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Mientras la nave Dawn se acerca al cinturón de asteroides, los datos que vamos recibiendo del planetoide Ceres hacen que uno se pregunte cuánto queda por descubrir en el vecindario estelar más inmediato. Desde un par de “reflejos no identificados” hasta la expectativa de un posible océano atrapado bajo una capa de hielo, el planeta enano atesora en su historia no solo sorpresas actuales sino la promesa de develar datos fundamentales a la hora de trazar la historia del Sistema Solar.

“¿Cuál es la naturaleza de este mundo alienígena? ¿Cómo luce, de qué está hecho y cómo funciona?”, se pregunta Marc Rayman, ingeniero en jefe de la misión Dawn. “Lo que sea que encontremos, seguro habrán fenómenos inesperados. Estructuras y cosas que la gente jamás hubiera imaginado”, completa, con una carga de curiosidad digna de los viajes de la famosa Enterprise, en busca de la última frontera.

Hacia finales de los 1700, los astrónomos se preguntaban acerca de la enorme brecha entre Marte y Jupiter. La ley de Bode predecía que allí debería haber un planeta y para 1801 los científicos finalmente encontraron uno. Por unos cincuenta años Ceres se mantuvo clasificado como planeta, entonces, los telescopios se hicieron mejores y encontraron una serie de objetos menores en la misma orbita que terminaron siendo el Cinturón de Asteroides. Ceres eventualmente fue “degradado” a planeta enano, pero su identidad fue puesta en tela de juicio nuevamente en el año 2006, con el debate que llevó también a Plutón a ser identificado como “planetoide”. En definitiva, un planeta pasó a ser todo objeto capaz de mantener “limpia” su órbita, gracias a su fuerza de gravedad. También deben la masa suficiente para ser capaces de mantener un equilibrio hidrostático y girar en torno a una estrella, aunque ultimamente se hable cada vez más de la existencia de planetas “errantes”.

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CERES Y SUS MISTERIOS

Uno de los datos más intrigantes recogidos por la nave Dawn es el de los “reflejos no identificados”. Fue el mismo Marc Rayman quien lo confirmó desde el centro de misión: “Si, podemos confirmar que hay algo en Ceres que refleja más luz solar que el resto, pero lo que sea sigue envuelto en el misterio”.

Las declaraciones realizadas a Space.com tuvieron eco en todos los ambientes, desde el astronómico hasta el de las conspiraciones. Mientras algunos vieron vestigios de civilizaciones perdidas y naves extraterrestres, otros se jugaron por la posibilidad de capas minerales fundidas o incluso grandes bloques de “hielo nuevo” brotando de un océano interno. Lo cierto es que, mientras Dawn se acerca las “luces” siguen allí, y solo tendremos una idea más acabada al momento del mayor acercamiento. Esto, si nada “extraño” ocurre y nos quedamos con el “Eureka” en la punta de la lengua, tal cual sucediera con el módulo Philae de la sonda Rossetta.

Por otro lado y como dije antes, Ceres bien podría contener un océano líquido bajo su superficie, por lo que los astrobiólogos sacan sus colmillos pensando en las posibilidades. La cuenta es simple: en nuestro planeta, allí donde hay agua encontramos vida. Por eso fue crucial que en enero del año pasado se haya publicado el hallazgo de vapor de agua en algunos lugares alrededor del planeta enano. Algo está desparramando agua en el aire en proporciones muy pequeñas pero detectables. Nadie sabe bien cual puede ser la causa pero si sabemos que el cosmos es fascinante y se piensa que Ceres podría contar con volcanes de agua que erupcionan con la presión de agua derretida a gran profundidad por efecto de cierta radiación planetaria.

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“Esto hace que Ceres sea muy interesante desde el punto de vista astrobiológico”, dice Chris McKay desde el equipo de científicos planetarios de la NASA. Sucede que además, el planeta enano podría contener muchas moléculas orgánicas que combinadas con agua, calor y algunas otras fuentes de energía… bueno, serían gran parte de los ingredientes para la vida, combinados.

A LA ESPERA

Solo resta esperar y ver que sucede con el aproximamiento de Dawn. Quizás (aunque lo dude), este sea el momento de sorprendernos con lo impensable y mirar al cielo con otros ojos, aunque sospecho de que si fuera ese el caso, pasarían unos cuantos años antes de que alguien confirme “algo”.

Fernando Silva Hildebrandt.

fuentes: NASA, Popsi.com

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