller y su equipo habían hecho buscando locaciones para una película de ovnis, terror y misterios afines en el Delta del Paraná.

Pocas horas después recibí el mail de Sergio, en el que me contó de qué se trataba su proyecto, adjuntándome un power point donde ya era posible ver en el historial del Google Maps la evolución en el tiempo de esta isla circular de 120 metros de diámetro.

“El ojo” es una suerte de islote que se mueve, gira en su propio eje y “rebota” contra los bordes del círculo que lo contiene. El canal que separa lo que podríamos llamar “la isla” del suelo fangoso, me explicó Neuspiller, es un anillo de aguas cristalinas, mucho más que las que se pueden encontrar en los pantanos de la zona. La primera imagen de “El ojo” recogida por Google se remonta a Julio de 2003.

¿Qué es El ojo? Nadie sabe cómo se formó ni desde cuándo está allí.

Ya en nuestro primer encuentro, en las oficinas de Full Dimensional en Nuñez, Neuspiller me explicó que el objetivo de su proyecto era promover la investigación del novedoso misterio circular por medio de una campaña de crowfounding y realizar una película que muestre todo, desde el back stage de los que participarán en el estudio del caso hasta el proceso a través del cual alcanzaron las respuestas más acuciantes, entre ellas: ¿Cómo se formó? ¿Por qué se mueve? ¿Desde cuándo está ahí? Hay misterios adyacentes que no se quedan cortos, como el cementerio de barcos donde yace Doña Gregoria, una mole de metal oxidado de 37 metros de eslora. “Es imposible navegar o remolcar ese barco hasta ese lugar”, afirma.

¿Qué hubieras hecho vos si te tropezabas con algo así?, me preguntó Neuspiller. “Varias cosas. Pero difícilmente se me hubiese ocurrido una idea como la tuya”, le contesté. Su proyecto me parece insuperable. En aquella oportunidad me mostró el video donde presentaba el misterio. Ya está en Youtube. No te lo pierdas.

Mire este video en Youtube.

¿Por qué apoyo al proyecto? Por tres razones: 1) para resolver el enigma abre el juego a quienes ofrezcan las mejores ideas para dar con las respuestas, 2) esta investigación será financiada por los propios interesados y 3) el director me inspira confianza; por sus antecedentes y el planteo general del proyecto entiendo que los resultados serán presentados con honestidad y de un modo instructivo y atractivo para el público.

En su convocatoria para concretar el proyecto “El ojo” incluyó a científicos pero también a paranormalistas. No me desentiendo de los riesgos. Es una combinación inusual, que puede dar lugar a distorsiones. Pero si el trabajo es serio le puede dar una atractiva dimensión didáctica al asunto.

La clave del éxito del proyecto es la plataforma Kickstarter de micromecenazgo: si “El ojo” hubiese caído en manos de un canal de documentales quizá hubiera sido devorado por los intereses mercantiles de la industria televisiva, esa trituradora de buenas ideas.

Neuspiller me pidió unas palabras para convocar a los interesados a bancar la investigación. Yo estoy seguro, como dije arriba, de tener un montón de buenas razones. Aunque ese día no estuve especialmente inspirado, podés conocer mi opinión acá:

Mire este video en Youtube.

Este proyecto juega con ciertos límites, ya que aquí coexisten la vocación de realizar una investigación científica genuina y el deseo de creer que caracteriza a los buscadores de misterios paranormales.

En mi opinión deberemos esperar las respuestas de los científicos comprometidos con el proyecto. Pero para conocer la dimensión humana del fenómeno sería una omisión grave desestimar el impacto que éste ocasiona en las creencias del público más sensibilizado por el hallazgo.

Por lo demás, el científico renacentista, capaz por sí solo de dar todas las respuestas, no existe: diferentes disciplinas convergerán en la búsqueda. Desde agrimensores que midan la topografía dinámica del área, botánicos expertos en la vegetación que crece en ese microclima hasta meteorólogos que calculen la fuerza de los vientos que, tal vez, mueven a “El ojo”.

A la vez, veo a “El ojo” como un gran test de Rorschach, aquella primitiva técnica proyectiva de psicodiagnóstico. Hoy pocos le reconocen validez, pero como metáfora es útil: la forma de las manchas de tinta de Rorschach son ambiguas y desestructuradas; son simétricas pero nadie sabe qué representan. El sujeto expuesto a esas imágenes debe arriesgar una identificación, como quien adivina a qué se parece una nube, una mancha de humedad o el nudo de un árbol. Eso es “El ojo” para quienes quieren creer antes de saber.

MÁS QUE UN CÍRCULO EN EL PANTANO
el-ojo-locaciones“El ojo” excita nuestra imaginación. Cada participante de la exploración tratará de poner a prueba su hipótesis a partir de sus propias observaciones, comprobaciones y expectativas sobre el extraño círculo.

¿Qué es eso? A mí no me interesa tanto lo que es sino lo que representa para quienes ven ahí “algo más” que un mero círculo en el pantano. Ese fenómeno enigmático, pendiente de explicación, detona nuestra capacidad para imaginar respuestas, desde las más fantasiosas, como una marca por el descenso de una nave ET, hasta las científicas, que rendirán cuenta de una formación natural.

En cualquier caso, démosle nuestro apoyo a “El ojo”. Si no es con una contribución en dinero, difundiendo su existencia entre tus contactos.

Nosotros ya nos comprometimos a cubrir la aventura.

ENLACES EXTERNOS
El Ojo. Página oficial.
El Ojo en Kikstarter / Cómo se financiará el proyecto

 

*Las opiniones y presentaciones de nuestros colaboradores son de su exclusiva propiedad y trabajo. Revista Ciencia y Misterios no tiene derechos sobre el material expuesto y no se responsabiliza por lo publicado bajo firma.

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