Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
  • 16
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Veo, muy a menudo, sitios de internet, canales de YouTube, cuentas de Twitter y otras redes sociales, pregonando ser los comunicadores de una verdad esquiva. Existen otros que, para el bien de todos, hacen un trabajo completo y bien intencionado, pero muchas veces se mantienen a la sombra de aquellos que inventan CUALQUIER COSA, con tal de ganar un clic.

Hace unos días leía (dentro una especialización que realizo en periodismo de investigación digital), algunos informes relacionados a cómo Rusia y Estados Unidos realizaron un testeo de sus habilidades en la guerra psicológica en medio de la tensión por las actividades de la OTAN en Rumania. Sucede que, como ya se ha visto en otras ocasiones, las redes sociales han sido ESPECIALMENTE PRODUCTIVAS a la hora de la guerra psicológica. LA CLAVE: NOTICIAS FALSAS.

En su totalidad o incluyendo eventos reales dentro de narrativas falsas, los servicios de inteligencia de Rusia y Estados Unidos (por hacerlo bien básico), se midieron en el campo de batalla virtual. El resultado fue una población polarizada y unos agentes satisfechos (a río revuelto, ganancia de pescadores).

En medio de la la lectura de este trabajo tuve que detenerme y pensar un poco en la realidad del bendito y maldito “mundo de los misterios”. Muchas veces tengo la sensación de que no importan los eventos anómalos, o al menos no tanto como la cara del que los presenta. Esto, en un sentido meramente animal, tiene su lógica. Al ser mamíferos sociales, son nuestros rostros los que nos ayudan a comunicar, seleccionar, acercar o alejar a otros humanos. Pero en un sentido más exacto de lo que intentaba decir: parece que son más importantes los “investigadores” que lo que investigan.

Peor, muchos supuestos trabajos de investigación no pasan de el rejunte de declaraciones de científicos e “iluminados”, fuera de contexto y manipulados para formar una historia. Incluso, nos encontramos demasiado a menudo con supuestas noticias que arrojan datos incomprobables y capciosos como papel picado.

El problema reside en que (como dije) se utilizan noticias falsas en medio de una guerra psicológica declarada, y esto es porque sirven a un objetivo. Claro que, sin lugar a dudas, las noticias falsas nos invaden, estemos o no en medio de un conflicto. Mesurar el daño que producen es un trabajo que, en algún momento, deberá realizarse.

LOS OBSERVATORIOS CLAUSURADOS

La semana pasada (de hecho hoy por hoy) se hablaba de media docena de observatorios astronómicos “clausurados” por “fuerzas oscuras que quieren escondernos la verdad”. Todo un bulo forjado a partir de la clausura de un observatorio solar en Nuevo México. Y digo bulo, porque me tomé el trabajo de comprobar el estado de los observatorios y resulta que todos funcionaban con normalidad.

Mientras desmentía esta “noticia” en la emisión del jueves de La Señal, me imaginaba que esta semana encontraría titulares como “Erupción solar mortal se avecina”, y es, justamente, lo que acabo de hallar replicado en infinidad de “medios” que dicen “buscar la verdad”. La realidad, es que nada indica que algo por el estilo vaya a suceder en un mediano plazo, incluso largo. Pero allí están estos “defensores de la verdad” ganando unos centavos con tus clics en sus enlaces.

Me preocupa cómo este tipo de contaminación (mental) pueda afectar la manera en que vemos la realidad. Eventualmente, esta marea de falsedades generará un efecto rebote por el cual vos y yo vamos a descreer de todo lo que encontremos en los medios. De hecho, eso ya está sucediendo.

La gran pregunta es: ¿qué vamos a hacer al respecto?

 

Comenta esta nota...

Deja un comentario