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La tierra de Hiperbórea siempre fue señalizada en distintos lugares, tanto fìsicos como mentales.
La tierra de Hiperbórea siempre fue señalizada en distintos lugares, tanto físicos como mentales.

Desde edades bien tempranas, ya sea por hechos reales o por la necesidad del hombre de crearse un pasado glorioso pero inalcanzable, empezaron a registrarse las historias que daban cuenta de lugares donde la humanidad o un pueblo determinado había residido durante eones en una inacabable Edad de Oro, hasta que a razón de alguna violenta circunstancia, ese territorio bienaventurado había dejado de ser habitable y los residentes se habían tenido que ir a como de lugar.

En las leyendas hay profusión de hechos similares; la Atlántida, destruida por los dioses a causa de la decadencia moral y física de sus habitantes, Adán y Eva expulsados del Jardín del Edén por desobedecer una simple regla, la de no comer el fruto de un árbol porque Dios tenía miedo de que dejaran de ser tontos, y las catástrofes naturales en tal o cual cultura que hacían creer que todo el mundo había sufrido el mismo destino.

Bueno, también hay casos como los de los supuestos continentes Lemuria y Mu, pero estos no son conocidos por antiguas leyendas, sino son mas bien creaciones modernas; Lemuria fue propuesto en el siglo XIX (1864) por científicos franceses, entre ellos el geólogo inglés Philip Sclater, para explicar el hecho de que tanto en la India como en el sur de África hubiera lémures, y la existencia de Mu fue sugerida por el escritor y viajero del siglo XIX Augusto Le Plongeon, quien afirmó que varias civilizaciones antiguas, como las de Egipto y Meso-américa, fueron creadas por refugiados de Mu, el cual estaba localizado en el Océano Atlántico.

Sin embargo, estas dos teorías fueron dadas por tierra por el simple hecho de que no se ha encontrado rastro alguno de estos dos continentes, y por el motivo de que el movimiento de las placas tectónicas no los hubiera podido hacer desaparecer tan rápido. Entre todas esas historias sobre naciones perfectas desaparecidas, se destaca Hiperbórea.

Friedrich Nietzsche decìa que era hiperbóreo en el sentido de que iba en contra de todo el nihilismo de la sociedad católica, no obstante, el Tercer Reich, partido político al que ayudo, creía literalmente que la raza aria descendia de las gentes de Hiperbórea.
Friedrich Nietzsche decìa que era hiperbóreo en el sentido de que iba en contra de todo el nihilismo de la sociedad católica, no obstante, el Tercer Reich, partido político al que ayudo, creía literalmente que la raza aria descendia de las gentes de Hiperbórea.

Según las creencias griegas, era una región situada en las tierras septentrionales aún desconocidas, al norte de Tracia, una región enclavada en las actuales Grecia, Bulgaria, y la parte europea de Turquía. Se cuenta que allí había una primavera eterna y que el sol se ponìa una vez por año, a la vez que estaba rodeada por gigantescas montañas de hielo transparente.

Su nombre no le había sido asignado al azar (“más allá del norte”), sino que se debe al hecho de que los hiperbóreos eran descendientes de Boreas, dios del viento, y que esta divinidad habitaba en Tracia, en tanto que sus hijos lo hacían más al norte de este reino, en el país de Hiperbórea. La capital de este reino era llamada Thule, aunque ese nombre también fue usado para muchos otros lugares míticos y se identificó con otros tantos reales. Los habitantes en cuestión, aparte de ser hijos de un dios atmosférico, eran gigantes y por lo que se dice, vivían hasta mil años. Las leyendas griegas antiguas nos dicen que los Boreades, que eran los descendientes primigenios directos de Boreas, crearon la primera monarquía teocrática en Hiperbórea.

Además, hay distintas descripciones acerca de su carácter. Sabía representárselos como seres sabios, casi idealizados, los maestros o faros de conducta a seguir por parte del pueblo griego. Un poeta llamado Píndaro describió la perfección ultraterrena de los hiperbóreos: “… Nunca la musa se ausenta de sus caminos: las liras chocan y las flautas lloran y en todas partes coro de doncella girando. Ni la enfermedad ni la amarga vejez se mezclan en su sangre sagrada; y batalla, ellos viven … ” pero por otro lado, se les atribuían costumbres primitivas.

El dios menor Sileno solía contar que los hiperbóreos fueron los primeros hombres en ser visitados por los habitantes de otro continente más allá del océano, y que estos se asustaron tanto por lo que se encontraron, regresaron a su país y no volvieron más. Una tradición indicaba que la monstruosa Medusa había sido desterrada hacia esos lugares, y que residió en una cueva con sus hermanas hasta ser decapitada por el héroe Perseo. Variadito el lugar divino, no era tan un paraíso como lo contaban.

También hay teorías que postulan que los hiperbóreos eran seres extraterrestres que difundieron su sabiduría entre la humanidad, sin tomar en cuenta que genios ha habido toda la vida, sin necesidad de intervenciones extraterrenas.
También hay teorías que postulan que los hiperbóreos eran seres extraterrestres que difundieron su sabiduría entre la humanidad, sin tomar en cuenta que genios ha habido toda la vida, sin necesidad de intervenciones extraterrenas.

Pero, mas allá de haber sido uno de los lugares favoritos de las divinidades (el dios Apolo viajaba una vez cada 19 años a esas tierras para rejuvenecerse, tipo spa divino, digamos), ocurrió lo que siempre pasa con los sitios perfectos; algunas cuantas personas se olvidaron de que los beneficios que gozaban era como una contra-prestación por la adoración, la devoción, y esa sarta de cosas, así que los dioses provocaron, o asi lo hicieron creer, un cambio drástico en el clima, seguido de varios tsunamis y tormentas glaciares. Esto ocasiono el éxodo total de todos los habitantes, gigantes o no, y el abandono del lugar entre los hielos que los había cobijado durante miles de años. Casi casi igual que la Atlántida, por lo cual saben confundirse las dos historias, pero no, son cosas totalmente distintas, porque si bien a nivel de cultura general, la ciudad atlante es muchísimo mas popular, sobre Hiperbórea hay muchas más leyendas directas.

Durante mucho tiempo se discutió la localización física de Hiperbórea. Hierocles, un filosofo estoico del el siglo II d. C., sugirió que los hiperbóreos estaban conectados con los escitas, y que las montañas Riphean (una cadena de elevaciones detrás de las que se decían que ellos vivían) eran, de hecho, los montes Urales de Rusia. Un dato curioso es que, justamente en esos montes se encuentra toda una serie de estructuras antiguas y masivas, que algunos dicen fueron construidas por una raza de gigantes, tal cual eran los hiperbóreos.

También ha habido corrientes de pensamiento que han buscado un origen hiperbóreo, tal como el pensamiento mágico nazi, dentro del cual varios autores postularon teorías considerando que Hiperbórea era la cuna de la raza aria, quien sabe para probar que clase de superioridad, porque si uno se atiene a la leyenda, a los nativos de esa nación no fue por buenos que se les termino el paraíso. No obstante,varios de estos investigadores y/o buscadores de pruebas supremacistas pasaron por alto lo dicho por varios autores, que quizás Hiperbórea no fue nunca un lugar físico, sino un estado de la mente. El poeta Pìndaro dejó traslucir esa idea al decir “Ni por barco ni a pie encontrarías el maravilloso camino hacia la asamblea de los hiperbóreos.”

Para encontrar Hiperbórea, lugar de unión de lo divino y lo mundano, lo que se debe hacer es una exploración interior, pulir lo que allí se encuentre, apuntalar lo bueno y aceptar y corregir lo malo, pero muchos prefieren hacer exploraciones exteriores con la intención de descubrir cosas que los salve y excuse de mejorar como seres humanos.

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