Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
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Esta es una de esas mañanas en las que tengo ganas de opinar y, como los pareceres son como el ombligo (todos tenemos uno y no sabemos bien para qué) me animo a dejar por aquí algunos conceptos que sirven para refrescar las posiciones que se toman desde este espacio para con el mundo del misterio.

El tema de la investigación de los misterios (llamales OVNIs, fantasmas, cuestiones paranormales) está compuesto de personas que trabajan muy bien, que dicen lo que saben y hacen lo que dicen. Pero se completa con una fauna que difícilmente pueda colaborar ya no solo para esclarecer algo, sino que termina por ridiculizar a investigadores y testigos de lo que definimos (a veces) como «lo desconocido».

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En los países del «primer mundo» vemos como se aglutinan en grupos que mantienen en alto las banderas de momias, monos disecados, globos y «detectores de extraterrestres», apoyados por teorías de la conspiración que bien podrían tener mucho de verdad pero que se ven desgastadas por estas ensaladas mediáticas que ya se hacen insoportables. En el círculo «misterioso latinoamericano» vemos como elementos voladores identificados, pseudocristos charlatanes, hipnosis regresivas por skype (realizadas sin contención ni seguridad) y cierta fascinación por divinizar pajaritos borrosos en fotos digitales toman la delantera con una velocidad que dejaría pasmado al mismo Ashtar y su Federación Galáctica del Secuestro de Aviones Malayos.

¡Oh si! ¡Y se escuchan los aplausos y exclamaciones! Pero lo curioso es que si dijéramos que alguien se hace rico con estos temas faltaríamos a la verdad. Nadie, entre los que venden cursos de contacto, seminarios de «reconstrucción celular cuántica» (?) o simplemente comparten sus derrapes hace mucho más que algún peso, de vez en cuando. Esto me lleva a pensar (y aclaro que sigue siendo una opinión) que las motivaciones son mucho más profundas y humanas; por ejemplo la necesidad de atención.

A esto debemos sumar la bendita/maldita internet de la era de las redes sociales. Vemos, todos los días, como se inundan los muros de posteos replicados de algun sitio que se dedica a copiar y pegar o simplemente escribir buena ciencia ficción sin aclarar que están narrando un cuento. NADA, CERO FUENTES o atisbos de seriedad a la hora de exponer algo, todo se reduce a un título bien llamativo que produce clicks y las palabras correctas para que los buscadores indexen contenidos dentro de los temas más buscados. Por ejemplo, si la palabra más buscada de la semana es «pelo», encontraremos alguna historia en la que una mujer en China, tras cortar su pelo, desaparece de la cama sin dejar rastros. Si la palabra clave es «moto» hallaremos historias de motos con fantasmas «pegados» o de extraños monstruos que al gritar suenan a… una moto.

Leer:  La Señal 155 | LAS LLAVES DE LA MATRIX con Nestor Berlanda

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Iba a detenerme, pero es que también están los zombies. No, no los caminantes de la serie, las noticias que se lanzaron hace ya una década y que, de tanto en tanto, resurgen del lodoso cementerio de los fraudes para aparecer como novedades increíbles. Un buen caso es el famoso descubrimiento de «las pirámides de cristal» bajo el océano. A veces en la Antártida, a veces en Centroamérica, la historia es repetida hasta el cansancio desde el año 2003. ¿Tres días de oscuridad confirmados por la NASA? No… ahora parece que son seis, u ocho. Y no me extrañaría que metan en el medio al observatorio del Vaticano y al mismísimo Papa, ordenando que callen a los astrónomos que osen decir la «verdad».

LA VERDAD

La verdad es que día a día, millones de personas (en todo el mundo) viven hechos que consideran inexplicables. Una gran porción pueden ser desgranados desde posturas lógicas que van de alucinaciones causadas por stress, enfermedades mentales y hasta deshidratación, MIENTRAS OTRO TANTO QUEDA EN EL CAMPO DE LOS VERDADEROS MISTERIOS. Un caso, narrado por una persona desde su buena fe, no puede ser acreditado o desacreditado. Es una experiencia personal e intransferible a la que debemos, como mínimo, el respeto de no burlarnos… y a eso voy con esta entrada. Todos y cada uno de los tipos de personajes enumerados en los primeros párrafos no hacen más que burlarse de quienes viven situaciones complejas, que muchas veces necesitan de ayuda profesional por los efectos de traumas muy reales que provocan estos eventos del misterio (la borra de nuestro café). Se rien de las personas que ven algo que no debería estar allí y que acuden a un centro de salud poniendo en duda su propia capacidad de interpretar la realidad.

Los misterios, inteligencias rectoras, lo que sean… existen, están aquí, entre nosotros, pero no son parte de ninguno de los desvaríos de individuos que, presa de delirios mesiánicos o ganas de figurar, salen a los medios a decir que «se nos viene la invasión, se nos viene» y chochos, dan media vuelta para hacer un asado.

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Del dicho al hecho hay un largo trecho y los testigos necesitan respuestas, mientras algunos de los que se llaman a si mismos «investigadores» jamás las buscaron más que en los titulares de algún famoso diario amarillista de Capital Federal. Esto, dicho con mucho cariño y hasta un dejo de simpatía. Cuando uno se mete profundo en el campo de los misterios termina por darse cuenta que son estos actores los que arruinan la obra aunque, a veces, termine en comedia.

Los testigos de lo imposible son eso: testigos. Los que buscan respuestas de manera sana e inteligente, quienes no tienen miedo en ser demasiado críticos consigo mismos y hasta con sus amigos, son aquellos que pueden aportar algo desde el análisis intelectual, estadístico, psicológico y sobre todo humano.

La verdad es que, la ciencia misma, nos trae cada vez más misterios que resolver y termina por innovar tanto en sus preguntas que las antiguas del misterio ya parecen obsoletas. Un planeta X, que podría ser masivo y muy real. Agua líquida en Marte, sobre la superficie. Océanos con actividades inexplicables en Titán, compuestos relacionados a la existencia de vida saliendo por los géisers de Encelado. Sistemas estelares con tres soles, con planetas gigantescos más cerca de su estrella que Mercurio de la nuestra. Estudios en física teórica que se demuestran cien años más tarde, comprobando la relatividad general de Einstein, otros que hablan de infinitas dimensiones matemáticas, de la posibilidad de volver el tiempo atrás, de la explosión del cerebro humano hace 40.000 años, de pájaros hablando y utilizando la sintaxis para construir oraciones, de ecosistemas tan distintos que no los veríamos, de seres interdimensionales, de habitantes invisibles a simple vista de nuestra misma atmósfera.

En eso, testigos de lo imposible, investigadores del misterio y científicos (combinados aunque no lo noten) se encuentran cada vez más cerca de hallar respuestas a las que nadie debería temer. Sean versiones de la realidad, sean hechos irrefutables o grandes equivocaciones, mientras mantengamos la buena fe, la excelencia en nuestros corazones como brújula para lo que hacemos y el entusiasmo de nuestros niños interiores podremos dar con todo lo que parece tan esquivo, y sacar del medio los actos lamentables.