Los Cielomotos

Reportes de extraños sonidos en el cielo llegan de todos los rincones de América y muchos lugares del planeta. Los inquietantes sonidos en el cielo despiertan personas, generan tendencia en las redes y también tienen su lado de fake news.

Para analizarlo invitamos a Andrea Perez Simondini, Carlos Iurchuk y al periodista platense Marcelo Metayer, quien ha escrito un reportaje sobre el tema de los inquietantes sonidos en el cielo, muy interesante. En su sitio oficial dice lo siguiente:

«Más o menos desde el comienzo de la cuarentena mucha gente está oyendo extraños sonidos que provienen del cielo nocturno. Algunos dicen que suenan como aviones a reacción invisibles, otros como un gran estallido y muchos, como miles de trompetas sonando al unísono con un canto lúgubre. Se llenaron de videos las redes sociales con este fenómeno y también estallaron las hipótesis, pero para la ciencia hay una explicación que no por racional no es más extraña: estos ruidos provienen de “cielomotos”, es decir, terremotos en la atmósfera.

De acuerdo a los científicos el cielomoto (término traducido del inglés “skyquake”) consiste en el choque de masas de aire calientes y frías, lo que genera un cambio de temperatura de gran magnitud en un lapso corto de tiempo con movimientos de aire extremadamente violento. Esto sería lo que produce esos sonidos de muy baja frecuencia.

Fernando con Marcelo Metayer

¿Por qué el potencial “sería”? Porque ésa no es la única explicación para los cielomotos. Otras hipótesis incluyen la eyección de masa de la corona del Sol, que al chocar contra la atmósfera terrestre generan ondas de shock similares a las que se generan cuando una aeronave rompe la barrera de sonido; la entrada de meteoros; gas que escapa de los respiraderos de la superficie de la Tierra; la liberación explosiva de gases menos volátiles generados a medida que la piedra caliza se descompone en cuevas submarinas; el vuelo de aeronaves militares; erupciones volcánicas.

Lo cierto es que los cielomotos no constituyen un fenómeno demasiado frecuente, ya que los registros están muy espaciados en el tiempo: algunos en el siglo XIX, pocos en el siglo XX. Se empezó a hablar de ellos con más asiduidad en los últimos años, y desde que empezó el aislamiento de la mitad de la humanidad por la pandemia del Covid-19 el tema se instaló en las redes sociales». FUENTE