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Dicen que “La verdad está ahí fuera” y no soy nadie para oponerme. De hecho -y aunque suene obvio- me ha quedado claro que las búsquedas son la base de casi todo avance, a no ser por esos mágicos momentos en que el universo se conjuga para revelar una verdad o un camino. Sin embargo, los Expedientes X cumplen con esta premisa y lo hacen muy bien, desde el camino personal con tintes espirituales y mágicos que todos atravesamos hasta la mirada científica y descarnada. Los pasos se dan uno tras otro y este regreso, el de los “cruzados del misterio”, tiene todos los ingredientes para despertar algún que otro germen dormido, latente.

Uno de los momentos clave del primer capítulo.
Uno de los momentos clave del primer capítulo.

De alguna manera, Mulder y Scully vienen a rellenar el espacio vacío de las historias sobre caballeros que, muy a pesar de sus miserias y errores, buscan la concreción de objetivos con la mayor hidalguía que les permite el medio. También, por estar con un pie bamboleando en la magia y otro en la ciencia, con las neuronas en las pruebas físicas y el alma en las creencias. Este duo se abre paso en un mundo que parece lo que no es y resulta ser más de lo que esconde. Son, en definitiva, una especie de alter-ego popular machacando esa certeza -siempre presente- de que nos mienten a destajo. Ellos mismos se ven envueltos en hechos que los hacen partícipes de esas mentiras y referencian a los “nuevos paladines de la verdad” (Julian Assange y Edward Snowen) en una vuelta de tuerca por demás interesante: todos pensamos que la información liberada por los dos informáticos bien puede ser una remozada manera de manipular la opinión pública.

Captura de pantalla 2016-01-26 03.36.08 (Medium)
Extraterrestres en Nuevo México.

Como sea, Mulder es increpado por un presentador de un show (que hace recordar mucho a Infowars) y se le adjunta la etiqueta de “verdadero creyente”. No poco me sorprendió encontrarme con una explicación a su famosa frase en la respuesta: “No soy un creyente, quiero creer”. Seis palabras que condensan unas nueve temporadas de serie que vienen a recobrar vida en estos seis capítulos que dicen, son la punta del iceberg de mucho por venir.

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Al grano: la presentación con estos dos capítulos ha sido estupenda. Mientras me sorprendía al ver críticas negativas de televidentes adormecidos y aburridos (citando al presentador del show del primer capítulo), no puedo menos que afirmar que el relanzamiento supera las expectativas creadas. Tanto en la primera como en la segunda entrega queda en claro lo que adelantaba Chris Carter: “Más allá de las intenciones de los demás, yo sabía que teníamos nuevas historias que contar”.

Captura de pantalla 2016-01-26 03.43.00 (Medium)
Fox Mulder en las penumbras de su antiguo despacho.

No voy a incurrir en el spoiler barato ni voy a ser un crítico de series de TV por siquiera un minuto. Es claro que los X-Files me han marcado más de lo que siquiera imagino y, se podría decir, que también lo ha hecho la televisión americana, como con tantos millones de personas alrededor del mundo. Alguien, alguna vez, me dijo que el séptimo arte es también una refinada herramienta de manipulación sobre la que se han hecho curiosos y profundos experimentos de inserción de marcas comerciales o ideas específicas en los auditorios. Y qué decir cuando algo de lo que sucede en la ficción parece ser sustentado por hechos reales… Curiosamente, es en estos días que la CIA desclasifica cinco documentos secretos sobre el tema OVNI. Una movida que no es insignificante, sobre todo porque vienen acompañados de una “Guía de la investigación OVNI” y una clarísima referencia a los X-Files. Si metemos en el cóctel las constantes violaciones a la privacidad “en línea” por parte de nuestros proveedores y gobiernos, si adicionamos un poco de desconfianza… bueno, que no hace falta ponerse en el tren conspiranoico para compender que, sea de una manera u otra, algo siempre está sucediendo por detrás de todo lo que consumimos como real. Si, así sea una simple serie de TV.

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Será cuestión de disfrutar este mes de Expedientes X y de ceñirse al lema “Don’t give up” (No te des por vencido). Esas pruebas tan difíciles de conseguir de las que habla Mulder podrían estar a la vuelta de la esquina. Solo queda ponernos de acuerdo en qué es lo que estamos buscando. Un punto en el que quizás veamos el mayor éxito implícito de la desinformación y las conspiraciones disfrazadas de cuentos del tío.

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