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El hogar es el lugar donde llegamos a descansar, compartir con nuestras familias y recargar energías. Pero ¿qué pasa con las Casas Encantadas y sus habitantes? Clara Tahoces publicó el “Gran Libro de las Casas Encantadas, un trabajo de toda una vida sobre uno de los temas más inquietantes del mundo del misterio y no solo eso, nos narró sus propias experiencias, las mismas que la marcaron desde niña y llevaron a que presente este trabajo imperdible.

2_631afd6034“Es una experiencia que tenía un tanto dormida, siquiera puedo precisar el año, tendría de seis a ocho años, pero si te puedo decir que estábamos realizando un viaje por España en coche con mis hermanas y mis padres y la mala suerte quiso que nos quedásemos sin gasolina en mitad de dos pueblos en medio de la noche”. Me narra que por aquellas epocas las estaciones de servicio eran escasas y, además, cerraban por la noche, lo que obligó al padre de Clara a caminar hasta el poblado más cercano para solicitar un poco de ayuda. “Consiguió que unos lugareños nos lleven a un pueblo del que no recuerdo el nombre pero sí se que regentaban un bar por lo que cenamos allí mientras mis padres les convencían de que nos consigan un lugar para pasar la noche”. Así, pernoctaron en una casa grande, en las afueras del pueblo. A Clara le parece hoy curioso que no era la casa donde sus benefactores vivían sino que la estaban reformando para mudarse más tarde. Clara relaciona esto con datos que ella misma ha recogido de otros testigos: “estos fenómenos por lo general comienzan cuando se reforma una casa antigua”, afirma, antes de seguir con la historia.

Una casa de tres plantas, siendo la baja el lugar donde se repartían el salón, la cocina y algunos dormitorios que todavía no habían arreglado. El tercer piso estaba vacío, bajo llave, pero la familia no indagó demasiado, solo querían meterse en la cama y descansar. “Lo cierto es que cuando ya nos acostamos —en mi caso dormía con una de mis hermanas— comenzamos a escuchar pasos en la planta superior. Pienso que eran de hombre por el sonido, al menos no eran tacones de mujer. En principio pensé que era mi padre pero en el momento nos quedamos muy sorprendidas porque comprendimos que allí arriba no había nadie. Y si quedaba alguna duda de que los sonidos venían de arriba, unos momentos más tarde comenzamos a escuchar ese clásico que es el sonido de personas corriendo muebles. Como si estuvieran realizando una mudanza, arrastrando muebles sin cesar en plena madrugada”.

Escucha la entrevista completa en el video debajo y, te recomiendo, hazte del Gran Libro de las Casas Encantadas, un compendio de estudios sobre uno de los clásicos del misterio con el sello de Clara Tahoces.

Leer:  KOLA, EL POZO DEL INFIERNO (la verdadera historia) | Video

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