Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

El mundo en 2030 es una incógnita, sin embargo estamos bastante cerca de conocerlo. Son muchas las maneras de pensar el mundo del mañana. Algunas tienen que ver con las ideas de escritores de ciencia ficción (algunos pocos tienen la costumbre de acertar sus predicciones, como Phillip K. Dick), pero en este caso nos vamos a meter con el Foro Económico Mundial.

Si de alguna forma podemos plantear un escenario para ese Nuevo Orden Mundial del que tanto se habla, es buena idea primero revisar las ideas de los colaboradores del FEM. Ida Auken (parte del parlamento danés) es una «contribuidora de agenda» de la institución y publicó en 2016 una entrada en su blog (dentro del FEM) que originalmente se llamaba: «Bienvenidos a 2030: nada me pertenece, no tengo privacidad y la vida nunca ha sido mejor». Hoy, la misma entrada lleva un título menos desafiante y vamos a ver de qué se trata.

Anuncio

La entrada parece girar en torno a una sesión del Foro titulada «¿Qué sucedería si la privacidad se convierte en un lujo?», en la que se debate acerca de la pérdida de derechos por parte de la ciudadanía, con el dudoso objetivo de alcanzar un bien mayor.

Pero dejemos a Ida Auken explicar, con sus palabras, lo que piensa del futuro cercano:

«Bienvenidos al año 2030. Bienvenidos a mi ciudad, o debería decir, «nuestra ciudad». No tengo nada. No tengo auto. No soy dueña de una casa. No tengo electrodomésticos ni ropa.

Puede parecerle extraño, pero tiene mucho sentido para nosotros en esta ciudad. Todo lo que consideraba un producto, ahora se ha convertido en un servicio. Tenemos acceso a transporte, alojamiento, comida y todo lo que necesitamos en nuestra vida diaria. Una a una, todas estas cosas se volvieron gratuitas, por lo que terminó sin tener sentido para nosotros poseer mucho.

Primero, las comunicaciones se volvieron digitalizadas y gratuitas para todos. Luego, cuando la energía limpia se volvió gratuita, las cosas comenzaron a moverse rápidamente. El transporte bajó drásticamente de precio. Ya no tenía sentido para nosotros tener automóviles, porque podíamos llamar a un vehículo sin conductor o un automóvil volador para viajes más largos en minutos. Empezamos a transportarnos de una forma mucho más organizada y coordinada cuando el transporte público se volvió más fácil, rápido y cómodo que el coche. Ahora apenas puedo creer que aceptamos la congestión y los atascos, sin mencionar la contaminación del aire de los motores de combustión. ¿Qué estábamos pensando?»

Ida Auken - Foro Económico Mundial
Ida Auken – Foro Económico Mundial

Hasta aquí vamos bien. Una mirada que suena bastante utópica pero coherente con las metas de ciertos grupos que trabajan para, por ejemplo, reducir los efectos del cambio climático. Si un producto puede convertirse en un servicio, entonces muchas de las posesiones que inundan lo cotidiano podrían desaparecer. La entrada sigue:

Leer:  OVNI me recibe en La Pampa: Cuando las 3 Marías se hacen 4 | Factor Hildebrandt

«En nuestra ciudad no pagamos alquiler, porque otra persona está usando nuestro espacio libre siempre que no lo necesitamos. Mi sala de estar se usa para reuniones de negocios cuando no estoy allí.

De vez en cuando, elegiré cocinar para mí. Es fácil: el equipo de cocina necesario se entrega en mi puerta en minutos. Desde que el transporte se volvió gratuito, dejamos de tener todas esas cosas metidas en nuestra casa. ¿Por qué tener una máquina para hacer pasta y una cocina para crepes? Podemos pedirlos cuando los necesitemos.

Esto también facilitó el avance de la economía circular. Cuando los productos se convierten en servicios, a nadie le interesan las cosas con una vida útil corta. Todo está diseñado para durar, repararse y reciclar. Los materiales fluyen más rápidamente en nuestra economía y pueden transformarse en nuevos productos con bastante facilidad. Los problemas ambientales parecen lejanos, ya que solo utilizamos energía limpia y métodos de producción limpios. El aire está limpio, el agua está limpia y nadie se atrevería a tocar las áreas protegidas de la naturaleza porque constituyen un gran valor para nuestro bienestar. En las ciudades tenemos muchos espacios verdes, plantas y árboles por todas partes. Todavía no entiendo por qué en el pasado llenamos todos los espacios libres de la ciudad con concreto.

La muerte de las compras
¿Compras? Realmente no puedo recordar qué es eso. Para la mayoría de nosotros, se ha convertido en elegir cosas para usar. A veces encuentro esto divertido, y otras veces solo quiero que el algoritmo lo haga por mí. Conoce mis gustos mejor que yo.

Cuando la IA y los robots se hicieron cargo de gran parte de nuestro trabajo, de repente tuvimos tiempo para comer bien, dormir bien y pasar tiempo con otras personas. El concepto de hora pico ya no tiene sentido, ya que el trabajo que hacemos se puede realizar en cualquier momento. Realmente no sé si lo llamaría trabajo. Es más como tiempo de pensamiento, tiempo de creación y tiempo de desarrollo.

Durante una época, todo se convirtió en entretenimiento y la gente no quiso preocuparse por temas difíciles. Fue solo en el último minuto que descubrimos cómo usar todas estas nuevas tecnologías para mejores propósitos que simplemente matar el tiempo».

La entrada mantiene su tono optimista, pero no hay luces sin sombras y estas parecen especialmente inquietantes cuando la autora habla de la falta de privacidad y de aquellos que han quedado «fuera de la ciudad». O sea, fuera del sistema.

No hay lugar donde pueda ir y no quede registrado. Sé que, en algún lugar, está grabado todo lo que hago, pienso y sueño.

«Viven diferentes tipos de vida fuera de la ciudad»
Mi mayor preocupación son todas las personas que no viven en nuestra ciudad. Los que perdimos en el camino. Aquellos que decidieron que se volvió demasiado, toda esta tecnología. Aquellos que se sintieron obsoletos e inútiles cuando los robots y la IA se hicieron cargo de gran parte de nuestros trabajos. Los que se enojaron con el sistema político y se volvieron contra él. Viven diferentes tipos de vida fuera de la ciudad. Algunos han formado pequeñas comunidades de autoabastecimiento. Otros simplemente se quedaron en las casas vacías y abandonadas en pequeños pueblos del siglo XIX.

De vez en cuando me molesta el hecho de que no tengo privacidad real. No hay lugar donde pueda ir y no quede registrado. Sé que, en algún lugar, está grabado todo lo que hago, pienso y sueño. Solo espero que nadie lo use en mi contra.

Considerándolo todo, es una buena vida. Mucho mejor que el camino por el que estábamos, donde quedó tan claro que no podíamos seguir con el mismo modelo de crecimiento. Tuvimos todas estas cosas terribles sucediendo: enfermedades del estilo de vida, cambio climático, crisis de refugiados, degradación ambiental, ciudades completamente congestionadas, contaminación del agua, contaminación del aire, malestar social y desempleo. Perdimos a demasiadas personas antes de darnos cuenta de que podíamos hacer las cosas de manera diferente.

Este será el tema del primer debate con los miembros del canal. Espero también tus comentarios en esta entrada. ¿Te parece un futuro deseable? ¿Inquietante quizás? Tienes la palabra.


Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •