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El Congreso Internacional de Ovnilogía de Victoria, Entre Ríos, ha crecido. Eso queda claro al ver la cantidad de asistentes, la estupenda organización de Andrea y Silvia Pérez Simondini (y su grupo de incansables colaboradores) y la calidad de los invitados.

Este año, en su cuarta edición, los ponentes han presentado casos, experiencias, investigaciones y documentos de tal relevancia que es imposible hablar de “platos fuertes”. Sin embargo, la presencia del mismísimo Travis Walton (famoso abducido norteamericano), Juan Oscar Pérez y Néstor Berlanda (Argentina) y Ademar Gevaerd (Brasil) han despertado interés y aplausos por partes iguales.

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Destacando una excelente organización, el evento tuvo su previa el viernes por la tarde, con la proyección del documental “Testigo de Otro Mundo” en el Cine Teatro Victoria. La historia de Juan Oscar Pérez (llevada al celuloide por el cineasta Alan Stievelman) habla de seres extraños que arrancan a un niño de 12 años de su realidad cotidiana. Las vivencias del testigo, sumadas a la presencia y reflexiones del psiquiatra Néstor Berlanda y el astrofísico Jacques Vallée, sirvieron de entrada perfecta para un fin de semana enfocado en la posibilidad de un “contacto”.

¿Seres extraterrestres? ¿Interdimensionales? ¿Quizás algo más cercano y familiar?

Opiniones no faltaron, y datos tampoco. Entre muchas otras cosas, lo importante de los congresos organizados en Victoria es que, de manera ágil y entretenida, se comparten datos contrastables y tangibles acerca de fenómenos que siempre parecen esquivos.

UN YANKEE Y UN ARGENTINO, EN LA MESA DEL MISTERIO

La combinación más potente e impensada queda reflejada en la fotografía que muestra a Travis Walton y Juan Oscar Pérez caminando juntos. Son dos paisanos; uno del norte y otro del sur. Hombres sencillos y directos, concisos y realistas; forjados por la vida del trabajo a músculo (uno como peón, el otro como leñador).

Travis Walton y Juan Pérez (foto de Chiky Escalada)
Travis Walton y Juan Pérez (foto de Chiky Escalada)

A los dos se les hace difícil repasar lo vivido, pero sienten también la necesidad de transmitirlo, casi por compulsión. Están, de hecho, más allá del “¿qué dirán?”. Por eso hablan sin importar quien les cree y quien los mira como bichos raros. Han pasado sus vidas soportando el desprecio y las burlas, por lo que no es difícil adivinar que, como en pocas ocasiones, se sienten cómodos y bienvenidos.

En el caso de Travis Walton (su historia es la base del famoso film “Fuego en el cielo”), su inquietud pasa por dejar un mensaje medianamente positivo respecto a los que él considera son “visitantes del espacio exterior”. Contrario a lo que Hollywood marcó a fuego en nuestras retinas, sostiene que “aquello fue un accidente, después de pensarlo mucho, me llevaron a su nave para salvar mi vida”.

Se refiere al famoso “rayo” que escupe ese aparato rojo sobre su cuerpo y que, según varios testigos, lo hace volar unos metros para caer “como un saco de carne”. Luego, vendrían más de cinco días de desaparición, estudios de polígrafo sobre sus compañeros de cuadrilla y un retorno que, durante unos años, lo hundió en los recovecos grises de la incomprensión y el propio descreimiento.

Juan Oscar Pérez no la ha pasado mucho mejor, pero está mejor. Su relación con el psiquiatra Néstor Berlanda ha dado frutos y se lo nota dispuesto a comentar sus experiencias sin intentar convencer a nadie. Es, debo repetirlo, un hombre sencillo, nacido y criado con los valores y modismos del campesino de postal. Aunque la otra cara de la moneda son sus experiencias extraordinarias.

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“Me apartaban, me han hecho dormir debajo de un árbol”, dice sin tapujos, haciendo referencia a la actitud que tomaban sus compañeros de trabajo en las distintas zonas rurales donde se ha ganado la vida. “Tenían miedo de las luces, de que los sigan a ellos también”.

Esto lo sumió en una vida solitaria, amarga, que recién comienza a tornarse un poco más amable para este hombre bonachón de casi dos metros de altura.

¿Y DÓNDE ESTÁN LOS PLATOS VOLADORES?

Uno pensaría que en un congreso OVNI se deberían ver filmaciones increíbles (algo de eso hubo, claro). Pero gran parte de lo que sucede se comparte a nivel humano. Al fin y al cabo, la única prueba del “contacto” (tal era la motivación de este cuarto encuentro internacional) es la experiencia personal de individuos que solo cuentan con su palabra. Juan Oscar Pérez dice haber comprado una costosa cámara para fotografiar a los acosadores foráneos. “Cuando quise sacar una foto se trabó el mecanismo, y no volvió a funcionar”, dice, aclarando que el aparato está en su casa para quien lo quiera revisar.

Los únicos datos externos a sus historias, sin embargo, no son despreciables. A Travis Walton lo buscaron durante esos cinco días que estuvo desaparecido. La policía estaba convencida de que había sido asesinado por sus compañeros y las pruebas de polígrafo no hicieron más que corroborar que éstos no mentían cuando hablaban de un OVNI atacando al leñador.

En el caso de Juan Oscar Pérez, los testigos de sus eventos personales hacen de prueba viva de que “algo” sucede en su entorno. A tal punto que su padre, otrora descreído, lo acompañó al congreso vestido en su mejor ropa de gaucho. “Yo he visto los bichos esos que lo siguen a mi hijo. He visto las luces que se paran sobre la casa con mis propios ojos”.

Para sumarle peso a la historia, el psiquiatra Néstor Berlanda no sólo avala que algo extraordinario sucede con Juan, sino que ha escrito un libro para documentarlo. “Detrás de la Niebla” habla de las regresiones hipnóticas realizadas con su paciente, de estudios psicológicos, psiquiátricos y antropológicos que dan sustento a la idea de un contacto ya no con seres de otros mundos, sino con algo mucho más cercano y familiar.

GUARDIANES DEL CIELO Y LA VERDAD

Pero los contactos no sólo se dan con un humanoide de por medio. Los Guardianes del Cielo Cuyano dieron cátedra a la hora de organizar un grupo de búsqueda y trabajo de campo. Con filmaciones sorprendentes realizadas con todo tipo de cámaras especializadas, despertaron exclamaciones del público y el interés de la prensa.

Por otro lado, el grupo de investigadores Latitud 31 de Villa María (Córdoba), expuso un fraude orquestado como una maniobra de publicidad viral. Con paciencia y pericia, lograron dar con los datos que ubican una empresa local como generador de la falsa historia del aterrizaje de un OVNI. Y lo contaron, con pruebas y una contundencia inigualable. Evidencia de que en estos congresos sobre OVNIS se busca separar el fraude de la verdad, y exponer los datos recabados, muy más allá de cuánto se quiera creer.

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Los investigadores Luis Emilio Aninno y Salvatore Carta (Visión OVNI), presentaron datos estupendos sobre eventos y temas de actualidad. En el caso del segundo, su estudio sobre los llamados “metamateriales”, acaparó la atención del auditorio sobre el cierre de las actividades del sábado.

OVNIS VIOLENTOS

Silvia Perez Simondini presentó el caso de «Cota» Collman. Un paisano valiente que, un buen día, tuvo una experiencia por demás extraña: defenderse de humanoides a punta de facón. Según el sitio de Visión OVNI, Collman entró en pánico aquella noche: «Guiado por el terror, saco un gran cuchillo para defenderse e increpo a los misteriosos seres. La respuesta de estos no se hizo esperar: de la esfera salio un rayo de luz que se dirigio hacia el, rozandole la mitad del rostro. Fue entonces cuando Colman experimento la extraña sensacion de que su cuerpo disminuya de tamaño, hasta que le parecio que no media mas que unos pocos centimetros. Se refugio tras un arbol, pero este fue alcanzado por un nuevo fogonazo de luz. Aterrorizado, emprendio una carrera que se le antojo interminable, tenia la vision nublada y sus ropas se desgarraron en la alambrada del campo».

Silvia Simondini con Juan Pérez (foto por Chiky Escalada)
Silvia Simondini con Juan Pérez (foto por Chiky Escalada)

La camisa chamuscada del paisano puede verse todavía en el Museo del OVNI en Victoria y, claro, la exposición de quien se convirtiera en su amiga (Silvia Perez Simondini) añadió no solo detalles estupendos a la historia, sino un tono emocional muy necesario en el congreso.

Ademar Gevaerd es un periodista brasileño que, desde muy pequeño se ha encargado de investigar el enigma de los Objetos Voladores No Identificados. Fundador de la famosa revista UFO, llegó al congreso de Victoria para narrar sus más recientes hallazgos sobre el famoso caso Colares. La “Operación Prato” (1977) se lanzó tras los informes de ciudadanos brasileños atacados por Objetos Voladores de procedencia desconocida. Las fuerzas armadas llegaron a la isla para buscar respuestas y encontraron tres muertos y varias personas gravemente heridas.

Ademar Gevaerd ha dedicado su vida a la investigación de este caso y, lo que es más importante, el pedido de desclasificación de los documentos oficiales. “Calculo que se han desclasificado apenas el 20 por ciento de los documentos, pero eso alcanza para saber que la Fuerza Aérea de Brasil mantuvo una “reunión” con los tripulantes de esas naves”, declara Gevaerd.

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CONCLUSIONES SOBRE UNA INICIATIVA QUE CRECE

Es difícil saber hasta dónde llegarán los congresos internacionales del OVNI en Victoria. Este año, y pese a la crisis económica argentina, se contó con más de quinientos asistentes. Además, ha sido declarado de “Interés Cultural”, lo que le otorga un merecido lugar en la agenda local y entrerriana de actividades.

No todos los días sucede que el misterio golpee a la puerta, pero es posible acercarse de otra manera: una que se disfruta minuto a minuto, y eso es lo que vienen planteando hace años Andrea y Silvia Pérez Simondini.

Es evidente que han logrado su cometido.

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