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Supongo que te estarás preguntando de qué va esta entrada. Supongo que estarás pensando que puede llegar a ser alguna apología a comportarnos de una manera «malévola» con los congéneres, pero dista mucho de cualquier preconcepto con el que hayas entrado. Y si no eres capaz de quitarlos del medio te recomiendo leer con un vaso de soda.

Mucho se habla de la luz y la necesidad de caminar en pos de esta meta espiritual, humana e ideal. Pero muchos olvidan que el universo es eterna tendencia al equilibrio. De existir tales cosas como el bien el mal (no me re refiero a las convenciones morales/legales), y al formar parte del mismo universo deberían también tender al equilibrio. Sin embargo, veo excesos de ambos lados, o al menos personas que parecen empecinarse en vivir según dogmas que llevan en camino de una aberración de ambas caras de la misma moneda: el alma.

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Hermes Mercurius Trismegistus

«Como es arriba es abajo», es una de las famosas frases herméticas. Sí, lo de los tapers es un termino «pop» de algo más profundo. El hermetismo es una tradición filosófica y religiosa basada principalmente en textos pseudoepigráficos, atribuidos a Hermes Trismegisto (Tres veces Grande). Esos escritos han influido mucho en la Tradición Esotérica Occidental y fueron considerados de gran importancia tanto durante el Renacimiento como en La Reforma. La tradición reclama ser descendiente de una Prisca Theologia, una doctrina que afirma que una simple y verdadera teología existe, la cual está presente en todas las religiones y fue dada por Dios al hombre en la Antigüedad.

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En tiempos de Abraham, Hermes Trismegisto aseguraba que toda la información sobre un hombre se podía encontrar en solo una gota de su sangre y que dentro de cada hombre se hallaba representada la totalidad del universo. Formuló entonces un principio al que llamó La Ley de la Correspondencia que decía:“Como es arriba es abajo, y como es abajo es arriba”. Con estas palabras creó Hermes un método deductivo que permitió vislumbrar la grandeza del universo creado, donde lo más grande de lo más grande es igual a lo más pequeño de lo más pequeño.

Al mismo tiempo, como es el cielo es el infierno, como es el amor es el odio, como es la ira es la calma, como es el mal es el bien, como es la luz, es la oscuridad. Es un sentido universal de correspondencia y, como dije, equilibrio. Esto es fundamental a la hora de comprender que, de verdad, convivimos con varios tonos de gris de nosotros mismos que, por regla, son necesarios para mantener un equilibrio. Cuando alguno de estos colores se desparrama por la paleta nos encontramos con rebeldes (verdaderos apartados del camino social, como Buda o Cristo) o aberraciones oscuras como los asesinos seriales que, lejos de ser estúpidos con motosierras, suelen presentar características de extrema inteligencia y refinamiento en sus terribles métodos e intenciones.

Claro, todos preferimos rebeldes sobre asesinos, pero la realidad (o al menos lo que parece ser real) nos muestra que un desbalance en el equilibrio puede traer ilumunación u oscuridad al nivel de supernovas o agujeros negros supermasivos. Dicho sea de paso, se piensa que algunos agujeros negros son el resultados de una supernova, por lo que se podría decir que detrás de una enorme luz puede encontrarse una intensa oscuridad.

¿Está bien? ¿está mal?

Difícil apreciar semejantes preguntas desde la perspectiva promedio de vida del hombre. A menos que se tenga la posibilidad de realizar una apertura de conciencia que permite ver una imagen más completa pero, otra vez, el equilibrio es implacable, por lo que aquellos que alcanzan este punto suelen lamentar pérdidas de todo tipo y caminos de sacrificio que poco tienen que ver con aquellos que nos hicieron creer que eran los correctos: trabajar-reproducirse-morir.

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Entonces, si lo pensamos, el «lado oscuro» es tan necesario como la luz. Al fin y al cabo, si no llegara la noche seríamos incapaces de apreciar un bonito amanecer. Y eso sucede, como siempre, en todos los niveles.

¿Cuál es tu amanecer? ¿Qué estás haciendo al respecto últimamente?

Tiende al equilibrio, al menos, tu espíritu, la magia del mundo y el lado de la razón te lo agradecerán.