Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Una noticia no muy difundida sobre experimentos de control de opinión y actitudes en Canadá me ha hecho reflexionar mucho esta semana. Usar cartas falsas, aullidos de lobos en parlantes y el miedo como botón de reacción parece ser moneda corriente en el país del norte. Pero… ¿y nosotros cómo estamos?

Tras muchos años siguiendo la huella de eventos extraordinarios tengo la sensación de estar estudiando, sobre todo, las visiones de la realidad de la misma humanidad. Esto no quiere decir que descarte que temas como OVNIs o fantasmas puedan ser interesantes, pero la verdad es que hay otros «no identificados» o «espectros». Algunos, más inquietantes y profundos que los primeros. De hecho, provocan  genuino estupor, mezclado con una pizca de fascinación.

Anuncio

Dentro del ámbito de los espectros no puedo menos que recordar a uno de los más (y menos, al mismo tiempo) famosos: Emmet Howard Hunt. Este agente de la CIA, atrapado en el edificio Watergate en la operación que terminó con la presidencia de Nixon, confesó haber participado en la organización del asesinato de John F. Kennedy, como de tantas otras operaciones entre las que se incluían aquellas catalogadas como «operaciones psicológicas». Ese es el punto en que lo «no identificado» se une a los «espectros».

No identificado porque es muy difícil encontrar un punto de referencia para las operaciones psicológicas de la CIA. Espectros, porque así se los apoda a los agentes de los servicios de inteligencia, ya que tienen la capacidad de aparecer y desaparecer; sin dejar rastro.

Mucho hemos escuchado o leído sobre las operaciones encubiertas o «Black Ops» pero, ¿que hay de las «Psy Ops»? Pues sucede que Hunt no sólo trabajó en las operaciones más físicas y tradicionales de la CIA, sino que decía haber formado parte de un equipo de «operaciones culturales» y «psicológicas» dentro de la Agencia. 

No hace falta ser muy detallista para notar que las grandes potencias suelen proponer beneficios para los cineastas y productores televisivos predispuestos a mostrar una bandera, a contar una historia exitista (que no tiene porqué ver necesariamente con la historia) o a dejar bien parados a estos o aquellos. Pero el tema se pone más espeso cuando uno nota que en el ámbito privado se hace lo mismo, poniendo en juego cuestiones como la vida de los ciudadanos en enormes regiones en el planeta.

Dentro de poco nos vamos a meter con el sector privado y es que desde el principio, la propaganda política se ha servido de los avances de este para posicionar ideas en la mente del cuidadano promedio. Según Wikipedia (esta entrada sí vale la pena): «La propaganda es una forma de transmisión de información que tiene como objetivo influir en la actitud de una comunidad respecto a alguna causa o posición, presentando solamente un lado o aspecto de un argumento.​ Esta es usualmente repetida y difundida en una amplia variedad de medios con el fin de obtener el resultado deseado en la actitud de la audiencia».

Básicamente, la idea es decirte qué tienes que pensar respecto a esto, o aquello. Influir en tus decisiones, votos, reclamos y llega a plantar frustraciones serviles a un sistema que busca poder, por el poder mismo de hacerlo. Todo se reduce en influir sobre la aceptación o rechazo sobre una posición. Estar de acuerdo (o no) con una guerra, con un movimiento social servil a intereses de ingeniería social y (claro que sí) aceptar cosas tan descabelladas como que los Estados Unidos son la «policía del mundo» o que Rusia es una nación «oprimida» que busca «liberarnos del imperialismo occidental». 

No importa el bando, lo que debatimos son los métodos.

EL TRIDENTE DE INTELIGENCIA ASOMA EN CANADÁ

Lobos, control de masas y Cambridge Analytica es una combinación extraña, pero justamente, esta semana, se ha conocido una iniciativa canadiense dedicada a influir en los ciudadanos, en su manera de ver la realidad y de actuar frente a ella. «La Operación Lobos al Asecho», como he decidido llamarla, nos cuenta la historia de un proyecto militar (aprobado por la política), en el cual se experimenta con ciudadanos canadienses para encontrar la mejor manera de influenciar en la opinión pública, desde el miedo.

El Brigadier General Jay Janzen, director general de asuntos públicos militares, dijo: «El lema ‘quien se atreve, gana’ es tan aplicable a la comunicación estratégica como a la guerra». Esto, como respuesta a cuestionamientos por parte de la prensa canadiense. Porque resulta que el modus operandi no es nuevo, pero sí preocupante: utilizar las redes sociales en contra de sus usuarios.

Y, como no podía faltar, Cambridge Analitics forma parte del paquete. Tanto, que han construido los cimientos del programa de rastreo de opiniones civiles en redes sociales tomando como base sus operaciones en la campaña electoral que llevó a Donald Trump a la presidencia hace 4 años. A todo esto, el ejército canadiense se escuda bajo un punto particular y polémico: «solo utilizamos las cosas que la gente comparte de forma pública».

El periódico Ottawa Citizen dice lo siguiente: «Esa iniciativa, dirigida a las cuentas de Facebook, Twitter e Instagram de las personas, implicó la recopilación de comentarios hechos por el público sobre la incapacidad del gobierno provincial para cuidar de los ancianos. Esos datos fueron entregados al gobierno de Ontario, con una advertencia del equipo que representaba una reacción «negativa» del público».

A todo esto, el ejército canadiense se escuda bajo un punto particular y polémico: «solo utilizamos las cosas que la gente comparte de forma pública».

EXPERIMENTOS CON LOBOS, SI, CON LOBOS

El nuevo grupo de Comunicación Estratégica de Defensa promoverá «intereses nacionales mediante el uso de actividades de defensa para influir en las actitudes, creencias y comportamientos de las audiencias», según el documento de octubre de 2020. Las audiencias en la mira de esta iniciativa serían el público canadiense, así como las poblaciones extranjeras en los países donde se envían las fuerzas militares de dicho país.

El plan de las Fuerzas Canadienses viene gastando más de un millón de dólares para capacitar a los oficiales de asuntos públicos en técnicas de modificación de comportamiento, del mismo tipo que las utilizadas por la empresa matriz de Cambridge Analytica, así como una controvertida y extraña misión de entrenamiento de propaganda en la que los militares falsificaron cartas del gobierno de Nueva Escocia para advertir al público de que los lobos vagaban por la provincia.

Palabras más, palabras menos, la idea del ejército canadiense era asustar a los residentes de Nueva Escocia con una carta que alentaba la idea de que «los lobos reintroducidos en la zona no son confiables», y ver cómo esta mentira repercutía en la población, organizando verdaderos informes de inteligencia interna en base a las publicaciones de los ciudadanos en redes sociales.

El gobierno de Nueva Escocia, que no sabía que el ejército estaba detrás de esto, no tardó en tachar la carta como «falsa». Pero la combinación de lobos, control de masas y Cambridge Analytica tenía todavía mucho que mostrar.

La idea del ejército canadiense era asustar a los residentes DE Nueva Escocia con la idea de que «los lobos reintroducidos en la zona no son confiables». Con ese propósito, llegaron a instalar un altavoz que emitía «sonidos de lobos».

La carta falsa era parte de nuevas posibilidades que estaban siendo probadas por los militares, ya que buscaban perfeccionar su experiencia para el lanzamiento de misiones de propaganda en el país y en el extranjero. La carta fue desarrollada por especialistas en guerra de información de los Halifax Rifles, una unidad de reserva.

No sólo falsificaron el logotipo de la División de Vida Silvestre del Departamento de Tierras y Silvicultura de Nueva Escocia, sino que también atribuyeron la carta a un verdadero empleado del gobierno, a pesar de que no tenían permiso para hacerlo. Un número de teléfono en la carta, al que los residentes debían llamar si tenían preocupaciones sobre los lobos, fue rastreado por el periódico Ottawa Citizen hasta un empleado de Environment Canada, quien también parece ser un reservista de las Fuerzas Canadienses.

Las Fuerzas Canadienses revelaron su papel detrás de la carta falsa la semana pasada al gobierno de Nueva Escocia y luego, el fin de semana, a los medios de comunicación locales. Los medios de comunicación informaron que el personal militar había escrito la carta, pero «no sabían por qué».

Incluso, las operaciones llegaron a límites que bien podrían rozar con la psicodelia de una película de David Lynch. Resulta que llegaron a montar un parlante para reproducir aullidos y ruidos de lobos en las afueras del pueblo.

Emma Briant, profesora del Bard College en los Estados Unidos que se especializa en investigar propaganda militar, dijo que lo que hicieron las Fuerzas Canadienses fue una violación importante de la ética. «Esto es muy exagerado», dijo Briant. «Es un camino muy peligroso cuando empiezas a dirigirte a tu propio público con información falsa y tratar de manipularlos».

Briant dijo que el engaño no tiene nada que ver con los lobos; probablemente fue un ejercicio en la prueba de las habilidades de los militares para tratar de manipular a la población con información falsa. «Empiezas un rumor sobre los lobos sueltos y luego ves cómo reacciona el público», agregó.

Operaciones de engaño similares fueron probadas por contratistas de SCL, una compañía de propaganda que había trabajado para los ejércitos estadounidenses y británicos en Afganistán y otros lugares en Asia. En esos casos, se transmitió información falsa a los aldeanos para convencerlos de que no enviaran a sus hijos a escuelas religiosas donde pudieran radicalizarse. Pero en lugar de ser veraces, los contratistas inventaron una campaña de información afirmando que los pedófilos estaban operando en escuelas religiosas y los padres no deberían enviarlos allí porque sus hijos estarían en peligro de ser abusados.

Soldados canadienses en Afganistán.
Soldados canadienses en Afganistán.

Y AHORA, NADIE SABE NADA

El portavoz del Departamento de Defensa Nacional, Dan Le Bouthillier, dijo que la carta falsa no estaba destinada a ser dada a conocer al público y que se está llevando a cabo una investigación para determinar cómo sucedió eso. La carta era, en supuesto, una ayuda para el entrenamiento de propaganda. Le Bouthillier dijo que no sabía por qué el altavoz estaba configurado para transmitir sonidos de lobo y eso también será investigado.

La iniciativa de capacitación no siguió el proceso de aprobación establecido y no fue aprobado por los líderes superiores, agregó el portavoz, lo que habla de la intención de mantener el secretismo sobre las actividades de inteligencia o de un profundo desconocimiento de lo que hacen los propios especialistas militares (N. del R: nótese la ironía).

El entrenamiento de propaganda de Nueva Escocia se produce cuando las Fuerzas Canadienses afinan sus capacidades para llevar a cabo la guerra de la información, influir en operaciones y otras misiones de engaño dirigidas a las poblaciones en el extranjero y, si es necesario, al público canadiense.

Además, algunos oficiales militares canadienses han sugerido crear cuentas falsas de Facebook y otras redes sociales para llevar a cabo operaciones de engaño, así como aprovechar las cuentas de las fuerzas sociales de los miembros de las Fuerzas Canadienses, académicos militares y personal militar retirado para desafiar a los políticos y periodistas de la oposición que plantean temas controvertidos con respecto a las Fuerzas Canadienses.

Pero claro, también subrayan que todo esto, lo hacen bajo altos lineamientos éticos. Por absurdo que suene.

VAYA UNA REFLEXIÓN PARA EL LOBIZÓN

A muchos nos sorprenderá, más o menos, encontrar este tipo de operaciones saliendo a la luz. No tanto por el hecho de que existan, sino porque de pronto se filtre información tan precisa y concreta respecto a planes y experimentos que vulneran los derechos y la intimidad de los ciudadanos, en este caso, de Canadá.

Tras el escándalo de la manipulación electoral que llevó a la presidencia a Donald Trump, de la mano de Cambridge Analytica, se ha removido un velo que demuestra como nuestra actividad en redes sociales, por más inofensiva que parezca, bien puede volverse en contra del usuario de un modo bastante perverso: modificando la opinión y el comportamiento.

Quizás, más alarmante sea que el ala política de las fuerzas canadienses se excuse no del experimento, sino de que haya salido a la luz, amparados en unas reglas morales que habrían seguido al pie de la letra. Pero: ¿Qué reglas morales son esas? ¿Quién las define y cómo? ¿Y la ética? ¿Bajo que lineamientos éticos se considera que provocar el pánico en una población para su posterior manipulación es correcto?

Estarás pensando: bueno, pero sucede en Canadá. Sí, es verdad. Ahora, ¿notaste la crisis institucional en todo Latino América?

Si en Canadá, donde tienen un nivel de vida estupendo y la población posee el tiempo y la educación para encargarse de temas cívicos, de derechos realmente vulnerados, suceden estas cosas… ¿QUÉ ES LO QUE NO HAN HECHO Y HARÁN CON NOSOTROS?

Por eso, la próxima vez que veas esas grietas de las que todo el mundo habla y nadie sabe definir del todo, piensa en qué es lo que pretenden dividir, por qué y a quien le sirve.

La respuesta es más sencilla y clara de lo que parece.

Nos leemos en la próxima entrada, me voy a danzar con los lobos.

Fuente 1: https://ottawacitizen.com/news/national/defence-watch/canadian-military-to-establish-new-organization-to-use-propaganda-other-techniques-to-influence-canadians

Fuente 2: https://ottawacitizen.com/news/national/defence-watch/forged-letter-warning-about-wolves-on-the-loose-part-of-canadian-forces-propaganda-campaign-that-went-awry

 


Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •