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Ya muchos sospechamos que el 25 de Diciembre es una fecha seleccionada para festejar algo que no necesariamente es el nacimiento de Jesús, el Cristo de la Biblia. Se ha discutido mucho el tema e incluso no es noticia pero la realidad es que el escabeche de datos hace que me pregunte si al menos tenemos una pista de lo que estamos festejando.

¿Nació Jesús un 25 de diciembre?

La iglesia Católica Apostólica Romana nos dice que el 25 de diciembre es la fecha del nacimiento de Jesús, pero no son pocos los investigadores bíblicos, historiadores, arqueólogos y periodistas que difieren (y con buenos argumentos) respecto a situar ese momento en el tiempo siquiera en el último mes del año.

El cristianismo ha sido una religión (o movimiento) permeable, sobre todo en sus primeros tiempos. Algunos interpretaban (perdón, todavía lo hacen) “la palabra del Señor” para formar sectas de verdaderos revolucionarios violentos, mientras que otros formaban sus grupos rebeldes basados en la paz, la comprensión y la vida austera. Como sea, el teólogo Walter Bauer, lo explica de una manera muy clara: “el cristianismo primitivo era muy complejo y admitía expresiones múltiples y variadas, inclusive, las primeras formas que adoptó el cristianismo se aproximaban a las que pasado algún tiempo se considerarían heréticas”.

Regresando el tema de la fecha, los datos más reveladores se extraen de la misma Biblia. Al parecer, Jesús nació en verano u otoño. Por ejemplo: Poco antes de que Jesús naciera, César Augusto mandó “que se inscribiera toda la tierra habitada”. Todo el mundo tuvo que inscribirse en “su propia ciudad”, lo cual implicó para José y María hacer un viaje de una semana o más (Lucas 2:1-3). Independientemente de la época del año, a la gente no debió agradarle tener que cumplir con dicho decreto, que quizá tenía el objetivo de fijar impuestos y reclutar hombres para el servicio militar. Pero es poco probable que Augusto hubiera querido agravar la situación obligando a sus súbditos a hacer un largo y difícil viaje en pleno invierno.

Otro tema son los rebaños de ovejas. La Biblia dice que los pastores vivían a campo raso y guardaban las vigilias de la noche sobre sus rebaños(Lucas 2:8). El libro La vida cotidiana en Palestina en tiempo de Jesús explica que los rebaños se quedaban al aire libre desde la semana antes de Pascuas [a finales de marzo] y no volvían hasta mediado noviembre […]. Pasaban el invierno [resguardados] en las majadas, y ese detalle basta para probar que la fecha tradicional de Nochebuena en invierno tiene pocas probabilidades de ser exacta, puesto que el Evangelio nos dice que los pastores estaban en los campos.

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J.J. Benitez sostiene la misma idea

El archiconocido Juan José Benitez está seguro, hace ya mucho tiempo, que Jesús nació en Agosto. De hecho, en su sitio oficial (http://planetabenitez.com) explica: “Es muy posible que sea uno de los pocos ciudadanos que celebra la Navidad en agosto. Fue hace mucho cuando supe, y comprobé, que, en efecto, el nacimiento de Jesús de Nazaret no pudo ocurrir en diciembre, como festejan las iglesias y sus fieles. También sé que no tiene arreglo y que la Navidad, a fin de cuentas, ha terminado por convertirse en lo que no debiera. No aspiro, naturalmente, a modificar ningún calendario, pero al menos tengo derecho a transmitir lo que ocurrió. ¿Por qué se cambió la fecha de ese importante nacimiento? Sencillamente, por razones politicas. He aquí en síntesis, lo que entiendo que sucedió: con toda probabilidad, la adopción por parte de la iglesia católica (me refiero a la occidental) del 25 de diciembre como festividad de la Natividad se remonta al siglo IV de nuestra era. Una de las opiniones más extendida y aceptada basa este hecho en la institucionalización del Cristianismo por parte del emperador Constantino, que empujó la definitiva expansión y consolidación pública de la religión de los cristianos. Parece más que probable que la floreciente iglesia decidiera transformar una de las celebraciones paganas de entonces en la Natividad del Maestro. Esa celebración pagana fue la del Invicto Sollo Diualias, todas ellas romanas, aunque con un origen mucho más remoto. Tenían lugar el 21 de diciembre. Según Varrón, se ofrecía un sacrificio a la diosa Acculeia, celebrando así el acortamiento de las noches y consiguiente alargamiento de los días. Es decir, la victoria del sol. Pues bien, la iglesia de Occidente decidió hacer suya la Diualias, transmutando el sentido por la “victoria del verdadero sol: Jesús de Nazaret”.

J.J. BENITEZ
J.J. BENITEZ

Los orientales nunca se prestaron a semejante cambalache (sólo celebran la Epifanía). Lo que está claro es que, dadas la condiciones meteorológicas existentes en Belén y su comarca a lo largo de los meses comprendidos entre noviembre-diciembre y febrero-marzo, ningún pastor sensato podía arriesgarse a sacar sus rebaños al raso. Los que conocen Israel saben que la lluvia, el viento, e, incluso, la nieve no lo aconsejan. En ese tiempo, además entre el otoño y la primavera, la Judea acusa importantes precipitaciones. Es la época de lluvias, un tiempo en el que los hebreos difícilmente se ponían en camino. Existía, incluso, una maldición bíblica al respecto. José y María, por tanto, no pudieron hacer el trayecto de Nazaret a Belén en esos meses. Lo lógico es que acudieran a la aldea de Belén en temporada seca, como recomendaban la ley y el sentido común”.  

Entonces, ¿qué festejamos el 25 de diciembre?

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Licuado de Saturnalia y Sol invicto. Lisa y llanamente es una de las mejores posibilidades. Invicto Sollo Diualias era la fiesta romana del “Sol Invicto” y se centraba en la alegría que despertaba el final del invierno y el “nacimiento de un nuevo Sol”. Lo que sucedía el 21 de diciembre, para ser más exactos. Claro que las celebraciones de esta festividad “pagana” se extendían por varios días. La fiesta cristiana de la navidad parece haber sido trasladada hacia el año 330, en tiempos de Constantino (306-337), al 25 de diciembre. Con ello se quería significar a Cristo como el verdadero Sol invictus. Es importante observar que, a partir del año 315, empiezan a aparecer en las monedas los primeros símbolos cristianos. Probablemente sea por estas fechas cuando tiene lugar el cambio de la fiesta de Navidad al 25 de diciembre.

Ave, Caesar! Io, Saturnalia!. Cuadro de Sir Lawrence Alma-Tadema de 1880
Ave, Caesar! Io, Saturnalia!. Cuadro de Sir Lawrence Alma-Tadema de 1880

Saturnalia, que se festejaba antes y durante el “Sol Invicto”, hacía honor al dios Saturno. La fiesta se celebraba con un sacrificio en el Templo de Saturno, en el Foro Romano, y un banquete público, seguido por el intercambio de regalos, continuo festejo, y un ambiente de carnaval en el que se producía una relajación de las normas sociales. 

El poeta Catulo DIJO DE SATURNALIA “ERA el mejor de los días.” Eran Navidad y Carnaval a un mismo tiempo y el cristianismo de la antigüedad tardía tuvo fuertes problemas para acabar con esta fiesta pagana, intentando sustituirla.

De hecho, durante Saturnalia, los esclavos eran liberados (solo por esa semana) para que pudieran manejarse como hombres libres y en muchos casos sus amos tomaban con felicidad sus tareas, invirtiendo los roles.

Como vemos, regalos, compasión con el prójimo, banquetes públicos y un estado de alegría generalizada (al menos eso intentaban) definía estas fiestas anteriores al cristianismo. Algo que, de alguna manera se mantiene hasta nuestros días. Por eso, es muy probable que estemos celebrando el “Sol Invicto” o el culto a Saturno, antes que el nacimiento de Jesús.

Claro que, como también se explicó en esta nota, el Cristo terminaría siendo “el verdadero Sol Invicto” y, si tomamos en cuenta que el Dios cristiano es una divinidad de claro corte solar, quizás entre lo complicado y erróneo, no estemos tan lejos de lo que los antiguos consideraban una realidad.

¡Feliz Saturnalia! (o lo que sea).

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