Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
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A lo largo de la vida, mucha gente ha tenido que exiliarse de su lugar de origen por distintos motivos, por dictaduras, guerras, etc; y rehace la vida en otro lado. A veces las personas pueden regresar cuando se han pacificado las cosas, pero otras veces, la vida rehecha les resulta mucho más confortable que la que tenían y deciden quedarse. Sin embargo, ante dificultades que antes no tenían, esos mismos sujetos añoran los antiguos tiempos y su antiguo hogar, magnificando lo bueno y pasando por alto lo malo. Ese proceso se llama nostalgia, y tiene a fabricar fabulas o simplificaciones positivas de muchas historias.

biblia13 (Small)Una de las historias más famosas de este tipo, y que se usa en un montón de metáforas o libros de ciencia ficción, es la que habla del jardín del Edén. Según el primer libro del Antiguo Testamento, Dios les dejó dicho a Adán y Eva, los primeros humanos, que podían hacer cualquier cosa excepto comer de los frutos del Árbol del Bien y del Mal. A instancias de una pobre serpiente poseída por el Diablo, aun mosqueado por su expulsión del cielo, Eva desobedeció esa indicación, le dio un mordisco a la manzana, y se la convidó a Adán, quien tuvo sus dudas pero terminó probándola igual. Los dos perdieron la inmortalidad y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Ante el poco caso que le habían hecho (“qué no prueben de ese árbol, porque sino serán iguales a nosotros”, había reflexionado Dios, sin embargo, ¿”nosotros”? ¿Más de un dios?), el Jefe Supremo los expulsó del Paraíso Terrenal, puso un ángel con una espada de fuego al frente del mismo, para que no volvieran a entrar, y le dio tema a John Milton para su clásico poema narrativo.

No solo los hombres perdieron su lugar ideal; si nos atenemos a los dichos del Demonio durante el caso de los poseídos de Ilfurt -“¡Oh! ¡Qué belleza la de allá arriba! ¡Qué belleza! ¡Cuán dichoso sería si a lo menos tuviese la suerte de ver un instante esa gloria!”- parece como que ellos también extrañan el lugar del que fueron expulsados.

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Hiperbórea

Ya saliendo del misticismo judeocristiano, la historia que corre cabeza a cabeza con la historia del Edén es la de la Atlántida, ya tratada aquí algunas veces. Quien relató la historia de la que deriva tanto material escrito, investigativo y ficticio, fue el filósofo griego Platón, que en sus “Diálogos” describió la describió como una isla consagrada al dios Poseidón (por ese motivo también era llamada Poseidia), en la que los días transcurrían en medio de una gran placidez y abundancia, y que fue eso mismo lo que echó a perder a los hombres, que perdieron el contacto con la divinidad y se entregaron a los vicios terrenales, ante lo cual, Zeus reunió a los dioses y entre todos provocaron el terremoto que terminó con la isla corrompida. Otra tierra de oro también aparece en los relatos griegos, la mítica Hiperbórea, enclavada en la región de Tracia, entre Bulgaria y Grecia. Se creía que Tracia era el hogar del dios Boreas, y que sus hijos, los hiperbóreos, además de ser inmortales y prácticamente dioses, vivían al norte de la casa de su padre, obviamente en el país de Hiperbórea, donde nunca se ponía el sol. Su historia suele ser confundida con la de la Atlántida, porque, si vamos al caso, los griegos no tenían demasiada imaginación para los mitos y se repetían como varios autores actuales; era una tierra perfecta, pero los pecados de los humanos que la habitaban pudrieron a los dioses, por lo que estos cambiaron el eje terrestre provocando cataclismos que los obligaron a huir de allí. Es como que se deja en claro que los humanos son hijos del rigor, que no se los puede consentir mucho que ya se despreocupan y no hacen más caso. Como sea, los griegos no son los únicos que guardan memorias sobre un pasado idílico. A la vuelta del mundo se ha conservado la tradición de que los fundadores de la nación o civilización que fuera, venían de un lugar lejano que había sido de lo mejor en su época, pero que se habían tenido que mandar a mudar por tal o cual motivo, como si todos se refiriesen al mismo lugar. Es más, hasta hay coincidencias (o parecidos muy grandes) en las culturas antiguas, conocimientos americanos sobre animales europeos que según la historia oficial no se tendrían por qué tener… ¿Por qué en la mentalidad humana está tan impresa la idea de un punto de origen donde todo era perfecto?

jmsFYfPMás allá de las consideraciones sobre si ha existido o no, en el inconsciente colectivo todas las épocas ha estado impresa la sensación de que antes todo era mucho mejor, como si en vez de progresar, la civilización fuera en declive, sin posibilidad de volver a esa era añorada. La gente quiere volver a ese estado, pero no sabe como, porque todo cada vez está más complicado para vivir, y la dura realidad desplaza a la hermosa utopía. Para volver a tener una Edad de Oro en común en este mundo tan convulsionado, lo primero es que cada uno debe esforzarse para encontrar su propio Paraíso Perdido.

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