Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
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Hay muy poco que se pueda agregar al tema que nos ocupa en esta ocasión. Sobre los vampiros han corrido variadas leyendas, ríos de tinta y kilómetros de celuloide. Son los únicos seres de pesadilla sobre los que corre un halo de mórbida fascinación. Nadie quiere ser una momia, una existencia aburrida llena de vendas. A algunos les gustaría ser fantasmas, más que nada para espiar cuando se baña la gente linda. A otros más les debe gustar ser hombre lobo, sin la dolorosa transformación de varias películas, y vaya a saberse para que. A muchísimos, sin embargo, los fascina y enamora la idea de convertirse en vampiro, la situación de estar muerto pero burlar a la Parca durante las noches y las reglas humanas durante una eternidad… Desde casi el principio ha sido una ensoñación morbosa lo de surgir de la tumba con poderes, casi como Jesucristo -salvo que a él un ángel le abrió la puerta de la cripta, y una vez que salió, no volvió a entrar más-, pero con la diferencia de ser anónimo, o en caso de ser poderoso, ejercer el poder desde las sombras. Lo que hoy se tiene asumido como vampiro tiene como bases las creencias del sureste de Europa durante el siglo 18, pero en realidad lo básico viene de mucho antes, y de diversas culturas. De nuevo lo misterioso tiene puntos en común en distintos puntos del mundo, como basándose en algo real.

nosferatu-2 (Small)¿Por qué absorber lo interior se ha asociado a la idea de los muertos con vida? Porque lo interior es el combustible de la vida, lo que mantiene unidos alma y cuerpo. Los romanos creían en que los espíritus bebían sangre, pero no por eso siempre mataban un animal cuando iban a efectuar libaciones en honor al fallecido, sino que reemplazaban la sangre con vino. Los griegos tenían variadas creencias sobre el particular. En los mitos, cuando algún héroe o similar quería conocer su futuro o el presente de alguna situación en particular, iba a las puertas del reino de los muertos, el Hades, sacrificaba algún animal, y las almas que necesitaba consultar acudían en tropel, sedientas, y solo después de beber la sangre le decían lo que quería saber. Bueno, al menos no se iban haciéndose las ignorantes, sin cumplir lo pactado. También eran parte del folclore griego antiguo los vrykolakas o brucolacas, una suerte de vampiros síquicos que nacían al no poder despegarse el alma del cuerpo. Las víctimas de esta condición pretendían seguir con su vida común y corriente, sin lograrlo, o lo que es peor, haciendo daño a familiares, vecinos y amigos, y solo podían ser exorcizadas mediante la cremación de sus cuerpos. Como puede verse, no chupaban sangre, pero cualquiera que saca provecho de otro sin retribuírselo, cuenta como vampiro. Saltando a otra parte del mundo, según los indios americanos, los vampiros provienen de un curandero que fue poseído por un mal espíritu que se alimentaba de sangre, y que luego los hijos que tuvo fueron todos robustos, vivían eternamente, y eran adictos a la hemoglobina. De la misma manera, no solamente goetia_girls_liliths_harem_countess_elizabeth_bathory_vampire_succubus_art_muse_of_faustus_crow (Small)había vampiros nacidos de contagio, sino también, digamos, naturales. En la mitología japonesa están los seres marinos llamados kappa, que raptaban personas y les chupaban la sangre por el ano. A estos seres los perdía la amabilidad, porque tenían una concavidad craneal con agua, y si la perdían, morían, y a la vez eran muy corteses. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Pues si el kappa atacaba a una persona, y esta la saludaba, el monstruo se inclinaba para devolverle el saludo, perdía el agua de la cabeza y moría. Moraleja; no hay que ser cortes con nadie. En varias partes de África tenemos el concepto del vampiro de los bosques, un curioso monstruo con ganchos en los pies con los que se colgaba de los árboles en espera de posibles víctimas. En la mitología clásica de muchos lugares (Italia antigua, Grecia, y Bulgaria, están las lamias, que en algunas versiones son como las antepasadas de la vampiresa moderna, pues seduce jóvenes para quitarles la sangre.

Cómo de esperar, la Iglesia Católica usurpó la imagen del vampiro y lo adaptó como uno de los miles de sirvientes de Satanás. Con rascar un poco en las creencias que impuso, podemos ver que muy pocos estaban impunes de convertirse así porque sí  en no muertos luego de –justamente- morir. Los candidatos a tal honor eran los ahorcados, los delincuentes sin castigo, los que se morían con una blasfemia en los labios, y los descendientes de alguien vampirizado, aunque no se especifica hasta que punto descendientes, como una molesta enfermedad que esperase generaciones para aflorar. Desde ese momento, el credo cristiano estuvo contra el vampiro, aunque tuvo una curiosa dicotomía, porque a los muertos comunes que parecían saludables los acusaban de ser vampiros, en tanto a los muertos que no se descomponían, los declaraban santos. Sea como haya sido, la cruz (antiguo instrumento de tortura) sirvió para darle miedo a ese monstruo que había nacido a la par de ella.

Revoloteando entre la realidad y el mito, tenemos a Vlad el Empalador, un sádico gobernante cuya figura fue utilizada por el escritor Bram Stoker para crear al legendario conde Dracula, el majestuoso noble vampiro por excelencia, al que extrañamente, luego de estar años planeando su mudanza a otro país, un grupito de personas –una de ellas una mujer a medio vampirizar por él mismo- logra expulsar sin demasiados problemas de su capilla recién adquirida. Sin embargo, Stoker no quiso hablar de los poderes de las tinieblas, sino de la avaricia de la clase dominante. Si lo vemos bien, su Drácula es una persona de clase alta que durante todo el libro usa a todos como sirvientes o alimento (gitanos, gente humilde, dementes), hermosa alegoría de la corrupción.

Nosferatu¿La imaginación tiene tantos puntos en común en tantas partes del mundo como parte del inconsciente colectivo, o será que algo de las leyendas es real, más allá de enfermedades que beneficiaban el aspecto de los cuerpos? Los vampiros han abarcado la imaginería humana desde tiempos inmemoriales y se han ido a todos los extremos posibles, empezando en la antigüedad como almas perdidas sedientas de sangre, y terminando en la actualidad con la figura animada del conde Patula, un vampiro que se volvió vegetariano porque hubo un error en el ritual de su resurrección, y en vez de usar sangre, se usó kétchup.

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