Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
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¿Quién fue Nicolas Flamel? No es solamente un personaje de sagas literarias y cinematográficas, sino que existió realmente, y es más, cuentan los rumores que él y su esposa consiguieron lograr La Gran Obra, termino con el que se conoce a la obtención de la Piedra Filosofal, una sustancia alquímica que transmutaba los otros metales en oro y que otorgaba la inmortalidad a sus propietarios. Por lo visto nació en Pontoise, Francia, en 1330 (probablemente un 28 de septiembre, no se sabe bien) y desde chico recibió una instrucción más que admirable, además de que tenía gran facilidad de aprendizaje. Su primer trabajo fue como escritor de leyes, algo parecido a ser abogado, pero no le redundaba demasiado económicamente, por eso, cuando se le dio la dorada oportunidad de trabajar con el mismo rey Juan II de Francia, no dejó que se le escapara. Aparte del buen sueldo que seguramente debió percibir, trabajando junto al rey se convirtió en alguien más culto de lo que ya era, tuvo acceso a varios libros y conoció muchas personalidades importantes, y además se caso con una joven viuda llamada Pernelle, con quien convivió hasta sus últimos días, compartiendo los dos un importante interés por la alquimia y una casa que todavía existe. No tuvieron hijos, quizás para que no les estorbaran en sus investigaciones.

Nicolas Flamel aparece mencionado en las sagas literarias y cinematográficas de Harry Potter, y obviamente también la Piedra Filosofal. No se hace spolier de lo que les pasa.
Nicolas Flamel aparece mencionado en las sagas literarias y cinematográficas de Harry Potter, y obviamente también la Piedra Filosofal. No se hace spolier de lo que les pasa.

Bueno, estaba todo muy lindo, Flamel se volvió muy famoso y reconocido, pero no fue solamente por sus conexiones sociales que su nombre llegó hasta nuestros días, sino porque cierto día, tiempo después de la muerte de sus padres, a los 25 años, estaba en Paris trabajando de librero, ya con un caudal de conocimientos bastante importante, cuando, por lo que contó en sus diarios, se le acercó un desconocido y le vendió un libro bastante grande y antiguo. Bueno, cuando tuvo tiempo de abrirlo y estudiarlo, Nicolas vio que no era común, porque sus hojas estaban hechas con un material que recordaba a las hojas de distintos árboles, pero eso no era todo, sino que estaba ilustrado con imágenes extrañas y escrito con un idioma que iba más allá de su entendimiento. Ese hallazgo lo dejó tan intrigado, que se dedicó a descifrarlo durante 21 años, pero no había caso, hasta que viajó a España, y luego de consultar a muchas personas, dio con un anciano rabí, o sea un maestro (en el judaísmo se da ese título como para decir “excelencia”), conocido como el maestro Canches, quien le dijo que el libro ese tan misterioso se llamaba “Aesch Mezareph” (El Fuego Purificador), y ya que había viajado tanto para averiguar que era, le enseñó el lenguaje en que estaba escrito y la manera de interpretar sus simbolismos. El famoso alquimista explicó toda esta aventura en su obra de 1399 “Libro de las figuras jeroglíficas”, pero muchos piensan que varios de los hechos que ahí relata en realidad son alegorías de los procedimientos alquímicos, o de los frutos de los mismos. Parecería que los alquimistas tenían ganas de fastidiar con lo de escribir todo en clave, pero no es tan así, porque hay que recordar que en aquella época los temas de ciencias ocultas, los estudios de las religiones antiguas y demás, estaban mal vistos, y como tal, la alquimia también, como si fuera un intento humano por pervertir lo ya creado por Dios. Bueno, y lo era, porque “El Fuego Liberador” daba las instrucciones para crear homúnculos (copias pequeñas de cuerpos animales y vegetales) y para conseguir la ya nombrada Piedra Filosofal.

El Asch Mezareph "Fuego Purificador" se conoce actualmente en la cultura occidental gracias a la traducción fragmentaria latina que se encuentra en la obra titulada Kabala Denudata del hebraísta Christian Knorr von Rosenroth, publicada en Sulzbach entre 1677 y 1684.
El Asch Mezareph “Fuego Purificador” se conoce actualmente en la cultura occidental gracias a la traducción fragmentaria latina que se encuentra en la obra titulada Kabala Denudata del hebraísta Christian Knorr von Rosenroth, publicada en Sulzbach entre 1677 y 1684.

Luego el alquimista regresó a Paris en 1382. Dicen las lenguas chismosas que Nicolas Flamel y su esposa, quizás guiándose por el “Aesch Mezareph”, quizás no, lograron convertir medio kilo de mercurio en plata, y dos meses después, otro medio kilo del mismo material en oro, y que también pudieron obtener la famosa piedra que convertía los metales en algo mas precioso. Razones no les faltaba a la gente de su época para creerlo, porque Flamel, además de construir la casa para su esposa, se puso de la nada a subsidiar la construcción y mantenimiento de hospitales, capillas, asilos y demás cosas por el estilo, sin que quedara demasiado claro de donde sacaba el dinero. Como estarían todos de convencidos, que el rey Juan VI le pidió que fabricara oro para meter en las arcas reales.

La Piedra Filosofal no era algo que había que buscar con un mapa, sino algo que debía elaborarse. Nicolas Flamel la describió como una piedra rojiza traslucida con un líquido de propiedades magicas, en su obra “Libro de las figuras jeroglíficas”.
La Piedra Filosofal no era algo que había que buscar con un mapa, sino algo que debía elaborarse. Nicolas Flamel la describió como una piedra rojiza traslucida con un líquido de propiedades magicas, en su obra “Libro de las figuras jeroglíficas”.

Sí, la Gran Obra otorgaba la inmortalidad, ¿por qué Flamel y esposa no llegaron a tiempos actuales? Tal vez hubo un proceso alquímico que no salió bien, porque Pernelle murió primero y él un tiempo después, supuestamente en 1418. No obstante, al destino siempre le gusta sembrar pistas falsas y de las otras, y resulta que una vez que se quiso exhumar los restos del buen Nicolas, los encargados de hacerlo se encontraron con una tumba vacía, además de que habían desaparecido todos sus textos alquímicos. Ya sea porque fue resultado del frecuente saqueo de sepulcros, o porque los rumores resultaron ser ciertos, lo único que quedó de Nicolas fueron su casa y su leyenda inmortal, que se echó a volar por el mundo.

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