Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Hay dioses de todas las cosas, eso ya se sabe de siempre, y ya se ha dejado en claro las notas anteriores. Hay encargados de las casas, de los oráculos, de las aguas, tienen hijos, se dedican a las cosas insípidas tipo el amor, se encargan de la guerra, o de preñar humanas. Lo que sí, a los dioses no les queda otra que interactuar de una manera u otra con el terreno donde viven sus adoradores, o más bien, las creencias humanas los han obligado a hacerlo.

Demeter.
Demeter.

Como ya se ha dicho antes, los primeros humanos creían ver signos divinos en todas y cada una de las cosas, y aunque varias de ellas fueron fácilmente explicadas y desacralizadas, las más complicadas originaron leyendas y creencias. Las cosas a las que se tardó más en darles explicación fueron las referidas a los caprichos de la Naturaleza, y también las que inspiraban más reverencia. Según las circunstancias, fueron atribuidas a hechos de los dioses, o más bien a bendiciones o castigos. La lluvia, el paso de las estaciones, el renacimiento de la Naturaleza luego del invierno, eso inspiró muchas leyendas de dioses muriendo y resucitando en ciertas épocas del año. Según los griegos, el otoño y el invierno llegaban porque Demeter, la diosa de la agricultura y afines, se ponía triste porque su hija Persefone tenía que irse a vivir seis meses con el dios Hades, y que la primavera llegaba cuando Persefone volvía a vivir con ella. En virtud de teorías científicas que dicen que las estaciones como las conocemos van desapareciendo, puede creerse que Demeter ya se está acostumbrando y que actualmente le está empezando a dar lo mismo ocho que ochenta.

Hades en pleno secuestro de Persefone.

Hades en pleno secuestro de Persefone.

En Egipto el Nilo se desbordaba periódicamente, favoreciendo las cosechas. Se pensaba que se debía a las lágrimas de la diosa Isis por el fallecimiento de su marido Osiris, aunque algún mal pensado podría creer que era porque cuando tuvo que coser los pedazos de su cadáver, no pudo encontrar los genitales. Los mayas tenían al dios del mal llamado Hurakan (de donde viene la otra palabra parecida), portador de la tormenta, los rayos y el viento. Para los griegos, los movimientos marinos se daban según el humor que tuviera ese día Poseidón, el patrono del mar. Otras manifestaciones planetarias más importantes también tuvieron explicaciones imaginativas. Los romanos tomaron al dios griego Hefestos y lo convirtieron en su Vulcano, de donde viene la palabra “volcán” para nombrar a las montañas que escupen fuego, y pensaban que la lava y diversos estallidos eran por el dios fabricando armaduras para sus compañeros de mitología y héroes aledaños. Según la mitología Hindú, había una cobra, sobre la cual había una tortuga, sobre la cual se hallaba un elefante sosteniendo el mundo; los terremotos se debían a que en algunas ocasiones, alguno de ellos daba un movimiento imprevisto.

Leer:  NASA responde, pero no como lo esperabas (la viveza no solo es argentina)

Hablando de cosas divinas pasadas por agua, las catástrofes míticas más famosas son el Diluvio Universal y el hundimiento de la Atlántida. Estas cuentan con la particularidad de que se repiten en muchas culturas, hay bastantes diluvios y Atlántidas. En el primer caso, tenemos el mito griego del Diluvio de Decaulión, causado por Zeus en castigo a los crímenes de los descendientes de Licaón, hijo del héroe Pelasgo. Quien fue el encargado de salvar la continuidad de la raza humana fue el rey Decaulión, que fue puesto por aviso por su padre, el titán Prometeo.

Gilgamesh.
Gilgamesh.

Otro diluvio es el que se comenta en la “Epopeya de Gilgamesh, de los mitos acadios, en el que Ea, dios de la Sabiduría, le avisa a un hombre llamado Utnapishtim que el Dios Supremo Enlil planea destruir a la humanidad porque en Año Nuevo no se le ofrendaron sacrificios o libaciones de vino (los dioses antiguos eran todos unos borrachos), así que el hombre construye un arca donde, a las primeras lluvias, mete a su familia, a algunos artesanos, y a numerosos animales. Luego, el más conocido, el Diluvio bíblico; Dios está enojado con la humanidad por varios desmanes que se ha mandado, entonces le  ordena a Noé que contruya un arca de tales y tales medidas para que se ponga a resguardo con su familia y una pareja de cada especie animal. Los árabes creían que su antiguo pueblo de  ‘Ad, había sido destruido con una inundación por sus pecados. El otro asunto, de la Atlántida, tiene como fuente original un relato incompleto de Platón, pero se puede entender que era una isla continente donde vivían en una perpetua edad de oro, y que los dioses decidieron borrarla del mapa porque sus habitantes se habían puesto bastante delincuentes, por no decirlo de otra manera. Parecería un bonito cuento de Platón para ilustrar su idea de un estado ideal, pero da la casualidad que muchas civilizaciones posteriores a la época en la que supuestamente existió dan cuenta de que sus primeros representantes provenían de un lugar situado en medio del océano destruido por un cataclismo. En su libro “El misterio de la Atlantida” Charles Berlitz narra que los maya-quichés, aborígenes mexicanos, hablaban de su lugar de origen como si hubiera sido un verdadero paraíso, hasta que el dios Hurakan (huracán) se enfureció e inundó la tierra. “Cuando los conquistadores españoles exploraron Venezuela por primera vez”, sigue contando Berlitz, “encontraron un reducto denominado Atlán, que estaba poblado por indios blancos (o que a los españoles les parecieron blancos), cuyos antepasados eran sobrevivientes, según decían, de una tierra inundada.” Los asuntos del diluvio y de la Atlántida parecen estar muy relacionados. ¿Acaso fue Noe un atlante sobreviviente?

Leer:  Misterios-El misterio de la Mansion Winchester; historia de un laberinto

Comenta esta nota...

Deja un comentario