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Parece que con drones no alcanza. La idea de la empresa británica que acaba de anunciar su nueva “Libélula Cyborg” es saltarse los problemas de vuelo de los insectos robóticos y utilizar insectos reales con los mismos fines que se utilizan los drones (siempre, en mayor medida, militares). Una serie de implantes hacen que la libélula no sólo porte una cámara sino que sea “dirigida” por operadores de vuelo humanos allí donde les sea conveniente.

El comunicado de prensa dice que: “DragonflEye (nombre del proyecto) es un tipo totalmente nuevo de vehículo micro-aéreo que es más pequeño, más ligero y más furtivo que cualquier otra cosa que sea artificial”, asegura Jesse J. Wheeler, ingeniero biomédico de Draper e investigador principal del programa. “Este sistema empuja los límites de la recolección de energía, detección de movimiento, algoritmos, miniaturización y optogenética, todo ello en un sistema lo suficientemente pequeño como para que un insecto lo transporte.”

Draper está desarrollando diminutas estructuras ópticas, llamadas optrodes, que pueden activar las neuronas especiales de “dirección” con pulsos de luz encendidos en el cordón nervioso de la mochila de la libélula. Las fibras ópticas tradicionales son demasiado rígidas para ser envueltas alrededor del pequeño cordón nervioso de la libélula, por lo que Draper desarrolló innovadores optrodes flexibles que pueden doblar la luz alrededor de giros sub-milimétricos. Estos optrodes permitirán una activación neural precisa y dirigida sin alterar las miles de neuronas cercanas.
“Algún día estas mismas herramientas podrían avanzar tratamientos médicos en seres humanos, resultando en terapias más eficaces con menos efectos secundarios”, dijo Wheeler. “Nuestra tecnología optrode flexible proporciona una nueva solución para permitir diagnósticos miniaturizados, acceder con seguridad a objetivos neuronales más pequeños y ofrecer terapias de mayor precisión”.

Hasta aquí todo muy bonito. La empresa destaca los puntos positivos de sus andanzas con las libélulas, pero lo que se pasa por alto en todo esto es que aquellos experimentos con gatos “teledirigidos” del MK Ultra parecen cualquier cosa menos “muertos”. Si a esto le sumamos esa postura empecinada del hombre de tratar a todo ser vivo como si fuera de su propiedad, nos encontramos —otra vez— frente a un panorama polémico.

First Look: Behind-the-scenes with DragonflEye from Draper on Vimeo.

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