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Eran las cuatro de la tarde del 31 de diciembre de 2017, y la diosa Atenea estaba acomodando las últimas cosas para la reunión familiar de esa noche. Suspiraba pensando que si no fuera por ella nadie se vería, porque últimamente ningún dios quería ver al otro porque estaban muy ocupados rumiando su decadencia, y aparte, tenían toda la eternidad para encontrarse alguna vez. No, Palas Atenea pensaba que eso estaba mal, porque si bien

Palas Atenea, diosa de la sabiduría y la guerra
Palas Atenea, diosa de la sabiduría y la guerra

podían hacer eso, luego de demasiado tiempo sin verse se convertirían en extraños, o peor aun, en enemigos. Era extraño que no hubiera caído nadie, pero bueno, todavía era temprano. Quizás era ansiosa, pero ya había acomodado todo como cuatro veces y seguía estando intranquila, como si seguiría faltando algo. Como para mitigar la espera, se puso a repasar la lista de invitados, y ahí se dio cuenta de que lo que estaba mal era justamente eso, los invitados. Había notado que las últimas veces se miraban con mala cara y casi no se hablaban, pero lo había pasado por alto porque por separado todos eran simpáticos con ella. Quizás no debería haberlos juntado ese fin de año….

Sí, ahora que lo pensaba, iba a ser un brindis bastante incómodo. Primero, estaban los

Urano, uno de los dioses griegos primigenios.
Urano, uno de los dioses griegos primigenios.

bisabuelos, Urano, titan patrono del cielo, y su esposa Gea, titanide personificación de la tierra, quien además era su madre y lo había tenido por si misma (era lo que se contaba, Atenea tenía serias dudas, ya que también decían que él había sido hijo de los dioses primordiales Eter y Hemera, aunque a estos nunca los había conocido). Resultaba que el bisabuelo, cuando la bisabuela estaba por tener un hijo, los encerraba dentro de ella y no los dejaba salir, y esto a Gea no la ponía muy contenta, así que talló una hoz de pedernal y pidió ayuda a sus hijos para vengarse. Estos se negaron pues le temían a su padre, pero uno de ellos, Cronos, se animó a hacerlo. Gea, muy contenta, le entregó la hoz y le explicó su plan. Cronos esperó a que su progenitor se durmiera, entonces lo castró, se apoderó de su trono y liberó a sus hermanos titanes. Atenea recordó que la diosa Afrodita,

Urano castró a su padre y lo destronó.
Urano castró a su padre y lo destronó.

regente del amor, siempre se había sentido incomoda con esa parte de la historia, porque la leyenda contaba que ella había nacido de la sangre de los genitales de Urano que se había desparramado al caer al mar, y prefería decir que era adoptada. Mientras era arrojado al Tartaro, el bisabuelo había profetizado que los hijos de Cronos también iban a rebelársele.

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Atenea comenzó a comprender por qué siempre había habido tanta incomodidad en las reuniones familiares, mientras miraba con cariño las bebidas y comidas que tenía en la

Cronos devorando a sus hijos, segun el pintor Goya.
Cronos devorando a sus hijos, segun el pintor Goya.

heladera. El abuelo Cronos se casó con su hermana Rea, claro, otras mujeres no había, pero recordó la profecía de su padre, así que empezó a portarse de manera similar a él, cruelmente para ahogar cualquier intento de rebelión, y comiéndose a todos los hijos que la abuela iba teniendo. A esta, sin embargo, no la terminaba de convencer esta manera de proceder, así que cuando nacieron Poseidon y Zeus, ella pudo convencer a su marido de que había tenido un caballo y le dio un potro, suplantando al futuro patrono de los mares, y para reemplazar a Zeus, puso una roca envuelta en trapos. De más está decir que Cronos se devoró al caballo y a la piedra sin muchas preguntas. Atenea pensó que quizás los dioses nórdicos se habían copiado de esa historia al poner que Loki había tenido de hijos a una anaconda y a un lobo, supuestamente sin venir a que.

Rea le dio una roca a Cronos en vez de darle a Zeus.
Rea le dio una roca a Cronos en vez de darle a Zeus.

La cosa había seguido con la abuela Rea llevándose al Padre Zeus escondido a una cueva en la isla de Creta, donde fue criado por unas divinidades conocidas como los Curetes y las ninfas Ida y Adrastea, que hacían mucho ruido alrededor del bebe cuando este lloraba para que Cronos no lo escuchara. Cuando Zeus se hizo mayor, apareció la diosa Metis, que fue a visitar al abuelo Cronos y le dio una poción especial que lo hizo vomitar a todos los hermanos de Zeus, que aprovecharon para escapar. En poquísimo tiempo el futuro jefe los reunió y encabezó la segunda rebelión conocida hasta el momento, esta vez contra Cronos  y sus hermanos los titanes. Se armó una batalla campal entre los ya nombrados titanes y sus jefes, los  Olímpicos, o sea los hermanos de Zeus liderados por este, e incluso los ciclopes y los Hecatónquiros, que habían sido encerrados por Cronos, que obviamente lucharon contra este. Atenea se preguntó por qué el abuelo directamente no había matado a esos dos grupos y listo, pero en cambio se estaba dando cuenta de por

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Los titanes fueron derrotados y encerrados en el Tartaro.
Los titanes fueron derrotados y encerrados en el Tartaro.

qué las reuniones familiares no solían ser entretenidas. Luego de una década de guerra encarnizada, los Olímpicos habían terminado ganando, y se habían repartido el mundo de esta manera, el mundo subterráneo para Hades, los océanos para Poseidón, y los cielos y el liderazgo divino para Zeus por haber terminado con el reinado de Cronos. El abuelito había sido encerrado en el Tártaro con muchísimos de los titanes, no con todos, porque varios de ellos habían permanecido neutrales o habían cambiado de bando en el transcurso de la guerra, pero más tarde había sido liberado por disposición de su hijo Zeus, y se había quedado gobernando las Islas de los Bienaventurados, en incómodo matrimonio con su esposa Rea.

El dios Zeus se quedó con el gobierno de los cielos y con el liderazgo de los Olímpicos.
El dios Zeus se quedó con el gobierno de los cielos y con el liderazgo de los Olímpicos.

Cuando Atenea terminó de recordar toda la historia, se quedó deseando que no fuera ninguno de los invitados, miró el reloj, y quedó sorprendida al darse cuenta de que ya eran las ocho y media de la noche y nadie había hecho acto de presencia, siendo que el ambiente incómodo sabía crearse desde las seis y media, siete de la tarde. Suspiró un tantito aliviada, pero no obstante, a riesgo de tentar al destino, llamó discretamente a cada invitado y les dijo por qué no habían ido, si todos ya estaban ahí. Oportunamente, todos les dieron distintas excusas, y se despidieron deseándole feliz fin de año. Por un lado, Atenea se sintió un poco triste, había limpiado la casa, preparado varias comidas y bebidas, y era la única oportunidad en el año que podía ver a toda su familia junta, pero también se sentía extrañamente aliviada, en paz. Imprevistamente llamaron a su puerta, fue a atender, imaginándose apesadumbrada que todos habían cambiado de idea, pero no, era Isis, la diosa suprema egipcia, que había ido a saludarla porque en su país ya era casi la una de la madrugada, y esa fecha acostumbraba vagabundear por el mundo. Ella y sus hijos ya no se juntaban para fin de año, si tenían todo el año para encontrarse. Se asombró de que no hubiera nadie en casa de la diosa griega y se ofreció para hacerle compañía. Así fue como la griega y la egipcia terminaron fin de año tiradas en el piso frente a un televisor de 52 pulgadas, mirando películas, series, y comiéndose y bebiéndose todo, mientras afuera estallaban los fuegos artificiales.

Palas Atenea, diosa de la sabiduría y la guerra

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