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Dijo Paracelso: “Los Elementales, no pueden clasificarse entre los hombres, porque algunos vuelan como los espíritus; no son espíritus, por que comen o beben como los hombres. El hombre tiene un alma que los espíritus no necesitan, los elementales no tienen alma, y sin embargo no son semejantes a los espíritus, estos no mueren y aquellos si mueren.” Esta frase esta en su libro “Tratado de los elementales” (aunque el título original es más largo).

“El tratado de los elementales”, escrito por Paracelso. Se dice que en realidad, las descripciones de varios de los seres ahí expuestos y sus características son alegorías de procedimientos alquímicos prohibidos.
“El tratado de los elementales”, escrito por Paracelso. Se dice que en realidad, las descripciones de varios de los seres ahí expuestos y sus características son alegorías de procedimientos alquímicos prohibidos.

A todo esto, ¿quién es Paracelso?

Antes que nada, no se llamaba Paracelso García, que sonarìa raro y un tanto tosco, pero màs fácil de recordar y pronunciar que Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim, como era su verdadero nombre. Parece que él mismo se dio cuenta de que su nombre era medio complicado porque se hizo llamar Paracelso, que significa “igual a Celso”, en homenaje a un enciclopedista/medico romano del siglo I ac. Naciò en Zuiza, mas precisamente en Zurich, en la Teufelsbrücke, Einsiedeln un 10 de noviembre de 1493 y falleció en Salzburgo el 24 de septiembre de 1541, y llegó a ser un importante alquimista, médico y astrólogo.  Fue famoso en su época porque se pensaba que había podido convertir plomo en oro mediante, justamente, la alquimia,  y  porque decía que había logrado crear un homúnculo mientras buscaba la piedra filosofal. Esto, y sus excentricidades y contradicciones como rebatir a autores clásicos como Galeno, Avicena e Hipócrates,  y descreer de la medicina de su época, pero a la vez creer en el milenario concepto griego de que todo estaba formado por los cuatro elementos (agua, tierra, fuego, aire) y mantener una postura rígida apoyando las bases primigenias del misticismo y la astrologia, le proporcion mucha fama pero también muchos enemigos.

Paracelso creía que en cada elemento vivía un tipo de ser; en el fuego vivirían hadas llamadas salamandras, en el aire seres llamados silfos, en el agua las nereidas, y en la tierra los gnomos (palabra que él inventó).
Paracelso creía que en cada elemento vivía un tipo de ser; en el fuego vivirían hadas llamadas salamandras, en el aire seres llamados silfos, en el agua las nereidas, y en la tierra los gnomos (palabra que él inventó).

Desde muy temprana edad fue educado por su padre, el alquimista Wilhelm Bombastus von Hohenheim; le enseñò a leer, los principios básicos de la astrologìa y la alquimia, y lo llevò a sus visitas a los enfermos. A los seis años murió su madre, y a los ocho, se fue a vivir con su padre Wihelm a los Alpes austrìacos, donde recibió su primera educación oficial de manos de los monjes benedictinos de una abadìa al lado de la cual vivìan.. A los 16 años se inscribiò en la Universidad de Basilea, estuvo un tiempo, la abandonò para irse a la Universidad de Viena, pero al parecer tampoco lo convenció porque la dejò terminar dejándolo todo e irse a la Abadía de Sponheim a estudiar alquimia con Johannes Trithemius, fundador de la sociedad secreta Sodalitas Celtica (Cofradía Céltica) dedicada al estudio de las lenguas, las matemáticas, la astrología y la magia de los números. En el intermedio empezó a trabajar en las minas de Tirol a los 21 años, por consejo paterno, y allí conociò las maneras de separar los elementos químicos, además de las enfermedades y los accidentes de los mineros. El aun Theophastrus adquirió de esa manera una cantidad ingente de información, claro que de manera no oficial y con métodos no admitidos y mal mirados por la medicina de su época.  había acumulado una cantidad enorme de información, mucha de ella en forma de remedios y curas basados en la experiencia y consideradas no canónicas por los médicos de la época. Supuestamente, en 1516 obtuvo el título de doctor en la Universidad de Ferrara y consiguiò trabajo en la ciudad de Basilea, pero dos años después tuvo que dejarlo porque los que lo contrataban se habían enfurecido por sus modales prepotentes y ofensivos. que tendría que abandonar a la carrera dos años después debido a que sus modales prepotentes y ofensivos habían conseguido enfurecer a empleadores y pacientes. Desde ese entonces largò todo y se puso a recorrer Europa, investigando métodos no convencionales para curar enfermedades y visitando doctores, gitanos, farmacéuticos, y gente relacionada a lo oculto. Por ese tiempo fue que siguió la costumbre general y latinizò su nombre, haciéndose llamar Paracelsus.

También pensaba que el cosmos giraba en torno a tres sustancias espirituales: el mercurio, el sulfuro y la sal que de alguna manera definían la identidad humana: el sulfuro representaba al alma, la sal al cuerpo y el mercurio el espíritu.
También pensaba que el cosmos giraba en torno a tres sustancias espirituales: el mercurio, el sulfuro y la sal que de alguna manera definían la identidad humana: el sulfuro representaba al alma, la sal al cuerpo y el mercurio el espíritu.

Como médico, Paracelso contribuyó muchísimo a la disciplina, desarrollando el laudano para reducir los dolores, pero a la vez, combinó sus amplios conocimientos de medicina con su visión alquímica del mundo, proclamando que el bienestar emocional tenía consecuencias en el físico, lo cual era una locura según el establishment medicinal de esa época. A los 30 años escribió su primera obra, “Paramirum” hablando justamente de las causas generales de las enfermedades. En 1526, luego de varios peregrinajes que incluyeron Asia y Egipto, se puso a enseñar en la Universidad de Basilea, cargo que le fue concedido por haber curado de gangrena en el pie a un amigo del autor, humanista, y autor de importantes obras en latín Erasmo de Róterdam, pero, para no perder la costumbre, duró bastante poco, un año, porque ya tuvo que publicar un tratado que hizo enojar a los médicos más tradicionales. Emprendió viaje nuevamente, y se estableció en Alsacia, al noreste del actual territorio de Francia, donde publicó la mayor parte de sus manuscritos, llamada Paragranum. Còmo no era hombre de quedarse en un lugar demasiado tiempo, volvió a viajar, recogiendo más información sobre curaciones y metales, hasta que aceptó el ofrecimiento del príncipe Eduardo de Baviera y se radicó en Salzburgo, donde falleció, ya se ha dicho, en 1541.

El nombre del cinc, zincum, le fue dado por el amigo Theophastrus.
El nombre del cinc, zincum, le fue dado por el amigo Theophastrus.

Paracelso tenìa siete reglas de conducta que practicaba, o que al menos recomendaba a sus pacientes. Estas eran las siguientes:

1_ Lo primero es mejorar la salud. Para ello hay que respirar con la mayor frecuencia posible, honda y rìtmica, llenando bien los pulmones, al aire libre o asomado a una ventana. Beber diariamente en pequeños sorbos, dos litros de agua, comer muchas frutas, masticar los alimentos del modo màs perfecto posible, evitar el alcohol, el tabaco y las medicinas, a menos que estuvieras por alguna causa grave sometido a un tratamiento. Bañarte diariamente, es un habito que debes a tu propia dignidad.

2_ Desterrar absolutamente de tu ánimo, por más motivos que existan, toda idea de pesimismo, rencor, odio, tedio, tristeza, venganza y pobreza. Huir como de la peste de toda ocasión de tratar a personas maldicientes, viciosas, ruines, murmuradoras, indolentes, chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores por natural bajeza de entendimiento o por tópicos sensualistas que forman la base de sus discursos u ocupaciones. La observancia de esta regla es de importancia decisiva: se trata de cambiar la espiritual contextura de tu alma. Es el único medio de cambiar tu destino, pues este depende de nuestros actos y pensamientos. El azar no existe.

3_ Haz todo el bien posible. Auxilia a todo desgraciado siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna persona. Debes cuidar tus propias energías y huir de todo sentimentalismo.

4_ Hay que olvidar toda ofensa, mas aún: esfuérzate por pensar bien del mayor enemigo. Tu  alma  es  un  templo  que no debe ser jamás profanado por el odio. Todos los grandes seres se han dejado guiar por esa suave voz interior, pero no te hablara así  de  pronto,  tienes que prepararte por un tiempo; destruir las superpuestas capas de viejos hábitos, pensamientos y errores que pesan sobre tu espíritu, que es divino y perfecto en si, pero impotente por lo imperfecto del vehículo que le ofreces hoy para manifestarse, la carne flaca.

Paracelso suele ser considerado como el padre de la toxicología por su célebre frase "dosis sola facit venenum", o sea, "la dosis hace al veneno"
Paracelso suele ser considerado como el padre de la toxicología por su célebre frase “dosis sola facit venenum”, o sea, “la dosis hace al veneno”

5_ Debes recogerte todos los días en donde nadie pueda turbarte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible con los ojos medio entornados y no pensar en nada. Esto  fortifica  enérgicamente  el cerebro y el Espíritu y te pondrá en contacto con  las  buenas  influencias. En este estado de recogimiento y silencio, suelen ocurrírsenos  a  veces  luminosas  ideas,  susceptibles  de  cambiar  toda  una existencia.  Con  el tiempo todos los problemas que se presentan serán resueltos victoriosamente  por  una  voz  interior  que  te  guiara  en tales instantes de silencio, a solas con tu conciencia. Ese es el daimon de que habla Sócrates.

6_ Debes guardar absoluto silencio de todos tus asuntos personales. Abstenerse, como si hubieras hecho juramento solemne, de referir a los demás, aun de tus más íntimos todo cuanto pienses, oigas, sepas, aprendas, sospeches o descubras. por un largo tiempo al menos debes ser como casa tapiada o jardín sellado. Es regla de suma importancia.

7_ Jamás temas a los hombres ni te inspire sobresalto el día de mañana.
Ten tu alma fuerte y limpia y todo te saldrá bien.
Jamás te creas solo ni débil, porque  hay  detrás  de ti ejércitos poderosos, que no concibes ni en sueños.
Si elevas  tu  espíritu  no  habrá  mal que pueda tocarte.
El único enemigo a quien debes  temer  es  a  ti  mismo.
El miedo y desconfianza en el futuro son madres funestas  de  todos  los  fracasos,  atraen las malas influencias y con ellas el desastre.

Si  estudias  atentamente  a  las personas de buena suerte, veras que intuitivamente,  observan  gran parte de las reglas que anteceden. Muchas de las que  allegan gran riqueza, muy cierto es que no son del todo buenas personas, en el  sentido recto, pero poseen muchas virtudes que arriba se mencionan. Por otra parte,  la  riqueza no es sinónimo de dicha; Puede ser uno de los factores que a ella  conduce, por el poder que nos da para ejercer grandes y nobles obras; pero la  dicha  más  duradera  solo  se  consigue por otros caminos; allí donde nunca impera  el  antiguo  Satán  de  la leyenda, cuyo verdadero nombre es el egoísmo. Jamás  te quejes de nada, domina tus sentidos; huye tanto de la humildad como de la  vanidad. La humildad te sustraerá fuerzas y la vanidad es tan nociva, que es como si dijéramos: pecado mortal contra el Espíritu Santo.

Paracelso llegó a decir que alquimista es todo aquel que mediante procedimientos convierte una cosa en otra.
Paracelso llegó a decir que alquimista es todo aquel que mediante procedimientos convierte una cosa en otra.

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