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Aunque no son tan impresionantes como las culebras y demás reptiles, los sapos y las ranas también ocupan un importante lugar en las creencias antiguas y modernas de todo el globo. Como suele suceder en todos los casos, las opiniones estuvieron muy divididas.

two-frogs-japanese-folktaleLos antiguos egipcios veían a la rana y al sapo como símbolos de concepción, nacimiento, renacimiento y prosperidad, ya que los renacuajos que aparecían en el Nilo eran signo de crecidas de ese río a la brevedad, y la consecuente fertilidad de los campos. De hecho, la diosa Herit, que era una rana, ayudó a la diosa Isis a rearmar y reanimar el cuerpo de su esposo Osiris. En los mitos de la creación hindúes registrados en el Rig Veda, el Universo es sostenido por una gran rana, que representa la materia con lo que todo es creado. Los viejos indígenas araucanos tenían a Ngenko, un dios-sapo patrono de las lluvias,  dado que pensaban que esta clase de animales estaba conectada con el agua, ya que (y aun en la actualidad), si cantan saben anunciar precipitaciones.

Sapo argentino. Foto: Mario Fortunato Martín.
Sapo al acecho. Foto: Mario Fortunato Martín.

 

Para los celtas, las hadas se convertían en sapos y ranas para viajar a mundos de donde traían medicina para los seres humanos. En la antigua Lituania estaba la diosa Pagana, patrona de la muerte y la regeneración, siendo su animal sagrado el sapo, como no. En el mismo país, hasta el siglo pasado las lápidas de madera se construían con forma de un sapo con cabeza de lirio. Actualmente, en Sicilia se cree que los sapos dan buena suerte, y en Toscana se piensa que es un sacrilegio matarlos, porque al parecer son hadas o duendes bajo alguna maldición que los hace verse así. En China, las ranas están relacionadas con la luna y la inmortalidad, y en Australia y el Amazonas son usadas en ritos mágicos para que llueva, al igual que sus colegas los sapos fueron usados por los ya nombrados araucanos con el mismo fin (aunque un poco crueles, estaqueaban al pobre sapo sobre una cruz de ceniza así croaba y llovía. Hasta que no cantaba, no lo largaban, tipo los interrogatorios de las películas).

00a7432349887250c592fc8b35068b5aDe la misma manera, muchas culturas señalaron a los sapos y ranas como encarnación del mal, entre ellas, para variar, la judeocristiana ya casi desde sus mismos comienzos. Con un criterio estético un tanto extremo, se juzgó que todo lo bello del mundo había sido creado por Dios, y que ninguna de sus creaciones podía ser fea, así que los batracios, con su piel verde, sus patas alargadas, sus ojos saltones, y el veneno que exudan algunas de sus variedades, pasaron a ser obra del demonio, y entraron en el imaginario popular como los inseparables amigos/ingredientes de las brujas. San Cipriano cuenta que el sapo es lo que el Diablo les da de comer a las almas en el Infierno. La rana fue equiparada a los pecadores y a los placeres mundanos. El poeta latino Horacio contribuyó a la mala fama de este animal entre los romanos, pues en una descripción de un hechizo, entre otras cosas, el ingrediente es la sangre de un sapo horrible. En el mismo mundo románico,  las mujeres lujuriosas eran representadas con sapos succionándole los senos.  Los guaraníes creían que un sapo en un bote, anunciaba la pronta muerte de uno de los tripulantes, y si un quechua se lo encontraba en un camino, tenía que hacerse a la idea de que ese día le ocurriría algo bastante malo. La mitología alemana proclamaba que los sapos eran capaces de provocar abortos al meterse en la vulva de las embarazadas.

aesop-two-frogs1Sin embargo, más allá de lo bueno y lo malo que se haya creído, lo indudable es de que a los pobres batracios también los usan de medicamentos. En las zonas rurales de la Republica Dominicana, suelen usarse sapos muertos para tratar la erisipela (enfermedad que se da cuando las bacterias logran traspasar la piel e infectan los tejidos subcutáneos). Para la misma enfermedad, en las tierras altas de Escocia se usaba un líquido resultante de freír cuatro sapos vivos con aceite de oliva. En algunos lugares de Galicia, para prevenir las hemorragias durante el parto, a la madre se le ponía en el pecho una bolsa con dos sapos vivos. Por la misma zona, para curar las verrugas, estas se frotaban con la panza de un sapo vivo, y luego a este se lo empalaba; supuestamente, cuando se secaba, las verrugas se iban. En la provincia argentina del Chaco  hierven sapos en agua para preparar remedios contra el asma. Colocarse un sapo en una mejilla calma el dolor de muelas (tiene base científica). Sin embargo, por más usos que se les pueda dar (aunque su única función natural, comer bichos, es más que útil), no hay que creer lo que proclaman los cuentos al decir que a las princesas se les cura la soltería al besar una rana. Mal chiste aparte, el significado oculto de una princesa convirtiendo a un batracio en príncipe consta del acceso al conocimiento por parte del buscador espiritual. Interesante.

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