Muchos son los testimonios que llegan a La Señal a través de nuestro correo: [email protected] En esta ocasión, vamos a conocer una experiencia que llega desde Puebla, México. En la emisión de este viernes de «Historias para dormir» narramos un caso enigmático: el humanoide que amenazó a Josué y te contamos aquí todo al respecto.

Es curioso que los eventos que nos describe Josué, desde lo comunidad de Santa Ana Xalmimilulco (cercana al volcán Popocatépetl), guarden una relación implícita muy interesante con lo que debatimos en la emisión de este jueves (05/09.20) con el psiquiatra Nestor Berlanda. Si lo vemos desde el punto de vista del DMTverso las explicaciones estarían al alcance de la mano (o el cerebro y su química).

Todo comienza el 23 de julio del 2018 y Josué nos cuenta lo siguiente: «En ese entonces tenía 18 años y había abandonado la escuela por los problemas que tenía en casa. Mi localidad se llama Santa Ana Xalmimilulco (Chalmimilulco), es una zona semirural, así que si bien es un pueblo grande, hay mucha gente que se dedica a la ganadería y a la agricultura. Resulta que una vez iba caminando por los campos de maíz, había tenido una discusión fuerte con mis padres, tanto que me corrieron de la casa.

Yo… no sabía donde ir, me fui caminando hacia los campos de cultivo para poder relajar mi mente y que se me quite el coraje. Puesto que para mi es una especie de terapia para sentirme libre y que se me quite el estrés. Pasó casi una hora y sentí que alguien me estaba mirando desde los maizales, pensé que era un perro callejero o algún otro animal y no le di importancia.

Así que caminé hacia el río (está contaminado) porque iba a pasar por arriba del tronco de un árbol que fue derribado por las lluvias, mismo que simula ser un puente de madera. Entonces escuché un sonido extraño, como gárgaras, como cuando alguien está tomando agua para lavarse los dientes y entonces al asomarme vi a un humanoide pequeño, apenas erguido sobre el suelo«.

MIRA AQUÍ EL VIDEO CON LA HISTORIA COMPLETA

La historia sigue, y es cuando se pone realmente interesante. El humanoide se comunica e, incluso, llega a amenazar al testigo: «Este ser tenía el tamaño de un niño de 12 años, supongo que 1,40mts de altura. Su piel era del tono del pasto cuando está a punto de secarse, como un gris verdoso muy claro. 

Me paralicé de miedo y escuché una voz en mi cabeza «No te acerques, estoy apunto de irme, ni te haré nada, pero si haces algo morirás» Esa voz no era mía, era como si alguien hubiera invadido mi mente, incluso sentí una extraña descarga de energía. Entonces la criatura se levantó en dos patas y dio un paso hacía mi.

Reaccioné rápidamente y miré a la criatura, esta se volteó como si buscara un lugar a donde ir y observé su rostro, la nariz estaba compuesta por tan solo dos pequeños puntos y lo más extraño eran los ojos y la boca: parecían como hendiduras oscuras y profundas. Su cuerpo era muy delgado y la cabeza algo grande casi ovalada, tenía tres dedos solamente por cada mano y lo que parecía ser una pequeña cresta sobre su cabeza, que bajaba hacia la espina dorsal.

La historia sigue: «El humanoide se colocó en cuatro patas y corrió hacia el maizal, recuerdo que vi cómo las milpas de maíz se movían con brusquedad, así como recuerdo el sonido que hacían al moverse por el paso de la criatura. Yo me quedé impresionado, pero solo me di la vuelta y caminé por donde vine.

A los 15 minutos, pude ver como una especie de orbe luminosa azul (no se si era metálica) que flotaba sobre los campos. Después, lentamente se desvaneció en el aire, o la perdí de vista. Llegué a la iglesia de la comunidad con un sentimiento de shock, no quería ir a casa por los problemas que había, me daba un sentimiento de pánico, así que me senté en el suelo y me quedé así por un rato.

Debo de aclarar que eran fechas de fiesta de la comunidad, así que había mucha gente en la iglesia y en las calles. Unos conocidos me vieron y les platiqué lo que pasó, nadie me creyó y, literalmente, me tomaron por loco. Eventualmente regresé a mi casa. Ese día no pude dormir, al siguiente día estuve tan mal que me quedé en cama, temblando. No podía ni cerrar los ojos porque siempre que los cerraba venía la imagen de esa criatura.

Mi familia estaba enojada, ardida (son muy religiosos). Pensaban que me había drogado o que había jugado la ouija o algo por el estilo, tanto que me acorralaron en una silla y comenzaron a cuestionarme. Yo nunca he jugado con algo tan peligroso y no he tomado ni una gota de alcohol, mucho menos drogas o fumar cigarrillos.

Mi familia, al ser muy religiosa, tomó medidas que considero que fueron algo extremas. Me hicieron algunos exorcismos (7 en total), lecturas de cartas, muchos pasos por neurólogos, psicólogos… Incluso me llevaron a un hospital para enfermos mentales llamado «El Batam» que también es una especie de asilo. Por su lado, los chamanes a lo que me llevaron decían que tenía un don espiritual y que atraía cosas negativas, o que podía ver y sentir cosas que otros no. El tema nunca salió de mi familia y de los involucrados. Ni siquiera a amigos se lo cuento».

La historia de Josué continúa pero puedes ver el final en este video en nuestro canal. Allí conocerás un segundo evento en el que nuestro testigo parece «dejar» su habitación a través de un ventiluz, para luego encontrarse con un «diamante» multicolor justo enfrente.

Envíanos tus experiencias a [email protected] Estaremos encantados de leer lo que tengas para contarnos.