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La sonda Parker ha sido lanzada este domingo 12 de agosto a las 3:33 de la mañana (sí, ese horario). El objetivo es llegar a analizar la «atmósfera» de la estrella de la que depende la vida en la Tierra. Los científicos no se preocupan por el calor (que será unas 500 veces el de la atmósfera terrestre) y tampoco generan expectativas acerca de obtener videos o fotografías cercanas al Sol, pero la misión va un poco más lejos, investigando algunos misterios “in situ”, como el orígen del viento solar.

“El Sol es la estrella más importante del universo. En primer lugar, porque es nuestra estrella, gracias a la cual ha sido posible la vida. Por otro lado, también es importante porque lo que aprendemos de ella nos sirve para entender cualquier otra estrella del universo. Es por ello que hacemos muchos esfuerzos para estudiar a nuestro astro en detalle y desentrañar todos sus misterios”, explica Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la NASA para la dirección de misiones científicas. 

El objetivo de la sonda no será tomar fotografías o filmar vídeos del Sol, sino analizar la composición de la «atmósfera» solar. En concreto, medirá el flujo del viento solar y la lluvia de partículas que brotan desde la estrella y que a veces bombardean la Tierra y sus satélites. Sus principales misiones son averiguar por qué la corona solar está tan caliente (a varios millones de grados centígrados) mientras que la superficie está a solo 5.500 ºC. El otro será entender cómo se acelera y calienta el viento solar.

Visión artística de la sonda Parker. Créditos: NASA

Además, la Parker Solar Probe batirá dos récords. Se convertirá en la nave más rápida construida por el hombre (alcanzará casi los 700.000 kilómetros por hora) y en la que más se acercará al Sol, siete veces más que la que más se aventuró en el pasado (la Helios 2). La sonda aprovechará la gravedad de Venus para frenarse, hasta en siete ocasiones. Gracias a estas maniobras, se colocará a solo 6,16 millones de kilómetros del Sol, más o menos 16 veces la distancia que hay entre la Tierra y la Luna. En sus siete años de misión programados, que se pueden prorrogar, completará 24 órbitas completas en torno a la estrella.

“Todos los sistemas que utilizaremos para esta misión han sido testados en el laboratorio. Hemos calentado, quemado, sacudido y rodeado de ruido los instrumentos para asegurarnos de que la sonda pueda sobrevivir tanto al despegue como a la misión”, añade Zurbuchen. Un trabajo que, según apuntan los expertos, garantiza que la nave pueda realizar su misión con éxito sin arder por el camino. En este sentido, el encargado de las misiones científicas de la NASA apunta: “Es más probable que la sonda acabe sin combustible que quemada. Si al final se acaba quemando pasará en centenares de años, cuando la misión haya finalizado con éxito“.”El proyecto lleva en el aire desde aproximadamente el 1985. Desde entonces han habido muchos intentos de plantear la misión, pero por aquel entonces no disponíamos de la tecnología necesaria para conseguirlo”, explica Nicola Fox, científica del ‘Parker Solar Probe Project’. “Ahora que disponemos de lo necesario para alcanzar el astro, nuestra misión plantea llegar a la corona solar: el punto más cercano al Sol al que jamás hemos llegado”, añade la investigadora de la Johns Hopkins University.

Se calcula que la nave alcanzará el astro alrededor del día 5 de noviembre de este mismo año, fecha indicada como su primera gran aproximación al Sol. De ahí en adelante, la sonda solar  ‘Parker’ orbitará alrededor de este unas 24 veces recogiendo gran cantidad de datos sobre el astro. Una tarea que, según apuntan las previsiones, finalizará sobre el año 2025.

¿PORQUÉ NO SE QUEMARÁ LA SONDA PARKER?

[Fuente ABC] La Parker Solar Probe ha sido pensada para resistir las condiciones extremas y las fluctuaciones de temperatura que encontrará a lo largo de su misión. La pieza clave es su escudo de calor, expresamente diseñado, y un sistema autónomo que ayuda a proteger los instrumentos de la emisión de luz intensa del Sol, pero permitiendo que el material coronal ‘”toque” la nave espacial.

Una de las claves para saber qué es lo que mantendrá a salvo a la nave espacial y sus instrumentos es entender el concepto de calor en función de la temperatura. Porque, en contra de lo que nos dice la intuición, las altas temperaturas no siempre calientan un objeto.

En el espacio, en efecto, la temperatura puede ser de varios miles de grados, y aún así no transmitir un excesivo calor a los objetos de alrededor. ¿Cómo es esto posible? Lo que realmente mide la temperatura es lo rápido que se mueven las partículas, mientras que el calor mide la cantidad total de energía que esas partículas transfieren. Las partículas, por lo tanto, pueden moverse rápidamente (alta temperatura), pero si hay muy pocas, no transferirán demasiada energía (poco calor). Y como el espacio está casi vacío, hay muy pocas partículas que puedan transferir energía a la nave espacial.

Por ejemplo, la corona solar, a través de la que la Parker Solar Probe deberá volar, tiene una temperatura extremadamente alta, pero una densidad de partículas muy baja. Pensemos, para entenderlo, en la diferencia que hay entre introducir la mano en un horno caliente o meterla dentro de una olla de agua hirviendo (¡no intente esto en casa!) .

El lanzamiento se realizó a las 3:33AM de este domingo.
La sonda Parker arribará al Sol en noviembre de este mismo año.

En el horno, la mano puede soportar temperaturas mucho más altas y durante más tiempo que en el agua, donde tiene que interactuar con muchas más partículas. De forma similar, en comparación con la superficie visible del Sol, la corona es menos densa, por lo que la nave espacial interactúa con menos partículas calientes y no recibe tanto calor.

Lo cual significa que aunque la Parker Solar Probe esté viajando a través de un espacio con temperaturas de varios millones de grados, la superficie de su escudo térmico, siempre de cara al Sol, “solo” se calentará hasta unos 1.400 grados centígrados.

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