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Las últimas semanas han servido para que uno de los casos (con todos los tintes de fraude) más polémicos de la casuística OVNI de los 90’s regrese: el supuesto extraterrestre guardado en el freezer del también supuesto Dr. Jonathan Reed.

HISTORIA DE UN EXTRATERRESTRE AL QUE NO LE GUSTABAN LOS PERROS

Según narra la historia más o menos oficial (existen varias versiones incluyendo las de Reed), el presunto doctor se había decidido a pasear a su perra Sussy por las montañas Cascade, al noroeste de Seattle el 15 de octubre (otras veces dice Noviembre) de 1996. Fue entonces cuando el can se enredó en una peléa con lo que Jonathan primero pensó que sería un oso pequeño o un puma. “Cuando llegué no podía dar crédito de lo que veía”, dijo Reed en el programa de TV “Otro Rollo” de la TV Mexicana. “Esto me aterró, era algo que nunca había visto, algo que vibraba y que sostenía a mi perra con su brazo derecho, dándole golpes hacia delante y hacia atrás… y eso que mi perra era bastante pesada. La criatura era de apariencia humana y su piel muy, muy oscura. Tenía los ojos rasgados y se me quedó viendo y luego comenzó a vibrar otra vez. Ese fue el momento en que la despedazó, cortándole la cabeza desde la quijada y hacia atrás, por lo que la mató en el acto”.

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EL “extraterrestre” de Reed.

Reed asegura que tomó un palo cercano y, embebido en terror y cólera, le dio un mazazo en la cabeza a la criatura que acababa de matar a su perra. Lo creyó muerto, de hecho dijo haber visto el cerebro de la criatura en una apertura en su cráneo provocada por el golpe. Desde allí, la historia narra que el hombre envolvió al presunto extraterrestre en una manta térmica y lo llevó a su casa, en estado de shock. Allí decidió conservar el cuerpo en su freezer y pensar en qué podría hacer. Caso aparte es el momento en que el testigo se acerca a la supuesta nave del extraterrestre. Dice que, básicamente se descompuso al entrar en contacto con el artefacto.

Reed, presentado por Jaime Maussan en el programa de TV mencionado, mostró varios videos, uno de los cuales expone al supuesto extraterrestre en el momento de ser desenvuelto de la manta térmica. Se puede ver con claridad como abre y cierra los ojos, sin mover un músculo o miembro. Esta es la prueba que para Maussan hace indiscutible que aquello se trataba de algo verídico, al menos hasta ese momento.

La historia se pone más bizarra cuando Reed dice que termina por hecerse “amigo” del visitante. Primero, le da lástima y luego el extraterrestre (al que decide apodar Freddie) pide disculpas por el asesinato del can. Cuestión que el supuesto doctor termina por recibir un brazalete extraterrestre como regalo consuelo, con el que podría teletransportarse donde quisiera, además de mantenerse en contacto con Freddie.

Leer:  El fraude de la "extraña criatura" de Santa Fe

UNA ENTREVISTA CLAVE

El investigador argentino Carlos Alberto Iurchuk tuvo la oportunidad de entrevistar a Reed en México.

“Antes de que esto me sucediera era un hombre muy normal. Trabajaba en un centro médico enfocado en el cuidado psiquiátrico de niños. Me gradué en la UCLA con un doctorado en psicología y trabajé muy duro, disfrutando mi vida de una manera muy normal pero nunca creí en este fenómeno. De hecho, ni siquiera en la ciencia ficción, porque mi vida estaba centrada en “hechos” relacionados a mis estudios. Pero entonces, en nueve días todo eso cambió y ahora tengo mucha más información”, le dijo a Iuchuk antes de relatarle el caso.

“La mañana siguiente a lo sucedido, mi amigo Gary vino a mi casa y no podía creer lo que vio en los videos, entonces preguntó por Sussy y le dije que ya o estaba, que estaba muerta. Ël pensó que había estado alucinando y que se encontraría con el cadáver de la perra en el freezer pero se sorprendió con el cuerpo del extraterrestre y me dijo que avise a la Fuerza Aérea. Entonces me puse en contacto con amigos de la universidad y me pidieron que lleve alguna muestra, aunque sea fotografías. Nos reunimos en un restaurant y me dijeron que me iban a llamar de nuevo. Con otras personas con las que trabajaba en aquel momento tuve la oportunidad de mostrar el cuerpo, con lo que quedaron muy impresionados y hasta llegaron a decir que podría ser una nueva especie o algún experimento militar que se habría “escapado”.

La entrevista de Iurchuk comienza entonces a mostrar lo que Reed llama “The Dark Side”, una organización al estilo “Hombres de Negro” que se presentó una mañana en su casa. “Eran tres tipos fornidos y una mujer muy agresiva que me dijeron que tenían que hablar conmigo de lo que había visto”. El relato continúa con que le expresaron saber que tenía algo guardado, de una manera intimidatoria: “Tienes que entregárnoslo, porque si no, las próximas personas en venir ya no serán buenas contigo, destruirán tu vida”. Según el supuesto Dr. Reed, los echó de su casa sin miramientos y se dirigió al freezer. Momento en el que escuchó unos rasguños. El extraterrestre estaba vivo.

La declaración se completa con la desaparición de “Freddy” que, básicamente, seguiría en contacto con Reed –siempre según sus palabras- y algunos datos acerca de la persecución que denuncia, en la que se le habría borrado el historial completo de estudios y trabajo, cuestión que lo dejaría en una situación que Maussan definió como: “Todo, lo perdió todo”.

AUDIO DE LA ENTREVISTA SOLO DISPONIBLE EN INGLÉS


 

EL HIELO EN EL FREEZER SE HACE AGUA

Una investigación no muy larga ni compleja terminó por dar un resultado muy interesante: el supuesto Dr. Reed es en realidad un conocido estafador de su zona, de nombre John Bradley Rutter. Quien llega a esta conclusión es –ni más ni menos- que la directora de MUFON Washington por aquellos años: Kathleen Anderson. Ella declara para Seattle Weekly que Raith y Chacon (los pilares en los que el supuesto Reed se apoya para el caso) no son más que dos conocidos empleados de una gasolinera Chevron. Anderson incluso comenta haber cenado con estos dos hombres varias veces, momento en que Robert Raith habría reconocido que pensaba escribir un libro de ciencia ficción sobre extraterrestres e interdimensionales.

Leer:  Miguel Angel Pumilla y el poder de las palabras
Estación de Servicio donde trabajaban Chacon Y Raith. *UFO Watchdog
Estación de Servicio donde trabajaban Chacon Y Raith. *UFO Watchdog

Robert Raith y Harold Chacon son señalados como fraudes dentro del fraude. Mientras que el primero se encargó de hablar con el programa “Coast to Coast” de Art Bell en varias ocasiones y se dedicó a recorrer EEUU con Reed, presentando un libro en conjunto sobre el caso (algo curioso si estaban amenazados de muerte por una organización implacable), Chacon fue presentado como el “microbiólogo” que analizó las muestras de tejido extraterrestre. Claro que, como dijimos, trabajaba en una estación de servicio con Robert Raith. Cualquier profesional puede caer en una época de desgracia económica y conozco muchos que prefieren manejar un taxi a ejercer sus carreras, pero el caso es que Chacon declara haber recibido su título en la Universidad Católica de Puerto Rico… que no extiende títulos ni parecidos al de microbiólogo.

Así, vemos que ambos eran empleados de una gasolinera Chevron localizada al oeste de la ciudad de Seattle, hechos comprobados por Charlote LeFevre, coordinadora de la página de chat de radioescuchas de Art Bell, y Philip Lipson, quien es director de una biblioteca metafísica local; ambos visitaron a los “científicos” en su estación de servicio para confirmar el dato de Anderson.

Sumado a esto, las contradicciones en la historia de Jonathan Reed (o Rutter) son una constante. Confundir fechas, lugares y no soportar una prueba de archivo sobre sus supuestos estudios en medicina en la UCLA ayudan poco a mantener una historia que, la semana pasada, tuvo su capítulo más lapidario con la cámara oculta a Daniel Muñoz, Jefe de Prensa de Maussan por aquellos años, en la que deja claros los negocios y el descreimiento generalizado del equipo de producción de Tercer Milenio para con los dichos de Reed.

A todo esto, Maussan y Reed han dado conferencias en varios países de Sudamérica (incluído Argentina) en las que mostraron el supuesto brazalete teletransportador a todo el mundo. Pero solo fueron capaces de mostrarlo, porque jamás se supo que Reed desapareciera del escenario para volver a su hogar en segundos.

No te pierdas el último programa de INFINITO INTERIOR, en el que hablo con los protagonistas de la cámara oculta que termina de poner una lápida sobre un evento que nunca sucedió:

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