Parece que en el mundo de lo paranormal y de los ovnis hay ciertos años que por cualquier motivo albergan cantidad de relatos absolutamente extraños y la oleada de humanoides en Canadá coincide con cientos de avistamientos de objetos extraños en el cielo.

En 1968 hubo varios picos de actividad OVNI en todo el mundo, y un lugar donde definitivamente se sintió fue en el país norteño de Canadá. En ese año hubo un pico casi sin precedentes, un aumento intenso en los informes de cosas extrañas en el cielo y lo que parece haber sido sus ocupantes humanoides

Éstos son algunos de los casos más extraños de un año muy extraño.

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Gran parte del año de rarezas fue compilado por el investigador Albert Rosales, y parece haber comenzado a emerger con toda su fuerza en la primavera de 1968. 

En abril de ese año tenemos un informe de UFO BC que se origina en West Vancouver, British Columbia, donde dos testigos se encontraban sentados en un automóvil en Whytecliff Park esperando a un amigo. Supuestamente, una luz blanca y brillante los sacó de un estado de franca somnolencia y se movió lentamente hacia el borde del bosque cercano, donde desapareció detrás de algunos árboles. 

Inmediatamente después de esto, el bosque vomitó un «pequeño humanoide resplandeciente», que se desplazaba con movimientos muy rápidos y precisos, y era tan brillante que era imposible distinguir ropa o rasgos faciales (¿Se acuerdan del mapache brillante? El que saludaba muy cordial al premio Nobel Kary Banks Mullis). El pequeño y extraño ser los miró y regresó al bosque, después de lo cual la luz que habían visto originalmente se elevó en el aire sobre la línea de árboles y se alejó a toda velocidad.

Ese mismo mes, un informe de los archivos de CASUFO habla de una testigo en Quebec: la Sra. Tremblay. Ella narró que había decidido caminar hasta un restaurante cuando vio flotando en el cielo un objeto extraño, con un rayo que salía disparado hacia el suelo, por debajo de él. Según la testigo, el rayo de luz se enfocó en ella… por lo que cerró los ojos y los apretó frente al repentino y cegador brillo, solo para abrirlos y descubrir que el objeto había desaparecido y ya no se veía por ninguna parte.

La mujer, aturdida, decidió irse a casa, donde dijo que vio a un pequeño ser humanoide con ojos de color azul oscuro y vestido con un mono blanco (podía ser un enano imitador de Elvis, los hay) y sin costuras merodeando por su casa. Según la testigo, tan pronto como el hombre diminuto se dio cuenta de que lo habían visto, desapareció en el aire ante sus ojos. Aparentemente, otros humanoides vestidos con ropa similar se verían en el área durante los próximos meses.

En el verano de ese año tenemos unos cuantos encuentros de otro mundo:

En Sarnia, Ontario, una niña de 10 años miró afuera de su casa una noche de junio y vio a un humanoide brillante con la cabeza calva y sin rasgos faciales sentado en el banco de madera que sus padres habían instalado cerca de su garaje. 

La niña dijo que, cuando el humanoide se puso de pie, notó que medía alrededor de un metro de alto, y que cuando la niña -muy asustada- llamó a su padre, desapareció. Ese mismo mes, dos testigos conocidos como la Sra. B.L. y la Sra. A.B. caminaban cerca de un estacionamiento en el distrito de Laval-des-Rapides, en Quebec, cuando vieron un extraño objeto eclipsar la luna llena en el cielo. 

Mientras miraban esta anomalía, pudieron distinguir dos seres humanoides pequeños que flotaban en el aire y se dirigían hacia ellas, y a medida que se acercaban se podía ver que tenían la piel negra y estaban vestidos con trajes ajustados de una pieza. Las dos extrañas criaturas descendieron hasta unos pocos centímetros sobre el suelo, tras lo cual uno de ellos supuestamente sacó una «horca» y comenzó a golpear el suelo con ella antes de que las dos mujeres huyeran del lugar aterrorizadas.

En julio de 1968 el desfile de rarezas continuó, comenzando con un informe extraño del 2 de julio, cuando una mujer en Alexis de Montcalm, Quebec, vio una procesión de 20 pequeños hombres verdes con narices puntiagudas y sombreros en forma de hongo desfilar por su casa por la noche. 

Ese mismo día, dos agentes en St. Thomas, Quebec, vieron a dos pequeños humanoides extraños con cabezas bulbosas y de gran tamaño que medían solo 60 cm de altura cada uno. Los seres aparentemente corrieron a través de una zanja de drenaje y los oficiales los persiguieron, solo para desvanecerse en el aire cuando los policías se acercaron. 

Quebec parece haber sido un punto caliente de tales encuentros en ese momento, porque el 26 de julio dos niños en bicicleta cerca del aeropuerto de Riviere Du Loup afirmaron que habían visto a dos humanoides bajos de piel gris, de un metro de alto, salir corriendo de la parte trasera de un hangar para desaparecer entre la maleza. 

Solo 2 días después, el 28 de julio, cinco jóvenes testigos en San Estalisnao De Kostka, Quebec, vieron dos ovnis con halos rojos aterrizar no muy lejos, y cuando fueron a investigar, dijeron que encontraron un humanoide que medía 1.20 mts pies de altura. y tenía una cabeza grande, sin cuello, ojos grandes y redondos, nariz chata y piel morena que estaba «arrugada, costrosa, con bultos«. 

Afirmaron que cuando lo iluminaron con la linterna, la extraña criatura se tambaleó y retrocedió hacia un granero, pero luego golpearía la ventana de la casa mientras hacía «un mugido como una vaca» antes de desaparecer en la noche y volar en uno de los ovnis.

Ese mismo mes también se encontraron otros informes igualmente desconcertantes de otras áreas de Canadá y, en algunos casos, los testigos incluso afirmaron haber sido secuestrados. Uno de esos relatos proviene de una mujer de Ontario que dijo haber sido teletransportada desde dentro de su casa al patio, donde vio un gran disco brillante descender para dejar salir tres «extraterrestres» humanoides que supuestamente la arrastraron, literalmete del pelo, a su nave. 

La mujer dijo que la pusieron en una cama flotante y la operaron. Le abrieron el cráneo en un intento de poner un «dispositivo de rastreo» en su cerebro, para luego curar la herida con el movimiento de un dispositivo que no pudo describir y que no dejaría marcas de ningún tipo. No está claro cómo se veían las criaturas ya que el informe, publicado por primera vez en Grassroots UFOs de Michael D. Swords, no proporciona una descripción adecuada.

Ese verano trajo más rarezas a agosto, con un informe bastante extraño en la revista OVNI BC, proveniente de Vancouver, Columbia Británica. Los testigos se describen como un grupo de niños que estaban jugando con pistolas de aire comprimido en el campo de golf de Shaugnessy cuando vieron un objeto metálico del tamaño de un automóvil pequeño que parecía un “platillo volante” apoyado allí sobre el césped. 

Los niños curiosos se acercaron y golpearon la superficie del aparato, luego uno de ellos comenzó a caminar alrededor, y mientras lo hacía vio parado allí a un humanoide azul pálido con un mono blanco y una faja roja atada alrededor de su cintura. El extraño informe dice lo siguiente:

El testigo dijo: «Mi nombre es Kim» y (mientras temblaba) puso su mano derecha sobre su corazón. La criatura respondió sosteniendo sus palmas hacia arriba e hizo un sonido, pero no parecía «tener lengua». En un momento, extendió el brazo derecho y asintió con la cabeza para que el testigo hiciera lo mismo con el izquierdo, y se le permitió comparar su mano con la del extraterrestre y, excepto por la palidez, eran muy similares. En este punto, escuchó una voz en su cabeza que dijo las palabras, «¿Te gustaría rezar»? Y se inclinó y puso los brazos apuntando hacia abajo con las palmas hacia el testigo. 

El niño estaba aterrado y no tuvo mejor idea que hacer un gesto hacia la pistola de aire comprimido que llevaba en su bolsillo derecho. El extraterrestre pareció sentir esto y el testigo tuvo que disculparse, y explicó que era solo una pistola de balines y no era real, el extraterrestre pareció entender. El testigo dijo algunas cosas más (que no recuerda por los nervios) y luego saludó al extraterrestre y el extraterrestre le devolvió el saludo. El testigo luego se reunió con sus amigos y abandonaron el área.

Podríamos seguir resumiendo los eventos de ese verano boreal de 1968 en Canadá, pero tendríamos que disponernos a confeccionar una crónica demasiado larga. Quizás hagamos una segunda entrada sobre la oleada de humanoides en Canadá, muy pronto.