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Si hay algo que les ha gustado a los Jefes durante toda la vida, ha sido dar indicaciones a diestra y siniestra, establecer recomendaciones, ritos, castigos, premios, como si sufrieran de un complejo de superioridad importante. Está bien, son dioses y los creadores del hombre (al menos se lo han hecho creer a muchos), pero ¿para qué manejarle la vida a la humanidad con reglas en varios casos muy crueles? Ahora, o bien varios de ellos se han desentendido de sus fieles varias veces, o simplemente no existen, porque varias personas se han hecho pasar por sus descendientes, testaferros o algún cargo parecido, y nunca les ha pasado nada. Durante siglos y siglos, esas personas y su linaje se han erigido en líderes de su comunidad en nombre de su endiosado parentesco, o más bien ha mostrado la irrefutable excusa de que son reyes por ser un privilegio dado directamente por el dios que sea. Resulta llamativo que a estas alturas, ya sabiendo que ese privilegio nunca existió, y que solo son personas comunes que viven de las antiguas glorias, de su historia de realeza, y de los impuestos del pueblo, no se haya llevado a cabo un esfuerzo concienzudo para limpiar el globo de varias monarquías. Y mejor no referirse a los que predican la palabra de Dios por televisión, pero lo que en realidad quieren es esquilar las billeteras de los televidentes.

Snuff-scarey-skullies

En casi todas las culturas antiguas, los jefes eran dioses. Los primeros gobernantes fingieron serlo, y sus descendientes se lo creyeron. Para los egipcios, sus reyes no eran simples representantes de los dioses, sino casi deidades también; es más, cada faraón se pensaba que era la encarnación del dios Horus, sucesor del dios Osiris, por lo cual, no regía según las leyes sino a base de decretos, igualmente, solo después de su muerte de lo convertía en un dios con todas las letras. Sin embargo, contra lo que pudiera parecer, su poder estaba bastante menguado por varios factores, entre ellos, los del ejército y los de la nobleza, tal cual un presidente actual. Vale decir que a partir de la SHALTMIRA_DANIEL_COSMIC-STAGE-IN-THE-BLACK-DESERT-1240x710Dinastía V, ya fueron identificados con el dios Ra, el mayor de todos. Los emperadores romanos eran elevados a la categoría divina luego de su muerte, pero no siempre fue así; en los primeros tiempos la gente rechazaba la idea de atribuirle cualidades de dios a un hombre, pero a los pocos años después de Cristo, al dársele poder casi ilimitado a los emperadores, estos empezaron a tomarle el gustito a los honores divinos. Los jefes del imperio Inca eran considerados hijos del Sol (Inti, en quechua), el dios más significativo de sus creencias, y representaban el puente entre los hombres y la divinidad. La gente no solía verlo muy seguido, no se mostraba mucho, pero cuando lo hacía, no debían mirarlo a la cara, y sí alguien tenía el inmenso honor de hablar con él, debía de hacerlo arrodillado con algo sobre su espalda que simbolizase la sumisión. Pero dentro de todo, esto era una idolatría inofensiva, no como lo que luego ocurrió, cuando los aztecas, otros habitantes originarios, creyeron que Hernán Cortez era el dios Quetzalcóatl que estaba de regreso según se tenía profetizado, y se dieron cuenta muy tarde de su error.

puppetsLa iglesia católica tiene historial de que sus miembros usaron el nombre de Dios para justificar atrocidades. Para justificar los procedimientos de la Inquisicion, se argumentó que si para los crímenes comunes había torturas, para los crímenes contra Dios debía usarse más tortura todavía. Las cruzadas medievales eran baños de sangre en el nombre de Dios, para recuperar el Santo Sepulcro de manos árabes. El humorista Enrique Pinti dijo sobre el particular: “¡Menos mal que el Sepulcro era santo! Si llegaba a ser diabólico, no sé que carajo hubieran hecho…” Sin embargo, quizás no fueron los únicos en usar la devoción de los creyentes quien sabe con que fines. Muchos sospechan que quien se hizo presente en las apariciones de la Virgen de Fatima no fue justamente ella, más que nada por un supuesto dibujo que hizo uno de los videntes sobre la entidad que se les presentaba. Una mujer con una capa plateada, sin manto, y con una suerte de cofia que le alisaba el pelo contra la cabeza; en las iglesias no suelen verse estatuas de la Virgen con esa descripción. ¿Cuál fue el ser que se apareció diciéndoles a los pastorcitos que era la Virgen, y por qué Dios no le sacudió con un rayo por la cabeza a quien se hacía pasar por su Madre? Hablando de falsos santos, el Papa Pablo VI fue quien eliminó del santoral a más de doscientos individuos por considerar que su existencia no tenía ningún fundamento histórico, o que habían sido nombrados santos en cumplimiento de favores. Y es así, en más de una ocasión se ha dado en que nombrar a alguien santo parece más bien como una vulgar ascensión de cargo sin tomar en cuenta los antecedentes del ascendido, más que el reconocimiento de que alguien muerto tiene poderes para influir sobre nosotros los vivos.

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