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El perro se disputa con el gato el podio de los animales domésticos con más interacción con los humanos. Es notorio el contraste que tienen; en tanto que los gatos atrapan por su misterioso comportamiento casi humano y su notorio desinterés en nuestros asuntos en tanto no les conciernan, los perros están en las antípodas. No todos los perros son buenos, los hay eternamente malhumorados, celosos o asesinos (por influencia humana), pero los bien tratados pueden llegar a ser permanentemente amigables, zalameros, obsecuentes, en fin, como si dijeran “fui a comprar dignidad y no había”. Bueno, no hay que ser tan injustos; en la historia se dan casos de perros que han sido demasiado leales, por ejemplo, el perro japonés Hachikō, que pasó diez años esperando a su amo muerto. Parece una repetición de la historia de Argos, el perro de Ulises, que esperó a su dueño 20 años y que murió luego de reconocerlo y saludarlo como pudo.

Cwn Annwn
Cwn Annwn

En los distintos relatos míticos se pueden ver buena variedad de canes sobrenaturales. De esta manera, tenemos a los Cwn Annwn, perros espectrales de las viejas creencias galesas, asociados con la muerte y con el encargue de guiar las almas al otro mundo. El cristianismo los convirtió en los hellhounds, perros infernales encargados de custodiar las entradas al inframundo, capaces de matar con que solo se los vea a los ojos tres veces. En algunas partes  de Latinoamérica con muchas variantes está el cadejo, según las historias, o bien se le aparece a los que caminan a altas horas de la noche, o bien en algunas provincias norteñas de Argentina es un perro diabólico que devora personas, o más bien es el perro compañero que tiene cada hombre, tipo ángel guardián (variadito el animal). En Catalonia se habla del dip, una suerte de perro vampiro rengo, peludo y malvado, y también de la pesanta, una criatura canina que se mete por las noches a las casas y se sube al pecho de los durmientes, provocándoles pesadillas. En Tailandia, los perros abandonados por sus amos tendían a convertirse en ukopis, seres de mal augurio de los que uno podía librarse dejándoles alimentos afuera. En la mitología celta, los carruajes de las hadas eran tirados por los  cu-sith, perros verdes un poco transparentes que representaban gran peligro a los humanos cuando se los dejaba sueltos. En las islas británicas, una tradición muy extendida es la de seres llamados black dogs, perros negros espectrales y diabólicos que saben merodear cruces de caminos, ruinas, patíbulos, y son asociados con tormentas eléctricas. Una de las tantas variantes de los black dogs se llama black shuck. Al parecer, y de acuerdo con decenas de testigos, el 4 de agosto de 1577, un black shuck entró en una iglesia, mató a tres hombres y un niño, y dejó marcas de quemaduras al escapar. Al parecer los perros no siempre eran considerados los mejores amigos al ser relacionados con la otra vida, pero como en todos los casos, hay excepciones. Por ejemplo, había un black dog benefico llamado gurt dog; no era para nada dañino, sino hasta benéfico, cuidando de los niños que jugaban en su área de influencia y actuando como protector y guía de los viajeros.

Bhairava y su perro.
Bhairava y su perro.

Los perros también tuvieron sus lugares y puestos importantes entre las divinidades. El dios hindú Shiva tenía un lado aniquilador y pavoroso llamado Bhairava, que iba montado en un perro negro. Para algunos relatos de la era védica, anterior al hinduismo, el dios Indra tenía una perra llamada Saramá, madre de los Saramelas, perros guardianes de cuatro ojos que eran propiedad de Lama, el dios de los muertos. Los griegos tenían bastantes perros en sus mitos. Para ellos, el perro Cancerbero, de tres cabezas, era el guardián del Hades. El último de los famosos 12 trabajos del héroe Hercules fue llevarlo ante el rey Euristeo. Una vez al perro Laelaps, que no erraba una presa, lo pusieron a perseguir a Teumesia, una zorra que no podía ser cazada. La persecución duró mucho tiempo, pero fue interrumpida por Zeus, que convirtió a los dos animales en piedra, como dudoso empate y para impedir una paradoja que terminase desgarrando el mundo. En Sumatra se dice que cuando una persona está por morir, dos perros llamados Sordaudo y Auto Porburu son enviados para recoger su alma y escoltarla hasta el lugar donde será juzgada. En las leyendas nórdicas, la diosa Hela vivía en el Niflheim, uno de los nueve mundos, y en las puertas de su morada tenía un perro terrible llamado Garmr (según algunos de tres cabezas, como Cancerbero). El dios africano Chuku, una vez envió a un perro con las instrucciones de cómo revivir a sus muertos, esto es, colocarlos en la tierra y cubrirlos de cenizas, pero como el perro tardaba mucho, envió a una oveja, la cual, distraída y desmemoriada como ella sola, cuando llegó a los humanos, solamente les dijo que debían enterrar a sus muertos. Luego llegó  el perro con el mensaje original, pero ya nadie le hizo caso, desde ese entonces, la gente se murió para siempre.

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El famoso Cancerbero.
El famoso Cancerbero.

Fue creado a partir del lobo. Se usó como compañero de caza. Se lo inmortalizó en leyendas heroicas y sangrientas, y en creencias benéficas o demonizantes. Se lo diversificó en distintas razas útiles e inútiles y se lo hizo animal de compañía, guardián de la casa, participante en carreras, ganador de indignos concursos de belleza, y como guerrero en indignantes peleas a muerte. La historia no habría sido la misma sin el perro. Si este no hubiera existido, el hombre lo hubiera inventado (y al fin de cuentas, es lo que hizo).

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