Comparte esta nota con tus amigos | La Señal (ciencia y misterios)
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En esta época de manipulaciones genéticas, de polémicas sobre dirigir la evolución humana teniendo las herramientas para hacerlo, principios éticos que se ignoran para instaurar unos nuevos, todos parecen pasar por alto el hecho de que las mitologías de todo el mundo cuentan con muchos ejemplos de seres divinos que se enamoraron o se entusiasmaron demasiado con los seres humanos y terminaron teniendo hijos con ellos. En la tradición bíblica se habla de ángeles que tomaron como esposas a las mujeres de los humanos y que de ahí salieron abominaciones tales como gigantes que eran muy crueles. No obstante, para irse a los extremos casi enseguida hay que hablar de la mitología griega, esto es, los dioses aqueos, sus consortes humanos, y los híbridos que salieron de sus apareamientos, o sea, los semidioses.

El primero en la lista es Eneas, hijo de Afrodita, la diosa del amor, y de Anquises, perteneciente a la realiza de Troya . A decir verdad, el dios supremo Zeus fue quien maniobró para que la unión se lleve a cabo, pero lo concreto es que Afrodita se encontró con Anquises mientras este cuidaba ovejas, se enamoró, se fingió princesa frigia y, supuestamente luego de socializar un poco, yació con él y a su debido tiempo tuvo a Eneas. Este nació en el monte Ida, y Afrodita, que capaz que no le interesaba educar a los frutos de sus amores, lo entregó a las ninfas del bosque y al centauro Quirón, que lo mantuvieron e instruyeron hasta los cinco años de edad, momento en que lo devolvieron a su padre Anquises, que estaba paralítico por un rayo que le había mandado Zeus por contar que se había acostado con Afrodita. Llegado el momento, muchos años después, Eneas, su esposa Creúsa, hija del rey Priamo, y su hijo Ascanio, fueron de los pocos que lograron escapar de la caída de Troya, pero Creúsa se retrasó, de nuevo por designios divinos, y murió. Luego de una larga serie de acontecimientos, Eneas se radicó en Italia y se casó con Lavinia, hija del rey Latino.

Romulo y Remo, descendientes de Eneas, tataranietos casi, son los legendarios fundadores de roma, y también son semidioses a la vez, porque Ares, dios de la guerra, poseyó a la virgen vestal Rea Silvia, la única descendiente directa de Eneas, bah, por línea primogénita. De esa unión nacieron Romulo y Remo, pero Amulio, tío de Rea Silvia, los mandó matar para no tener problemas en el futuro. Sin embargo, al encargado de hacerlo no le dio el estomago y los abandonó en el río Tiber en una cesta. La cesta dio contra la orilla luego de un largo viaje, y los bebes fueron encontrados y alimentados por Luperca, una loba consagrada a Ares, y más tarde hallados y criados por un pastor.
Romulo y Remo, descendientes de Eneas, tataranietos casi, son los legendarios fundadores de roma, y también son semidioses a la vez, porque Ares, dios de la guerra, poseyó a la virgen vestal Rea Silvia, la única descendiente directa de Eneas, bah, por línea primogénita. De esa unión nacieron Romulo y Remo, pero Amulio, tío de Rea Silvia, los mandó matar para no tener problemas en el futuro. Sin embargo, al encargado de hacerlo no le dio el estomago y los abandonó en el río Tiber en una cesta. La cesta dio contra la orilla luego de un largo viaje, y los bebes fueron encontrados y alimentados por Luperca, una loba consagrada a Ares, y más tarde hallados y criados por un pastor.

El segundo dios en la lista que dejó hijos desparramados por ahí fue Poseidón, y uno de sus críos fue Belorofonte, aunque algunos hayan dicho que en realidad era descendiente del rey Glauco de Corinto. Cierta vez, accidentalmente mató a uno de sus hermanos, entonces abandonó su hogar y fue a purificarse a la ciudad de Tirinto, más precisamente a la corte del rey Preto, nunca en una choza alejada de todo, claro. Allí, Estenebea, la esposa de Preto, le dijo en privado a su marido que el huésped se había propasado con ella (realmente era ella la que se había querido propasar porque se había enamorado y él la había rechazado) pero Preto no quería  faltar a las leyes de la hospitalidad matando directamente al huésped, así que lo envió junto a su suegro, el rey Lobates de Licia, con una carta pidiéndole que lo mate por tal o cual razón, claro que no le dijo nada, sino, que gracia había. El héroe llegó a destino, y el rey Lobates lo recibió con las mayores muestras de hospitalidad, claro que en cuanto leyó la carta, le hizo cumplir algunas labores que en teoría deberían matarlo. Le encargó terminar con la Quimera (simpático bichito con cabeza de cabra, cuerpo de león y con una cola que era una serpiente), tarea que pudo llevar a cabo montando el caballo aéreo Pegaso, al cual lo atrapó con ayuda de la diosa Atenea, o la deidad se lo entregó directamente, las versiones difieren. Luego lo hizo combatir al pueblo de los sólimos porque arrasaba la región cada tanto, y posteriormente contra las Amazonas, pero Belorofonte los venció por igual. Cómo última medida, el rey preparó una emboscada contra él con sus mejores hombres, pero su huésped los venció. Lobates se dio por vencido, le pidió disculpas y como compensación lo hizo casar con su hija Filómpe. Se dice que Estenebea, al enterarse de esto, se suicidó.

A pesar de que fue su compañero en algunas aventuas, Pegaso fue también la causa de la muerte de Belorofonte, porque una vez intentó llegar al monte Olimpo montado en él, pero había incurrido en la ira de los dioses, y estos asustaron al caballo, que dio un fenomenal corcoveo aéreo y se sacó de encima al héroe griego, que, semidios y todo, se estrelló contra el suelo y se mató.
A pesar de que fue su compañero en algunas aventuras, Pegaso fue también la causa de la muerte de Belorofonte, porque una vez intentó llegar al monte Olimpo montado en él, pero había incurrido en la ira de los dioses, y estos asustaron al caballo, que dio un fenomenal corcoveo aéreo y se sacó de encima al héroe griego, que, semidiós y todo, se estrelló contra el suelo y se mató.

La diosa Tetis era una de las deidades encargadas de los océanos, pero eso no le impidió tener algún que otro hijo con los mortales. El padre se llamaba Peleo, y el hijo se llamó Aquiles, o Aquileo, y fue uno de los más destacados guerreros en la guerra de Troya, aunque a decir verdad, el momento en el que más influyó fue cuando se quedó sentado sin hacer nada porque Agamenón, el jefe del ejercito griego, se quedó con una esclava que él pretendía. Sin Aquiles, de a poco la balanza fue inclinándose a favor de los troyanos, hasta que, en una medida desesperada, Patroclo, el mejor amigo del héroe, tomo su armadura y se hizo pasar por él para animar a sus compañeros, pero Héctor, hijo del rey Priamo de Troya, le dio muerte y se quedó con la armadura. Esto motivó a que Aquiles se reconciliara con Agamenón, desafiara a Héctor a un duelo, lo matara, y recuperase sus cosas. En fin, Aquiles murió a causa de un flechazo que le dio Paris, el otro hijo de Priamo, el que había provocado la guerra al raptar a la princesa Helena. La flecha estaba envenenada pero, ¿le dio en un brazo, o en un costado? No, nada que ver, le dio en el talón, él único punto vulnerable que tenía, de ahí la frase “el talón de Aquiles” para señalar la principal debilidad de algo o alguien.

La diosa Tetis sumergió a su hijo en las aguas del río Estigia para volverlo inmortal, pero lo sostuvo del talón, fuera del agua, y esa parte quedó vulnerable. Cabe preguntarse que le hacía mojarse un poco la mano.
La diosa Tetis sumergió a su hijo en las aguas del río Estigia para volverlo inmortal, pero lo sostuvo del talón, fuera del agua, y esa parte quedó vulnerable. Cabe preguntarse que le hacía mojarse un poco la mano.

Ahora le toca a Dionisio, dios del vino, que según algunas versiones, se unió a Altea, una mujer ya casada con Eneo, rey de caledonia, con él que ya tenía varias hijas y un hijo, de nombre Meleagro, y de esa fornicación nació Deyanira, otro híbrido más, cuyo nombre quiere decir “la que vence a los héroes”. Cuando su hermanastro Meleagro murió, todas sus hermanas lo lloraron tanto que la diosa Artemisa, vaya a saberse por cual motivo, si compadecida por el llanto o enfadada porque Meleagro había matado a un jabalí que ella había enviado en castigo por algo, las convirtió en pájaros, salvo a Deyanira y Gorge, una de sus hermanas, que no sufrieron ese destino gracias a que Dionisio disuadió a la diosa de transformarlas. Mucho mas tarde, Eneo, su padre oficial, la quiso casar con Aqueloo, un terrible dios-río, cosa común en aquellos tiempos casarse con dioses o diosas, pero ella no quería saber nada y no quería saber nada, hasta que apareció el héroe Hércules, que compitió o luchó con Aqueloo, y lo derrotó. Deyanira, feliz de la vida, se casó con él y tuvieron dos hijos. Vivieron felices y contentos hasta que ella, como él tenía en vista a otra mujer, le hizo poner una capa con una poción para recuperar su fidelidad, pero lo que ella no sabía era que esa poción era un veneno que lo hizo sufrir tanto que prefirió dejarse morir prendido fuego en una pira que él mismo hizo. Ante esto, Deyanira se suicidó, víctima de los remordimientos.

Una vez, Deyanira y su esposo Hércules necesitaban cruzar un río. Un centauro llamado Neso cobraba por transportar a los viajeros para el otro lado. Primero llevó a Deyanira, pero a mitad del trayecto quiso violarla. Al ver esto, Hercules le disparó una flecha que le causó una herida mortal. No obstante, Neso se vengó; le dijo a Deyanira que si alguna vez dudaba de su esposo rociara sus ropas con una pocima que el le iba a dar (consistente en su semen y su sangre) y que el nunca se separaría de ella. Error de Deyanira al confiar en su casi violador; esa mezcla inmunda en realidad actuó como un veneno abrasador contra Hércules y terminó haciendo que se suicide.
Una vez, Deyanira y su esposo Hércules necesitaban cruzar un río. Un centauro llamado Neso cobraba por transportar a los viajeros para el otro lado. Primero llevó a Deyanira, pero a mitad del trayecto quiso violarla. Al ver esto, Hércules le disparó una flecha que le causó una herida mortal. No obstante, Neso se vengó; le dijo a Deyanira que si alguna vez dudaba de su esposo rociara sus ropas con una pócima que el le iba a dar (consistente en su semen y su sangre) y que el nunca se separaría de ella. Error de Deyanira al confiar en su casi violador; esa mezcla inmunda en realidad actuó como un veneno abrasador contra Hércules y terminó haciendo que se suicide.

Para terminar, tenemos al dios supremo Zeus, que se hizo pasar por un hombre llamado Anfitrión de Tebas para acostarse con su esposa Alcmena, engendrando de esta manera a Hércules, pero la cosa es que luego llegó el verdadero marido, y se acostó con ella también, engendrando a Ificles. La cosa es que los gemelos nacieron, y Hera, la esposa de Zeus, como le había caído mal la infidelidad de su esposo, intentó matar al hijo de este poniéndole dos grandes serpientes en la cuna, pero sus padres humanos lo descubrieron jugando con ellas luego de haberlas matado. Posteriormente la diosa se encariñó con él cuando Zeus la engañó e hizo que lo amamante. Primero, lo apartó de sí, y el chorro de leche que salió de su pezón formó la Vía Láctea, y después sí, le agarró cariño. Hércules creció, y entre aventuras y desventuras, no va que se casó con la princesa Megara, hija del rey Creonte,  con quien tuvo varios hijos. Lamentablemente, una vez, en un ataque de locura mató a toda su familia, y de castigo le fue impuesto ponerse a las ordenes del rey  Euristeo, la persona a la que más odiaba, que le hizo llevar a cabo una serie de trabajos. Luego de estos, Hércules conoció a la princesa Deyanira y se casó con ella, y al cabo de varios años, se suicidó en una pira que él mismo había confeccionado, porque Deyanira le había puesto una capa para que volviera a serle fiel, pero no había caído en la cuenta de que lo que tenía no era una pócima de amor, sino un atroz veneno. Sin embargo, a diferencia de los otros, por ser hijo de Zeus, a Hércules le salió bien el negocio, porque una vez muerto, su alma fue directo al Olimpo, convirtiéndose en un dios.

Los trabajos que Euristeo le hizo llevar a cabo a Hércules fueron 1) matar a un despiadado león que aterrorizaba la región de Nemea y despojarlo de su piel 2) terminar con un monstruo que vivía en Lerna, una hidra de varias cabezas, a la que si se le cortaba una, le salían otras dos 3) atrapar a la Cierva de Cerinea, que tenía pezuñas de bronce y cuernos de oro, tarea bastante difícil porque se le había escapado a la misma diosa Artemisa 4) capturar vivo al Jabali de Erimanto, que destrozaba árboles con los colmillos y provocaba terremotos a voluntad 5) limpiar en un solo día los establos de un rey llamado Augías, que nunca habían sido limpiados, tarea para la cual desvió el curso de dos ríos 6) acabar con los pájaros de Estínfalo, criaturas sumamente dañinas que tenían pico, alas y garras de bronce 7) capturar al toro de Creta, nada más y nada menos que el padre del Minotauro, porque tras el nacimiento de este, el dios Poseidón lo había convertido en un terrible animal salvaje que echaba fuego por el hocico 8) llevar ante su presencia unas cuantas yeguas que eran del gigante Diomedes, que gustaban de la carne humana 9) robar el cinturón mágico de Hipolita, la reina de las amazonas 10) llevarle el ganado de un monstruoso gigante llamado Gerión para sacrificarlo a la diosa Hera 11) hurtar unas cuantas manzanas de oro del Jardín de las Hesperides 12) llevar ante su presencia a Cancerbero, el perro de tres cabezas guardian de los Infiernos. Pudo cumplir exitosamente con todas las labores.
Los trabajos que Euristeo le hizo llevar a cabo a Hércules fueron 1) matar a un despiadado león que aterrorizaba la región de Nemea y despojarlo de su piel 2) terminar con un monstruo que vivía en Lerna, una hidra de varias cabezas, a la que si se le cortaba una, le salían otras dos 3) atrapar a la Cierva de Cerinea, que tenía pezuñas de bronce y cuernos de oro, tarea bastante difícil porque se le había escapado a la misma diosa Artemisa 4) capturar vivo al Jabali de Erimanto, que destrozaba árboles con los colmillos y provocaba terremotos a voluntad 5) limpiar en un solo día los establos de un rey llamado Augías, que nunca habían sido limpiados, tarea para la cual desvió el curso de dos ríos 6) acabar con los pájaros de Estínfalo, criaturas sumamente dañinas que tenían pico, alas y garras de bronce 7) capturar al toro de Creta, nada más y nada menos que el padre del Minotauro, porque tras el nacimiento de este, el dios Poseidón lo había convertido en un terrible animal salvaje que echaba fuego por el hocico 8) llevar ante su presencia unas cuantas yeguas que eran del gigante Diomedes, que gustaban de la carne humana 9) robar el cinturón mágico de Hipolita, la reina de las amazonas 10) llevarle el ganado de un monstruoso gigante llamado Gerión para sacrificarlo a la diosa Hera 11) hurtar unas cuantas manzanas de oro del Jardín de las Hesperides 12) llevar ante su presencia a Cancerbero, el perro de tres cabezas guardian de los Infiernos. Pudo cumplir exitosamente con todas las labores.

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