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La clonación es un término que se usa para describir la producción de gran cantidad de copias idénticas de moléculas, anticuerpos, células o seres vivientes. En el año 1993 Jerry Hall y Robert  Stilmann, de la George Washington University, divulgaron datos relativos a experimentos de escisión gemelar (splitting) de embriones humanos de 2, 4 y 8 embrioblastos, realizados por ellos mismos. Se trató de experimentos llevados a cabo sin el consentimiento previo del comité ético competente y publicados –según los autores– para avivar la discusión ética.

Zhong Zhong y Hua Hua
Zhong Zhong y Hua Hua

Esta semana, la noticia es la clonación de “monos de cola larga” en China. Se llaman «Zhong Zhong» y «Hua Hua» y nacieron en el Instituto de Neurociencias de la ciudad china de Shanghái son los primeros primates en llegar al mundo gracias a la misma técnica que la famosa oveja «Dolly». La investigación, dada a conocer en la revista «Cell», suscita un profundo debate ético por la cercanía de estos animales a nosotros y el miedo a la clonación humana. Sin embargo, sus «padres» científicos defienden que puede resultar muy valiosa para estudiar enfermedades genéticas, desde patologías cerebrales al cáncer.

Sin embargo, la primera mona en ser clonada llegó en 1999. La noticia, publicada en ABC el 14 de Enero de 2000, decía: “Científicos del más prestigioso centro de investigación con primates de EE. UU. han logrado la primera clonación de un mono con una técnica que produce animales genéticamente idénticos, a diferencia del método utilizado con la oveja Dolly. El experimento con una especie más cercana al hombre pretende tener utilidad terapéutica, pero suscita inquietud. Science Tetra es un mono rhesus hembra”.

La diferencia entre ambos tipos de clonación es que mientras con la mona “Science Tetra” se utilizó el método con el que los gemelos se generan en la naturaleza (que tiene un límite de hasta cuatro individuos por acto de clonación), los monitos recién nacidos son producto de la transferencia nuclear de células somáticas, una estrategia por la que los investigadores extraen el núcleo de un óvulo y lo reemplazan por otro de una célula corporal diferenciada. El embrión «reconstruido» se convierte en un clon del animal donante.

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Hasta aquí todo bien, pero el tema escabroso se hace presente cuando los mismos autores del trabajo explican que tuvieron que “sobreponerse” a varios fallos en los que monos clonados vivían apenas horas tras su nacimiento. Al parecer, la clave estuvo en tomar las muestras celulares de fetos y no monos adultos. En el último caso fallaron todos los intentos.

Esto abre el debate ya no solo de la clonación humana sino de los estándares éticos a la hora de hablar de clonación de primates no-humanos. Algo que ya se está discutiendo en la comunidad científica internacional pero que, como sabemos bien, no tiene porqué ser respetado en el ámbito privado, donde las matrículas de estos “inventos” de la bioingeniería son demasiado valiosas.

PROFUNDIZAMOS EN EL VIDEO:

Fuente: The Guardian

 

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