Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Sin dudas es muy bonita y especial, la primera flor en el espacio es una Zinnia y fue “rescatada” por el astronauta Scott Kelly quien se encargó de cultivarla y sacar el moho que se formaba sobre sus hojas ante la densa humedad del ambiente en la Estación Espacial Internacional.

“La primera flor cultivada en el espacio hace su debut”, escribió en twitter @StationCDRKelly, seguido de los hashtag #SpaceFlower #zinnia #YearInSpace.  Kelly también publicó varias fotos de la zinnia color naranja y rodeada de hojas verdes. Todo esto, dentro del proyecto “Veggie” de la NASA, que intenta generar un sistema de cultivo vegetal en el espacio de cara a abastecer las futuras misiones espaciales a Marte. Hace unos meses se mostró la primera lechuga cultivada bajo este sistema hidropónico (en el que se invierte muy poca agua), misma que fue parte de una de las ensaladas más publicitadas en los últimos tiempos.

La primera flor espacial en primer plano con la Tierra de fondo.
La primera flor espacial en primer plano con la Tierra de fondo.

Y SIN EMBARGO

Los planes de viajes sustentables de la NASA parecen ser parte de algo que no tiene forma. No está claro cómo es que se va a llegar a Marte (si es que se llega) en las próximas décadas, al menos desde el país del Norte. Lo cierto es que ya varios se han anotado en la carrera espacial por el planeta rojo. Rusos y chinos se plantean amartizar lo antes posible y lejos están los días en que el proyecto Ares era considerado como la mejor opción para una serie de viajes planteados de cara a una colonización. De eso, solo quedan el libro que dio base a la película protagonizada por Matt Damon, “El Marciano”.

Leer:  NASA responde, pero no como lo esperabas (la viveza no solo es argentina)
La primera lechuga cultivada en la ISS
La primera lechuga cultivada en la ISS

Sin embargo, las problemáticas del viaje espacial no son pocas. Primero esta la voluntad política y social de embarcarse en tamaña tarea. Pero suponiendo que nos pusiéramos de acuerdo por una vez en la vida y la colonización de Marte fuera un objetivo “mundial”, aún así necesitaríamos de las mejores mentes y las más nuevas tecnologías para alcanzar la meta.

Comenzando por el desafío de transportar personas y sustento hasta otro planeta, no solo se necesitaría de una nave lo suficientemente grande como para transportar lo necesario; también se debe tomar en cuenta el serio riesgo para la salud de los astronautas. En ese sentido, desde la falta de gravedad en períodos prolongados hasta los efectos de la radiación cósmica, podemos decir que el espacio está listo para matarnos. Eso, si no tomamos en cuenta la posibilidad de la presencia de vida (activa o latente) en Marte. Si realmente el planeta rojo tuvo un pasado verde y lleno de agua, es muy probable que (como mínimo) microorganismos para los que no tenemos defensas hayan poblado el suelo. Si consideramos que no son pocos los virus desconocidos que se mantienen congelados y latentes en nuestros polos tampoco es descabellado pensar en la posibilidad de algo similar en el planeta vecino.

Ahora, mientras que una epidemia desconocida y la radiación espacial son temas no menores, la propia mente humana puede jugar en contra de los avances de las misiones. Los períodos prolongados de reclusión en una nave de tamaño reducido bien pueden desencadenar en estados de angustia y depresión que pondrían en alerta a todo el mundo. Un astronauta distraído puede cometer un error que cueste la vida de todos sus compañeros.

Leer:  Híbridos humano-pollo: estarían trabajando en un proyecto cuestionable

Por otro lado tenemos que considerar el regreso. Marte no es tan grande como pensamos y, en consecuencia, la aceleración de la gravedad promedio es bastante inferior a la de nuestro planeta. Así, los cambios en los cuerpos de los colonos podrían ser tan severos que, algunos teorizan, se verían imposibilitados de volver a la Tierra tras un período determinado de vida en la superficie.

LECHUGA-1-1440x900_cAsí las cosas vale preguntarse, en última instancia, qué han estado haciendo todos estos años en las sucesivas estaciones espaciales americanas y soviéticas, predecesoras de la actual Estación Espacial Internacional. De hecho, la pregunta aplica a la misma ISS cuando consideramos que han pasado varias décadas para lanzar la noticia de que se cultiva la “primera lechuga” espacial.

O no dicen todo lo que hacen o los objetivos primordiales fueron otros, muy alejados de los avances necesarios para hacer que una misión a largo plazo sea sustentable. De cualquier modo, la flor es muy bonita y la lechuga parecía sana y robusta. Ahora solo queda esperar que, como dije, se pongan de una buena vez de acuerdo en todo esto de enfrentar el desafío espacial del hombre, aunque más no sea por demostrar algo al enemigo de turno.

FUENTE: NASA

 

Comenta esta nota...

Deja un comentario