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Dicen las creencias que cuando uno tiene en la casa la estatua o el dibujo de un duende, se le aparecen siete de estas criaturas, y que una de las frecuentes travesuras que pueden hacer es perder las cosas. Irritante, pero hay algo que es levemente más irritante; cuando a los sobrenaturales se les da por raptar personas. Como si no bastase con las intrigas acerca de su verdadera naturaleza o realidad, de vez en cuando cometen esas gracias, como para sembrar miedo e inquietud. Queda a opinión personal si esto último lo hacen sin querer o es voluntario.

Hades, Dios del inframundo.
Hades, Dios del inframundo.

Bah, no solamente raptan humanos, sino que a veces se raptan entre ellos, siempre y cuando no se traten de personas reales deidificadas. Entre los griegos se conoce el rapto que sufrió Perséfone, la hija de Demeter, a manos de su tío Hades, quien se había enamorado de ella. Esto ocasionó la creación del otoño y el invierno como protesta de su madre, que era la diosa de la agricultura. En otra ocasión, el dios supremo Zeus se fijó en la princesa fenicia Europa, que paseaba con unas amigas en la playa, y la raptó convertido en un toro. Si bien no se casaron, llegaron a tener tres hijos, uno de los cuales fue Minos, cuya esposa fue la madre del monstruo llamado Minotauro, fruto de su unión con un toro del que se había enamorado por castigo divino. Medio entre mito y leyenda, se habla de que la fundación de Roma empezó con el asesinato de varios invitados a una fiesta y el rapto de sus esposas para poblar la naciente ciudad, ya que todos eran hombres y era difícil

Enoch.
Enoch.

que alguno quedase embarazado, por más que lo intentasen. Puede observarse que varias historias parecen una versión antigua de ciertas abducciones extraterrestres realizadas al parecer con fines reproductivos, como en la Biblia judía, que en el libro de Enoch narra cómo los ángeles tomaron como esposas a las mujeres de los hombres, engendrando gigantes. Esta historia sigue la tradición de varios pueblos antiguos; los dioses violan a las mujeres para procrear una raza de buenos guerreros. Sin llegar a lo sexual, en las Sagradas Escrituras cristianas se encuentran muchísimos ejemplos de raptos, o al menos, de situaciones que aparentan serlo. Enoch, del Antiguo Testamento, fue llevado al cielo en cuerpo y alma. El profeta Elías, también de esa parte de la Biblia, fue llevado al cielo en un carro con caballos de fuego (o los caballos de esa época tenían forma de motores, o los motores de la nave tenían forma de caballos). Jesús se fue elevando ante la vista de sus discípulos hasta que una nube lo ocultó. Hubiera estado interesante que alguien hubiera tomado apuntes de cómo era esa nube.

Minos.
Minos.

En la nota anterior se ha hablado de islas donde el tiempo no pasaba, por ejemplo, Avalon, donde las heridas se curaban y las personas no envejecían, pudiendo regresar a la vida normal en cualquier momento que lo decidieran, claro que continuaban envejeciendo. Hay muchos relatos sobre personas, niños sobre todo, que se han ido a jugar con “las hadas”, y cuando regresan a su hogar han pasado años, cuando para ellos han sido solo unas pocas horas. Recuerda al fenómeno llamado “Factor de Oz”, haciendo alusión a la experiencia de la protagonista de “El Mago de Oz” al encontrarse en un mundo distinto al suyo, solo que en esa película, el tiempo pasaba mucho más rápido en “el sueño” que en “la vida real”. Por lo menos, esos niños regresaron. En el país de Gales, desde épocas antiguas se explicaba la mortalidad infantil diciendo que los niños muertos en realidad habían sido sustituidos por las hadas por un muñeco hecho de paja y ramas semejante a un ser humano con pocas horas de vida, y que los verdaderos eran

 Muqui
Muqui

raptados, o por venganza, o para ofrecerlos a otras hadas como cambio de favores. Sin embargo, raptar niños no es solamente cosa de hadas. Siempre se ha creído en duendes, no los simpáticos de las caricaturas, sino unos más curtidos y sin corazón, que raptan niños para comérselos o para rituales. Según el libro “La imagen del mundo”, de Clive Staples Lewis, los duendes son ángeles caídos que no quisieron entrar al infierno y que se quedaron viviendo en la tierra, y que desde ese entonces secuestran niños para que el diablo se los lleve confundiéndolos con ellos. En varias zonas de Perú se cree en el Muqui, uno de estos seres, que se localiza en los lugares donde hay agua, y que entre las ocho y las nueve de la mañana atrae con dulces a los niños, que días después son encontrados sin vida. En Paraguay, los guaraníes y descendientes de ellos creían en el

Una de las muchas representaciones del Pombero.
Una de las muchas representaciones del Pombero.

Yasi Yatere, un duende que acecha de día las casas para convencer a los niños de salir a buscar aventuras. Sin ir más lejos, en el 2005 una familia radicó una denuncia contra ese ser por haber raptado a su hija de cuatro años. Un caso reciente sucedió en Argentina; un niño estuvo perdido dos días en la provincia de Misiones, y sus padres responsabilizaron al Pombero, una criatura de la mitología local, que tanto puede ser amiga como enemiga del hombre. Para que el Pombero deje tranquilo al hombre, este debe dejar ofrendas de tabaco, miel y caña, no pronunciar su nombre, y no silbar de noche, ya que esto lo enfurece.

Cabe reflexionar, las hadas y duendes, como convivirían con nosotros en esta tierra, bueno, son vecinos, vecinos muy malos, pero vecinos al fin, pero, los dioses… ¿Por qué, sean los seres que sean, se empeñan en manosear a la gente? No están conformes con haberla creado o dirigido, parece que les da curiosidad.

¿Es que no saben lo que tienen entre manos? 

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