Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
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Durante siglos hemos aceptado que la Historia nace oficialmente en el momento que nace la escritura y a raíz de estos testimonios podemos recrear el pasado. Pero ¿qué ocurre con todas esas civilizaciones que han desaparecido sin dejar huellas físicas? Y que tan solo han conseguido perdurar en el tiempo mediante diferentes mitos. En todas las mitologías del mundo existen esas tierras legendarias donde suelen vivir los antiguos dioses, esas ciudades que alcanzaron niveles culturales y económicos que despertarían celos de las poblaciones vecinas o que fueron destruidas por castigo divino. El Dorado, Troya, Atlántida, Sodoma, Gomorra o Shangri-la son algunos de estos ejemplos.

Quedaron en la memoria hasta que en el siglo XIX se replanteó las ubicaciones reales de estas supuestas civilizaciones cuando el alemán Heinrich Schlieman descubrió la ciudad de Troya. En ese momento el objetivo de muchos, quizás influenciados, por el Romanticismo europeo les llevase a embarcarse en esas odiseas.

De nuevo serán las fuentes clásicas junto con la Biblia las que inicien la búsqueda de estas civilizaciones perdidas. Concretamente a la denominada como Tartessos, nombre que le dieron los griegos al pueblo originario que se encontraba al sur de España; Extremadura y las provincias andaluzas de Huelva, Cádiz y Sevilla.  Las pocas menciones escritas que tenemos sobre Tartessos son las siguientes como la que encontramos en el Antiguo Testamento «En efecto, el Rey Salomón tenía naves de Tarsis en el mar junto con las naves de Hiram. Las naves de Tarsis venían una vez cada tres años y traían oro, plata, marfil, monos y pavos reales. Libro de los Reyes I, 10-22». O el propio Herodoto describió la relación que mantenía el rey Argantonio de Tartessos con Grecia: …un navío samio, que tenía por patrono a Colaios y que se dirigía hacia Egipto, fue arrojado fuera de su ruta a la isla de Platea; las samios confiaron todo el asunto a Corobios y le hicieron un depósito de víveres para un año. Ellos mismos, que, al partir de la isla, habían marchado con un enorme deseo de llegar a Egipto, navegaron fuera de su ruta, arrastrados por el viento del Este; y, sin dejar de soplar el viento, alcanzaron las columnas de Hércules y, conducidos por un dios, llegaron a Tartessos. Este lugar de comercio estaba sin explotar en esta época, de forma que, a su vuelta, estos samios realizaron con su cargamento el mayor beneficio que haya conseguido hasta ahora ningún griego, del que nosotros tengamos referencias exactas, si exceptuamos a Sóstrato, hijo de Laodamente de Egina, que ningún otro puede compararse con éste. De sus ganancias los samios dedujeron el diezmo, seis talentos y ordenaron fabricar un jarrón de bronce en forma crátera argólica. 

area-aproximada-de-extension-e-influencia-de-la-civilizacion-de-tartessos-cc-te-y-kriptonitaDebemos ubicar a Tartessos en lo que hoy es la costa atlántica andaluza, (sur de España) y catalogar a Tartessos como una cultura del Bronce Tardío teniendo grandes influencias de los pueblos autóctonos peninsulares como los íberos y los celta pero también debemos de señalar la gran influencia oriental mediterránea tanto del mundo griego, quienes tenían colonias muy cercanas al territorio tartésico, junto con el mundo fenicio que compartía territorio como por ejemplo lo que hoy es Cádiz y la última gran influencia que debemos destacar es la egipcia. Incluso se ha 1024px-Mairena_Treasury_-_3rd-1st_cent._b.C._-_Seville_-_Museo_Arqueológico_de_Sevillaseñalado que la Atlántida de Platón quizás sea la capital de este reino ubicada en la desembocadura del río Guadalquivir y que se agarran a la descripción dada por Platón sobre esos anillos que rodeaban a la Atlántida y que quizás estos anillos sean lo que se denomina actualmente en Cádiz como corrales marinos siendo los más conocidos las almadrabas. La función de estas técnica de pesca milenaria de la costa española es capturar peces aprovechando las mareas al igual que ocurre con el río Guadalquivir que depende de estas mareas hasta tal punto que los barcos llegados desde América solo podían surcar el río y llegar a Sevilla cuando había marea alta. Otro punto que toman en cuenta sobre el paralelismo de Tartessos con la Atlántica es que se encuentran más allá de las Columnas de Hércules y estas las identificamos como el Monte Atlas de Marruecos y el Peñón de Gibraltar al sur de la península Ibérica y que actualmente es una colonia británica. Pero a día de es bastante difícil de verificar si la capital de Tartessos y la Atlántida son el mismo lugar debido a que en más de 2000 años la orografía del Guadalquivir a cambio bastante.

Hasta 1958 la idea de ese “teórico Tartessos” y del que apenas habían pruebas arqueológicas era más mitológico que real. Pero ese mismo año en el pueblo de Camas, a tres kilómetros al norte de Sevilla, unos humildes albañiles encuentran un extraño brazalete de oro en el Cerro del Carambolo. Al descubrir esto excavaron más hasta reunir diversas piezas dentro de una pieza cerámica que quedo destruida. Pensaron que eran imitaciones y que alguien las enterró en aquel lugar y para demostrar que eran “falsas” uno de estos hombres destrozo una pieza con forma de piel de toro. Años posteriores entregaron a las autoridades todas las piezas y comenzaron a las excavaciones arqueológicas.

2Actualmente el Tesoro del Carambolo, como fue bautizado, puede verse a día de hoy en el Museo Arqueológico de Sevilla. Junto con las piezas de oro se puede observar una pequeña estatuilla de la diosa tartésica Astarté que a simple vista nos recuerda  a Isis de Egipto.

Quizás la próxima noticia que tengamos de esta legendaria cultura sea el descubrimiento de una Piedra Rosetta que nos permita traducir los pocos textos que nos han llegado. A día de hoy Tartessos sigue siendo todo un enigma por descubrir.

Bernardo Roldán Gómez | Orden del Tiempo

 

FUENTES:

  • MARTÍN DE LA CRUZ, J. C.,Problemas en torno a la definición del Bronce Tardío en la Baja Andalucía, Cuadernos de Prehistoria de la U. A. de Madrid 11-12, 1984-1985, págs. 205-215
  • OLMOS, R., 1986:Los griegos en Tartessos: replanteamiento arqueológico-histórico del problema, Homenaje a Luis Siret (Cuevas de Almanzora, 1984), 584-601.
  • RUIZ MATA, D., 1994:Fenicios, tartesios y turdetanos, Huelva Arqueológica XIV, 325-367.
  • Cerqueiro Daniel,Las Naves de Tarshis o quiénes fueron los fenicios; Ed.Peq.Ven., Buenos Aires 2002.
  • Diario de Sevilla, ed. (30 de octubre de 2009).«Sevilla se reencuentra con su huella fenicia en el Museo Arqueológico». Consultado el 30 de octubre de 2009.

 

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