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Que la “Lanza del Destino” o “Lanza de Longinos” es un objeto de poder no hay dudas. Más alla de lo auténtico del elemento en cuestión, es notable como ha despertado desde búsquedas hasta supuestas rachas de victorias en distintos reyes y emperadores a través de los siglos.

La historia comienza con una leyenda que se desprende de la misma Biblia: el viernes de la semana en que fuera crucificado Jesús de Nazaret, un par de centuriones romanos fueron enviados a ultimar a los condenados. No podían llegar agonizando al sábado, un día sagrado para los judíos, quienes verían esto con malos ojos en medio de unos ánimos muy caldeados para con el imperio.

Así, los centuriones quebraron las piernas de los otros dos condenados para acelerar la muerte, pero no así de Jesús que parecía ya muerto. Entonces, el centurión Cayo Casio Longinos clavó su lanza entre las costillas del hombre que sería recordado como el “Cristo”. De su lado brotaron sangre y agua y entonces, según el evangelio de San Juan, sucedió un milagro. Longinos tenía la vista muy dañada al punto de estar casi ciego en ese momento, pero la sangre de Jesús le habría salpicado los ojos y devuelto la vista al instante.

Desde ese momento (esto puede leerse en el evangelio de San Juan, te recuerdo), se pierde el rastro de la lanza, aunque se convertiría años más tarde en una de las reliquias cristianas más codiciadas.

APARECE LA LANZA EN TRES LUGARES

Si bien la reliquia más conocida es la que se guarda en el museo del arte de Viena, en Austria, hoy en día se conoce el paradero de tres supuestas lanzas del destino. Una se guarda en el Vaticano, otra en Armenia y la tercera, como dijimos, en Austria, legado del imperio austríaco.

 


En Armenia sostienen que la lanza fue llevada hasta allí por Judas Tadeo, uno de los doce apóstoles, quien fue perseguido y condenado a muerte no sin que antes pudiese este convertir a unos cuantos seguidores al cristianismo. Judas habría llegado en el año 2 de nuestra era, pero no sería sino hasta el año 300 que Armenia se convertiría en el primer país en abrazar el cristianismo como religión oficial. Hoy la lanza de Judas Tadeo es guardada en Echmiadzin, centro neurálgico del papado armenio. Sí, Armenia tiene su propio Papa.

De izquierda a derecha: la lanza de Viena con y sin capuchón. La lanza que se conserva en Armenia y la que se guarda en el Vaticano.
De izquierda a derecha: la lanza de Viena con y sin capuchón. La lanza que se conserva en Armenia y la que se guarda en el Vaticano.

En el caso de la lanza del Vaticano es guardada en sus archivos y, según declaraciones oficiales, la institución no da garantías de su autenticidad o procedencia, aunque tampoco es común que dejen que sea analizada por científicos independientes en búsqueda de la verdad sobre la reliquia.

Lo interesante de este artefacto es que, en rigor, sirvió como moneda de cambio para negociar la paz entre cristianos y musulmanes. La lanza había sido dividida en dos partes, una de las cuales había ido a para a Europa, quedando la otra en Constantinopla. Cuando en el siglo XV los musulmanes invaden Constantinopla se produce una división muy polarizada en occidente: Cristiandad e Islam. Así, en 1492, el entonces Sultán del lado musulmán entregó el trozo faltante de lanza al vigente Papa con la condición de que mantuviera prisionero (de por vida) a su hermano, para evitar incómodos reclamos al derecho del sultanato. Desde entonces es protegida por el Vaticano.

San Mauricio
San Mauricio

La tercera lanza es la que yace en Viena, en el Museo de Artes nacional de Austria. Uno de los datos más intrigantes de esta pieza es que cuenta con dos capas  de metal que la refuerzan ya que se encuentra, como se puede observar a simple vista, partida en dos. La primera capa está realizada en plata y cita: “Esta es la lanza de San Mauricio”.

La historia narra que San Mauricio fue un centurión romano que se había convertido al cristianismo mucho antes de que esta fuera la religión oficial del imperio. Según la leyenda, se hizo con la Lanza del Destino en Egipto, de manos de unos cristianos que habían llevado la reliquia al país de las pirámides. De vuelta en Europa y llevando la lanza, se encuentra con que en medio de una revuelta, miles de ciudadanos cristianos han sido ejecutados. Para ese entonces ya se encontraba al mando de una legión del imperio, habiendo convertido a sus hombres también al cristianismo, por lo que cuando se les pide que realicen una serie de ritos paganos para celebrar el fin de la revuelta, Mauricio y sus casi seis mil hombres dan una respetuosa negativa. El resultado: todos son ejecutados.

«Quien la sostenga en sus manos, sostendrá, para bien o para mal, el destino del mundo», cita la leyenda clásica que atrapó a Adolf Hitler.

ALGUNOS DATOS INTERESANTES

*El emperador Constantino habría portado la lanza sagrada en la famosa batalla que unifica el imperio romano y lo deja en posición de declarar oficial el cristianismo en el Consiglio del año 300. Antes de la batalla, habría tenido una visión que le dijo: “bajo este signo vencerás”; haciendo referencia a la cruz cristiana.

*Se piensa que Carlo Magno encargó una réplica de la lanza de Constantino para unificar Europa bajo su reinado. Su idea era repetir la hazaña de su predecesor.

*También encontramos la leyenda de Antioquia. En el 1098 DC, tras un sitio de 8 meses, los cruzados toman la ciudad pero son sitiados automáticamente por un ejército turco. Entonces alguien dice que la lanza está enterrada allí (Pedro Bartolomé) y -supuestamente- la encuentra. Envalentonados con el hallazgo de la reliquia los cruzados se creen bendecidos y derrotan a los turcos, que les ganaban en número de tropas y opciones militares.

*Más tarde, Carlos IV agrega en Praga, la placa de oro que hoy se observa sobre el objeto. Esto, esperando establecer un vínculo con el cielo y todos los santos. De hecho, la mantuvo en un reliquiario especial donde también conservaba supuestos dientes de apóstoles, huesos de santos y otras reliquias cristianas de dudosa procedencia.

HITLER SE ENAMORA DE UNA LANZA

Adolf Hitler también sucumbió ante la leyenda en torno a la lanza: «quien la sostenga en sus manos, sostendrá, para bien o para mal, el destino del mundo». Sin duda, la posibilidad de poder tener a sus pies a toda la humanidad gracias a «La Lanza del destino» no pasó desapercibida para el líder nazi, para el que todas las ayudas militares eran pocas.

Hitler, había leído de hecho todas las leyendas conocidas sobre la lanza, la mayoría de las cuales atribuían un inconmensurable poder a su poseedor. Sin embargo, y según cuentan otras versiones, el artefacto tenía también una terrible maldición, pues el que se separaba de ella solía sufrir la más amarga de las derrotas en combate o incluso la muerte.

Adolf Hitler
Adolf Hitler

Hitler dio con la lanza por casualidad en 1912, cuando no era más que un pintor fracasado que intentaba malvender sus acuarelas por los cafés de Viena. Un día, el joven Adolf (de tan sólo 23 años) no tuvo más remedio que entrar en el conocido museo del Palacio Hofburg para refugiarse de una fuerte tormenta, y allí hallaría su destino. «Deambulando por las salas, centró su atención en un objeto singular; sobre un manto de terciopelo rojo se le ofrecía la visión de una reliquia cristiana de gran poder místico perteneciente al tesoro imperial de los Habsburgo: la Lanza de Longinos».

Veintiséis años después, en 1938, Hitler ya se había convertido en el líder del nazismo y de toda Alemania tras subir al poder democráticamente. Sin embargo, y a medida que su poder iba aumentando, sentía una necesidad cada vez mayor de poseer la Lanza del Destino. «Ahora entraba triunfante en Viena, la ciudad en la que había vivido como un vagabundo, una vez que el Tercer Reich se había anexionado Austria».

«En la tarde del 14 de marzo de 1938, Hitler entraba acompañado del jefe de las SS, Heinrich Himmler, con quien compartía aunque en menor medida el interés por el ocultismo, en el Palacio Hofburg», destaca Hernández. El deseo del líder nazi estaba a punto de hacerse realidad.

«El Führer se dirigió directamente a la sala en donde se custodiaba la deseada Lanza. Himmler salió de la sala, dejando a solas a Hitler con la mítica reliquia. Allí permaneció más de una hora, ensimismado en sus pensamientos delirantes, alimentados por la visión de la Lanza que ya estaba en su poder. Su sueño megalomaníaco se había cumplido».

Esto y mucho más en el video sobre “La Lanza del Destino”

Mire este video en Youtube.

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