Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Según trabajo científico presentado esta mañana y lo que publica la revista Science al respecto, parece que tenemos un noveno planeta en el sistema solar. Tendría el tamaño de Neptuno y su órbita sería de unos 15.000 años, dicen dos científicos norteamericanos. Casualmente, uno de ellos es en parte responsable por la degradación de Plutón a su actual condición de “planetoide”.

Dos científicos americanos acaban de publicar un documento en el que dicen tener las pruebas de que un cuerpo lejano, más allá del cinturón de Kuiper (y no observado todavía), orbita cada 15.000 años alrededor del sol. Mike Brown y Konstantin Batygin dicen haber hallado un cuerpo que se habría formado hace 4,5 billones de años para ser más tarde “pateado” fuera de la zona de planetas a una órbita elíptica y distante en la que todavía se mantiene. Esta afirmación es una de las más sólidas tras todos estos años de búsqueda del famoso “Planeta X”. De hecho, no son pocas las veces que he escuchado a astrónomos debatiendo acerca de la posibilidad de encontrar algún “cuerpo masivo” en los confines del sistema solar. Justamente, se hablaba de ciertos efectos gravitacionales sobre los planetoides del cinturón de Kuiper, mismos que sirven hoy de base para este trabajo.

Mike Brown (izquierda) y Konstantin Batygin
Mike Brown (izquierda) y Konstantin Batygin

Nos tomamos unas horas para lanzar la noticia, sobre todo con miras de analizar la información. Técnicamente, el “tirón gravitacional” del que hablan estos científicos puede ser fruto de varios factores y no necesarimente un planeta, sin embargo, sigue siendo una de las mejores chances a la hora de explicar los extraños movimientos de Plutón y sus “pequeños amigos”. La misma fuente en astronomía también me aclaró que, de no mediar pruebas de mucho peso, pueden pasar algunos años antes de que se declare oficialmente su existencia.

La noticia llega de la mano de estos dos científicos que, en el ambiente son muy respetados. De hecho, debemos a Brown la reapertura del debate sobre la calidad de “planeta” de Plutón y su posterior degradación a “planetoide”. “Matar a Plutón fue divertido, pero esto está sobre todo lo demás”, dice, en un chiste que a muchos podrá caer pesado, el mismo Brown. Sin embargo los datos parecen -al menos- interesantes, sin mencionar que la mismísima revista Science se ha hecho eco del paper presentado en la mañana de este miércoles 20 de enero.

Sin embargo, los cálculos de los científicos se estancan en cierto punto, por lo que dicen con una mezcla de entusiasmo y cautela: “No podemos imaginar un tema más importante si resulta que estamos en lo correcto”. Detectar la presencia de este cuerpo celeste nace del análisis de seis cuerpos conocidos que orbitan el Sol más allá de Neptuno. De hecho afirman que existe un 0,007% (o una chance en 15.000) de que el “tirón gravitacional” sea una coincidencia. En cambio, aseguran que es ni más ni menos que un planeta con la masa de 10 Tierras el que provoca esta peculiaridad en las orbitas de los objetos analizados, que tienden a tener orbitas “hacia fuera” de lo que consideramos el Sistema Solar.

La orbita misma del supuesto planeta es algo impensado hasta el momento, elíptica y distante, con un punto de acercamiento máximo al Sol que sería siete veces más lejano que el mencionado Neptuno (traducible en unas 200 unidades astronómicas [AUs]. Si es que el famoso planeta “X” está ahí fuera, otros nuevos objetos en el cinturón de Kuiper mostrarán similares “irregularidades” en sus órbitas, pero los científicos saben que piden mucho a la hora de presentar un supuesto nuevo planeta: “Hasta que haya una detección directa sigue siendo una hipótesis, incluso una muy buena en su potencial”, dice Brown.

Un gráfico que muestra donde buscarán el Planeta X.
Un gráfico que muestra donde buscarán el Planeta X.

Batygin y Brown publicaron el resultado de hoy en The Astronomical Journal. Alessandro Morbidelli, un dinamicista planetario del Observatorio de Niza en Francia, realizó la revisión por pares para el paper. En un comunicado, dice que Batygin y Brown lograron un “argumento muy sólido” y que está “absolutamente convencido de la existencia de un planeta distante”. Mientras que es el mismo científico que descubrió el planetoide Eris (la perdición de Plutón que queda patente en su libro “Cómo maté a Plutón”), ahora , se une a la centenaria búsqueda de nuevos planetas. Su método inferir la existencia del Planeta X a partir de sus efectos gravitacionales fantasmales tiene una trayectoria respetable. En 1846, por ejemplo, el matemático francés Urbain Le Verrier predijo la existencia de un planeta gigante de irregularidades en la órbita de Urano. Los astrónomos del Observatorio de Berlín encontraron el nuevo planeta, Neptuno, donde se suponía que estaría, lo que generó una sensación de los medios de comunicación.

LA GRAN PREGUNTA

La gran pregunta que queda dando vueltas detrás de la noticia es simple: ¿Cuánto sabemos realmente de nuestro vecindario más cercano? 

En una época en la que miramos al universo para descubrir miles de planetas orbitando estrellas, en que nos damos cuenta de que los sistemas binarios son casi tan comunes que compiten con los comunes. En un momento de la historia en que los grandes telescopios son capaces de fotografiar el espacio profundo y detectar galaxias que siquiera podemos soñar con alcanzar, en este mismo momento nos estamos dando cuenta de que quizás no sepamos cuales son los límites reales de la manzana a la que salimos, de tanto en tanto, a pasear en bicicletas (sean tripuladas o robóticas). Mucho es lo que depara de confirmarse el hallazgo y no solo los libros de texto deberán cambiar desde la raíz. También, se me ocurre, deberemos incurrir en un enorme baño de humildad “galáctica” a la hora de asegurar que tal o cual cosa es de esta o otra manera.

Sobre todo cierto sector de la ciencia, que no es —casualmente— el responsable de los grandes descubrimientos. Un sector que insiste en permanecer en las zonas de comodidad mentales y de hecho, que insiste en descartar antes de analizar. Si el “Planeta X” termina siendo una realidad, o si se trata de una enana marrón o el tipo de cuerpo que sea, deberán analizarse no solo los datos de este “nuevo y viejo” Sistema Solar. También, deberán analizarse los parámetros por cuales ALGUNOS científicos (y cientistas) se ponen a sí mismos en posiciones demasiado cerradas. Tanto, que en vez de atinar a descubrir un planeta, niegan la existencia de algo más allá de lo que conocemos. Justo lo contrario a lo que se supone que hace la ciencia.

Salud, por Mike Brown y Konstantin Batygin y el viaje apasionante del conocimiento humano.

Fernando Silva Hildebrandt

Fuentes: Revista SciencePaper en el Astronomy Journal

Comenta esta nota...

Deja un comentario