En el sentido estricto de la sigla un OVNI es un Objeto Volador No Identificado. A partir de esta simple aclaración tenemos por delante un mundo que descubrir, ya que no solo hablamos de la imposibilidad de reconocer tal o cual objeto volador, sino de las implicaciones culturales y sociales que esta sigla mantiene desde hace unos sesenta años.

Es indiscutible que al escuchar “OVNI” todos lo relacionamos con extraterrestres visitando nuestro planeta. Se puede debatir mucho y muy profundo acerca de las causas de este simbolismo, pero en esta nota nos vamos a centrar en las hipótesis principales, un “ABC” de lo que piensan quienes pierden el sueño tratando de descifrar el misterio.

  • Extraterrestres: la hipótesis extraterrestre es una de las más populares y difíciles de probar. Si nos atenemos al viaje espacial como lo conocemos con las tecnologías actuales de nuestra civilización es literalmente imposible pensar en viajes interestelares. El ejemplo más simple es el enorme problema que significa ponerse de acuerdo para encontrar la manera más segura y económica de llevar humanos a Marte. Sin embargo, lejos estamos de imaginar los avances tecnológicos de civilizaciones que podrían llevarnos millones de años de ventaja, por lo que es muy posible que parte de los reportes de OVNIS correspondan a objetos foráneos. Claro, la ciencia pide pruebas duras y de esas tenemos muy pocas, pero destacan (por ejemplo) los registros de radar que muestran “cosas” volando a velocidades imposibles. Claro que volvemos al mismo punto, nadie puede decir que el piloto sea de otro mundo, pero tampoco se puede afirmar lo contrario. Además (y esto es para cuando profundicemos) el fenómeno OVNI no se queda solo en “luces en el cielo”, es por esa causa que el famoso astrónomo estadounidense Joseph Allen Hynek desarrolló la famosa tabla de los encuentros del primer, segundo y tercer tipo. Que ha sido extendida con la llegada del fenómeno de las abducciones, también atribuídas –en muchos casos- a entidades extraterrestres.

 

  • Interdimensionales: la aparición en los grandes medios de la física teórica con la cuántica a la cabeza a dado que hablar a millones de personas sobre un tema tremendamente complejo pero que, en sus bases, insinúa la posibilidad de que existan ya no solo dimensiones paralelas, sino incluso universos. Esto ha despertado la imaginación de propios y extraños al tema OVNI, plantenado la posibilidad de que muchos de los reportes respondan a incursiones de civilizaciones que, incluso, podrían compartir nuestro planeta en un plano que no llegamos a percibir. Pero por difundida que se encuentre la idea en estos últimos años no se trata de algo nuevo, un memorando del FBI del año 1947 ya hablaba de esta posibilidad: “No son gente desencarnada de la Tierra, provienen de su propio mundo pero tampoco vienen de otro «planeta» como solemos referirnos, sino más bien de un planeta etéreo que se interpenetra con el nuestro y no podemos percibir. Los cuerpos de los visitantes, y también sus vehículos, se materializan automáticamente al ingresar en cierto rango vibratorio de la materia. Son capaces de reingresar al etéreo a voluntad y desaparecer de nuestro campo visual sin dejar rastro”. ¿Pruebas? Ninguna a la mano, pero teorías científicas fuertes plantean que es posible.
  • Terrestres: si, de acá cerquita, no tanto como el patio de la tía Norma, pero si son muchos los que apuntan a la posibilidad de que gran parte de los informes de “no identificados” sean meras confusiones con aviones de
    La «oleada belga» de los 90’s nunca fue solucionada aunque se piensa que pudo tratarse de prototipos militares.

    alta tecnología, secretos de estado de las grandes potencias. De hecho, algo de eso es verdad cuando nos remontamos a la “oleada de triángulos” de los años noventa en Cádiz, España. José Antonio Caravaca, ilustre investigador afincado en la zona terminó por confirmar que, por aquellos años, la base Naval de Rota (compartida con Estados Unidos) había recibido un grupo de aviones triangulares F117 que se pasaron unos meses realizando pruebas sobre cielo español. Pero no solo de aviones hablamos: satélites, lanzamientos de cohetes, reentrada de basura espacial y otros objetos que pueden comportarse de manera desconcertante han generado informes OVNI que luego fueron confirmados como bienintencionadas confusiones.

  • Naturales: dentro de esta hipótesis tenemos dos vertientes principales: una corresponde a fenómenos celestes tanto en el espacio como en la atmósfera y la otra corresponde a la posibilidad de la existencia de una biología desconocida y que se manifiesta solo ante ciertos estímulos. La primera suele ser el caballito de batalla de muchos astrónomos (muy a pesar de los esfuerzos de colegas como Hynek). Claro que es verdad que la combinación de fenómenos celestes con ciertas condiciones atmosféricas pueden producir eventos realmente impresionantes, como la presencia de “dos lunas” o la aparente aparición y desaparición de objetos cercanos (como aviones o helicópteros) o lejanos, como planetas y estrellas de gran brillo. En el caso de la biología tendríamos que tomar en cuenta los trabajos de Carol Cleland (del departamento de Astrobiología de la NASA) y las teorías del astrofísico Rugero Santilli sobre la existencia de entidades biológicas que habitan en nuestra atmósfera y que son, en rigor, invisibles, al menos bajo condiciones normales.

Podríamos seguir con un verdadero decálogo de sub categorías dentro de estos cuatro puntos principales, pero la idea es que esta nota sirva de introducción a un mundo en el que son más las preguntas que las certezas. Por esa misma razón, el OVNI sigue siendo un fenómeno. Suelo compararlo, de hecho, con las palomas. Cualquiera que salga a la calle un rato va a tener la posibilidad de ver volar (o incluso esquivar) alguna paloma. Son un hecho indiscutible de la naturaleza y algo absolutamente normal (a veces molesto) en nuestros cielos. Por el contrario, el OVNI continúa siendo un fenómeno en toda regla, ya que se presenta de manera esquiva, parece mutar sus formas (si no es que cambiamos nosotros) con el tiempo y resulta extremadamente difícil discernir entre un informe de algo inexplicable y de una simple confusión.

En próximas entregas hablaremos de la extensión de la tabla de Hynek, de los casos de abducciones, de los paralelismos de muchas experiencias de testigos modernos con relatos de pueblos originarios y culturas ancestrales e, incluso, casos que incluyen elementos tan absurdos y fascinantes como tripulantes de un disco volador regalando una galleta a un desprevenido granjero.

Como vemos, lejos de ser un tema trillado y casi olvidado, el fenómeno OVNI es el disparador más importante de las preguntas profundas dentro del mundo de los misterios. Y eso, mis amigos, no es poco.