Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
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“-Dicen que el fuego purifica.

“-No, el fuego simplemente destruye.”

“Entrevista con el vampiro”, Anne Rice.

 

La tierra era donde el hombre se paraba. El agua servía para nadar, pescar y/o ahogarse. El aire siempre estuvo ahí, pero fue lo que más tardó en darse cuenta de que existía. En cambio… el fuego era algo difícil de comprender y de domesticar, devoraba todo y no podía controlarse cuando se le daba por caer en forma de rayo y desparramarse por todos lados con una increíble voracidad. Mayúscula la sorpresa y el coraje del primer hombre que vio una rama encendida y se animó a agarrarla. Con el tiempo se le fue perdiendo el miedo, hubo fogatas, carne asada, y como no podía ser de otra manera, se imaginaron toda clase de cosas.

Los cuatro elementos.
Los cuatro elementos.

Sería un sueño cumplido para un criptozoólogo encontrarse con alguna de las criaturas que el fuego inspiró. Los más conocidos son los dragones, singulares escupidores de fuego de distinto carácter y funciones según las culturas, y el Ave Fenix, un pajarraco que cada cien años se incendiaba, y quedaba reducido a cenizas, salvo por un huevito que dejaba por donde renacía para fastidiar otro siglo más. Hablando de fénix, los egipcios tenían el suyo en sus leyendas, y se llamaba bennu, siendo esta un ave gigantesca de fuego que calentaba los desiertos. Los chinos no se quedaron atrás con lo del propio fenix, y se imaginaron el feng huang, que representa la pureza del alma a través del fuego. Pero claro, no solo hubo seres ígneos nobles y puros, sino también de los otros, que nacieron justo la primera vez que el fuego quemó al hombre. Entre las leyendas argentinas está el bagual, un caballo negro que escupe espuma y larga fuego por los ojos, que arruina las cosechas al pasar cerca de ellas. El cherufe, de las leyendas mapuches, vive en los volcanes, y requiere de una joven virgen como ofrenda para no destruir los pueblos que haya en las cercanías de los mismos. Los mitos árabes cuentan acerca de una clase peligrosa de seres llamados ifrit, nacidos de una gran concentración de calor, que se rebelaron

Los ifrits, peligrosos genios de fuego.
Los ifrits, peligrosos genios de fuego.

contra Dios y fueron encerrados en lámparas desde las cuales concedían deseos, siendo los primeros genios, sí, pero genios malvados que manipulaban a sus amos.

Además de animales y espíritus de fuego, las leyendas alrededor de este elemento son muy variadas. Dentro de todo, la historia más conocida es de la mitología griega, como no podía ser de otra manera, y habla de como el titán Prometeo robó el fuego de los dioses y se lo ofreció a los hombres, además de instruirlos sobre un montón de cosas. A los susodichos dioses no eso no les cayó en gracia, y lo encadenaron en lo alto de una montaña, donde todos los días un aquila iba a comerle el hígado, el cual se le regeneraba. Los dioses, aparte de sádicos, nunca quieren que el humano suba a su nivel. ¿No querrán perder el puesto, o saben que con su poder, los hombres harían cualquier zafarrancho? Ibamos a que esta es la historia más conocida, dentro de todo. Hablando de todo un poco, Hefaistos era el dios herrero del Olimpo, pero también lo era del fuego, y fue el encargado de sujetar a Prometeo en lo alto de la montaña. También estaba Hestia, diosa del hogar, pero también del fuego, cuyas sacerdotisas no debían dejar que el del templo se apagase, so pena de ser enterradas vivas. Los celtas tenían a Brigit y a Belenos. La primera era representada con una antorcha encendida y presidía la celebración del Imbloc todos los primeros de febrero de cada año, básicamente una renovación de los fuegos del hogar y una cena donde participaba todo el pueblo celta donde las mujeres usaban sus vestidos nuevos. Belenos era dios del sol, del fuego y de la medicina, y en su honor se celebraba el Beltayne, el ritual de verano por excelencia. Fuego, sol, verano, se les daba bien a los antiguos por asociar las

Prometeo robando el fuego que le había sido arrebatado a los hombres.
Prometeo robando el fuego que le había sido arrebatado a los hombres.

cosas, la verdad. Para los maoríes, el fuego apareció porque cierto hombre llamado Maui bajó al inframundo para visitar a su abuelo, también llamado Maui, que estaba a cargo de la única fuente de fuego en el mundo, un gran gran tronco encendido. Maui joven quiso un poco de fuego para que la gente pudiera cocinar la comida, pero Maui viejo no quiso saber nada. Maui joven intentó robarse un carbón encendido, pero, al ser descubierto, lo lanzó a la superficie, provocando que los hombres conocieran el fuego. La mitología africana es impresionantemente variada, claro, cada una de sus etnias tiene creencias distintas. De esta manera, en

Sudan se cuenta que el dios Ture robó el fuego de sus tíos herreros e hizo que el mundo se incendiara, para que la humanidad lo pudiera usar, un poco drástica parece esa medida, casi fue peor el remedio que la enfermedad. Así mismo, en la Republica Democratica del Congo los relatos detallan que Motu, un sembrador de bananas, siempre sufría robos a la noche, y que una vez descubrió a un grupo de “gente de las nubes” (¿extraterrestres?) que se las robaban. Parece que eran los antepasados de los

Brigit, ancestral diosa germánica.
Brigit, ancestral diosa germánica.

mutiladores de ganado argentino. Hizo una trampa y capturó a una mujer de las nubes, que, con el tiempo, además de casarse con él, demostrando Síndrome de Estocolmo, enseñó a la tribu de Motu el arte de encender fuego. Una leyenda de Angola cuenta que en una terrible época para la humanidad, el héroe de nombre Nambalisita, el primer hombre, desafió a Kalunga, el creador de todos los otros, y este, para castigarlo, lo encerró en un cuarto para incendiarlo. Nambalisita llamó a varios animales que lo liberaron y llenaron la habitación de calabazas (es un mito, no pregunten). Cuando Kalunga incendió el lugar, las chispas volaron por todas partes y de ese modo, el mundo descubrió el fuego. Si, la verdad que muchos relatos coinciden que el descubrimiento de este elemento siempre viene acompañado de violencia de uno u otro lado, una buena alegoría o representación real del estado del fuego en la naturaleza, salvaje, indómito. Claro que en algunos, la cosa es más calmada, pero igual trae consecuencias. A Prometeo lo encadenaron en una montaña. La mujer de Motu (cuyos parientes y raza habían empezado a convivir con la tribu de su marido) se fue por un tiempo y dejó una caja con instrucciones de no abrirla. El esposo contuvo la curiosidad un buen tiempo hasta que no pudo más, la abrió, y ¡oh, sorpresa! la caja estaba vacía. Al menos no era como la de Pandora, que tenía todos los males del mundo. Esa indiscreción desencadenó que el pueblo de las nubes se ofendiera, se fuera, y se cortase el puente entre el cielo y la tierra. El mensaje está claro. Todo lo bueno no es gratis. Todo se cobra.

El dios israeli Jehova quemando los sacrificios a él. Un uso práctico del fuego.
El dios israeli Jehova quemando los sacrificios a él. Un uso práctico del fuego.

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