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[Redacción] La última vez que hablamos con Norio Hayakawa narró una historia que nos lleva a Japón y esos casos que comúnmente no tienen repercusión en la prensa occidental: un OVNI, esta vez, visto por su madre. Los detalles se incluyen en este artículo original de Norio y en forma de audio, corte de uno de los especiales de año nuevo de La Señal.

EL AVISTAMIENTO OVNI DE MI MADRE EN 1975 | por NORIO HAYAKAWA

Debido a cierto resquemor al ridículo público es que no he narrado esta historia hasta hoy, exceptuando mis amigos más cercanos. Sin embargo, hace poco decidí que era el momento de hacerlo público.

Estación de trenes de Yokohama, Japón.
Estación de trenes de Yokohama, Japón.

Mi madre falleció hace unos años en Yokohama, Japón, a la edad de 88 años y una de las cosas más fascinantes que me ha narrado sucedió en un día perfecto, soleado, sin nubes, de la primavera de 1975. Por aquel momento residía en Arizona y recuerdo recibir una carta interesantísima, tanto que podía notar su entusiasmo en esas letras. Me contaba que unos diez días antes había visto un disco volador metálico, plateado, con un domo sobre la clásica forma de “plato”, flotando sobre la multitud en una estación de trenes en Yokohama. Un evento a plena luz del día, a las 11:30 de la mañana y cuya descripción encaja con la clásica figura descrita en libros de cómics y el cine.

En la carta narraba que esto sucedió en compañía de su nieto. Caminaban desde la estación, de vuelta a casa (vivían en una ruidosa calle comercial llamada Motomachi Shopping Street). Entonces “sintió como si algo le dijera que tenía que volverse” y mirar hacia la estación de trenes. Entonces, de pronto, lo vio. Inmediatamente lo señaló para que su nieto también lo viera y en ese mismo momento el objeto… ¡se desvaneció! La calle estaba llena de gente que iba y venía pero parece que nadie más lo vio.

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Es importante destacar que mi madre siempre había sido escéptica y que solía ridiculizar mi interés por los OVNIs. Ya en mi infancia sentía una especial atracción por los OVNIs o “platos voladores” (como los llamaban en aquellos tiempos), especialmente desde  que mi padre me narró el avistamiento de una extraña “bola de fuego verdosa” que se movía muy despacio sobre la bahía de Yokohama una noche veraniega de 1947. Estaba pescando cuando lo vio y juraba que el objeto parecía “controlado por una inteligencia” o que llevaba a cabo “maniobras inteligentes”, algo que jamás había visto ni vería otra vez hasta su muerte en 1982.

Volviendo a mi madre, su encuentro la hizo una “creyente”. ¿Si creo en su avistamiento? En todos los sentidos: SI. Tengo el más profundo respeto por mi madre y creo absolutamente en cada palabra de lo narrado en la carta. Unos años más tarde viajé a visitarla y me confirmó el avistamiento hasta en los puntos y comas. No quedan dudas para mí que vio lo que describió pero ¿qué pienso acerca del “plato volador” en si mismo?

Motomachi Street en Yokohama, Japan
Motomachi Street en Yokohama, Japan

Bueno, después de más de 45 años de investigación tras el fenómeno OVNI todavía no he llegado a una conclusión definitiva de qué es lo que son los OVNIs. ¿Es un fenómeno físico? ¿Una aparición religiosa? No tengo idea, pero puedo decir que, definitivamente, le creo a mi madre. Y por eso mismo creí en el testimonio de varios pilotos y técnicos de American Airlines que reportaron haber visto un objeto metálico, plateado y con forma de plato sobre el O’Hare International Airport de Chicago, en noviembre de 2007.

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He leído miles de documentos y reportes de avistamientos, he visto muchos videos convincentes y personalmente he visto cosas que jamás podría explicar. He entrevistado cientos de testigos (incluyendo los autoproclamados “abducidos”) y he viajado a lo largo y ancho de los lugares con mayor actividad, incluyendo Japón, México, Chile, Argentina y varias locaciones en Estados Unidos. Por sorprendente que pueda sonar, tras todos estos esfuerzos personales durante tantos años siquiera puedo comenzar a darme una idea de lo que se esconde detrás del fenómeno. Para mí, sigue siendo un profundo misterio. De todos modos, el límite según mi punto de vista es la necesidad de una evidencia física, sólida, dura e irrefutable que pruebe que el fenómeno OVNI es parte de las manifestaciones físicas de inteligencias extraterrestres que llegan de más allá de nuestra Tierra.

No digo que el fenómeno no exista, simplemente que la ciencia empírica, la única disciplina disponible con la que podemos contar para probar su existencia, aún no ha aparecido con evidencias concluyentes que puedan probar —sin sombras de por medio— que lo que vemos son naves físicas operadas por entidades extraterrestres. Es por eso que he llegado a creer que el fenómeno está mejor encuadrado dentro de algo así como “manifestaciones religiosas” o “manipulaciones religiosas” de un poder que no podemos comprender por medio de una búsqueda física. Es un poder que, aparentemente, es capaz de presentar una ilusión “instantánea” de ser material, aunque solo temporal frente al testigo. Algunos sugieren que podría ser una aparición momentánea, holográfica, una intrusión de una “inteligencia paralela”. Otros hablan de fenómenos interdimensionales pero, al final, es seguro que no sabemos la respuesta.

Norio F. Hayakawa

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