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WhatsApp se ha convertido, en los últimos días, en objeto de una estampida digital: millones de personas dejan de utilizar la reconocida aplicación de mensajería para migrar… a otras. En esta entrada de mi blog, te voy a contar respecto a la privacidad, internet y los negocios que se hacen con tus datos, mucho antes de que estalle esta nueva moda de cambio de aplicaciones.

Resulta que las bases de datos (y más si son personales) son uno de los negocios más valiosos en la web. Desde que hago uso y trabajo en medios digitales (1996 o 1997, más o menos…) me llamó la atención un detalle: muchos sitios web parecían subsistir, recrearse y relanzarse cada cierto tiempo y las publicidades no estaban allí acaparando todo para justificar el trabajo que, se notaba, los programadores ponían en ellos.

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Consultando, algún conocido de la vieja escuela hacker me dijo, más o menos: «Fernando, sucede que si querés hacer dinero en internet, lo mejor que te puede pasar es tener mucho tráfico. No solo por las publicidades, sino por los datos de las personas que acceden a tu sitio. Horario en que lo hacen, notas que leen, contenidos que consumen, edades… son todas variables que si se suman a un correo electrónico toman el valor del oro en el ámbito digital».

Todo esto mucho antes de las redes sociales e incluso los celulares. La web 2.0 acababa de llegar con sus blogs y sus blogueros que daban que hablar desde campos de batalla o habitaciones. Eran otros tiempos, más sencillos, más parecidos a los soñados por los precursores de internet, pero que también mostraban la dirección que se iba a tomar muy poco tiempo después.

ESCUCHA WHATSSAPP, TE DEJO, ME VOY

El enorme éxodo (sigo viendo mientras escribo esto cómo mis contactos llegan a Telegram) de gente que sale corriendo desde WhatsApp no es nada nuevo. Miles de plataformas volaron y cayeron como My Space, Windows Live Messenger, Fotolog e incluso el gran fracaso de Google+ generaron comentarios de todo tipo y demostraron que en eso de saber qué motiva a las personas para usar una u otra herramienta es tan volátil como los cambios de ánimo que podemos experimentar un domingo cualquiera.

Sin embargo, no veo una caída de WhatsApp como mensajero. Quizás me equivoque y el mes que viene estemos hablando de la muerte de la aplicación del ícono verde, pero supongo que mucha agua pasará bajo el puente antes de que se desvanezca como lo hizo el mensajero de BlackBerry, todavía hoy considerado uno de los más «seguros» y «privados».

El escándalo se da por una actualización de términos de uso que se dio a conocer en los últimos días y que podés leer en español AQUÍ. Resulta que WhatsApp, que pertenece a Facebook, al igual que Instagram, se ha despachado con un listado de las cosas que puede hacer con tu información que, digamos, peca de sinceridad.

«WhatsApp posee muchos metadatos, que es la información que se obtiene de cualquier mensaje que enviamos, como la marca del teléfono, la hora del mensaje, tu ubicación y otros. Con ello puede saber mucho de sus usuarios», explica Cristian León, responsable del programa de innovación de la organización civil Asuntos del Sur, con sede en Argentina.

El experto en derechos digitales le indica a BBC Mundo que esta aplicación de mensajería, que es la más popular en el mundo, tiene un código de programación cerrado y por ello tiene poca transparencia sobre lo que recopila.

¿Nos vamos de WhatsApp?
¿Nos vamos de WhatsApp?

En la página web de WhatsApp están detallados los datos que obtiene y la información que una persona le brinda al aceptar sus términos de uso. Además del nombre, número de teléfono y contactos, están detalles del uso de la plataforma (tiempo o rendimiento, por ejemplo), transacciones desde la aplicación, marca y modelo del dispositivo o tipo de conexión, entre otros.

Telegram y Signal, explican León, recopilan mucho menos datos. Pero los recopilan, tampoco seamos tan naif. 

Es más, en contra de lo que se puede pensar, las conversaciones en Telegram NO ESTÁN CIFRADAS (es decir, codificadas para que nadie más las lea), a no ser que iniciemos algo que se llama «chat secreto». En ese sentido, WhatsApp que utiliza el cifrado de extremo a extremo que aplica Signal, es mucho más segura. Así que si estás escapando de WhatsApp por miedo a que lean tus chats calenturientos, las recetas de cocina que compartís con la abuela o lo que realmente opinás del vecino del 5º B… bien podrías estar cometiendo un error.

NO SE TRATA DE LOS MENSAJES, SINO DE LO QUE LOS RODEA

Sí, la idea más difundida es que de pronto algún tipo de inteligencia artificial super poderosa dedicará el ciento por ciento de su tiempo (y esfuerzos de inversión) a leer atentamente tus importantísimos mensajes personales con tu novia, amigos, familiares… pero no es así. Lo que le interesa a WhatsApp, como a Facebook e Instagram es el contexto.

¿Dónde estabas enviando esos mensajes? ¿En qué horario? ¿A quién se los enviabas? ¿Qué modelo de qué marca de móvil usabas? ¿O lo hacías por medio del navegador de tu computadora? ¿Qué proveedor de internet utilizas? ¿Cuánto tiempo al día interactúas con otras personas en línea? ¿Quiénes son esas personas? ¿Se les puede vender algo? ¿Se puede vender esa información para que alguien la utilice para, por ejemplo, influenciar una elección presidencial? ¿O una revolución en un país molesto?

WhatsApp deja en claro cuáles son los datos que se recopilan de manera automática:

Información sobre uso y registros. Recopilamos información sobre tu actividad en nuestros Servicios, como datos relativos al servicio, el diagnóstico y el rendimiento. Esto incluye información sobre tu actividad (incluido cómo usas nuestros Servicios, los ajustes que elegiste, cómo interactúas con otros por medio de ellos [incluido cuando interactúas con una empresa] y el tiempo, la frecuencia y la duración de tus actividades e interacciones), archivos de registro, así como registros e informes de diagnóstico, error, sitio web y rendimiento. También incluye información sobre el momento en el que te registraste para usar nuestros Servicios, las opciones que usas, como mensajería, llamadas, estados, grupos (incluidos el nombre, la foto y la descripción del grupo), las opciones de empresa o pagos, la foto del perfil, información sobre ti mismo, si te encuentras en línea, así como la última vez que usaste nuestros Servicios (tu estado de última conexión) y la última vez que actualizaste los datos de tu info.

Información sobre el dispositivo y la conexión. Recopilamos información específica relacionada con el dispositivo y la conexión cuando instalas o usas nuestros Servicios, o bien cuando accedes a ellos. Esto incluye información como el modelo del hardware, el sistema operativo, el nivel de carga de la batería, la potencia de la señal, la versión de la aplicación, el navegador, la red móvil, la conexión (incluido el número de teléfono, el operador de telefonía móvil o proveedor de servicios de Internet), el idioma y la zona horaria, la dirección IP, datos sobre las operaciones de dispositivos e identificadores (como identificadores únicos para los productos de las empresas de Facebook asociados al mismo dispositivo o a la misma cuenta).

Información de ubicación. Recopilamos y usamos información de ubicación precisa de tu dispositivo con tu permiso cuando seleccionas usar opciones relacionadas con la ubicación, como cuando decides compartir tu ubicación con tus contactos o ver ubicaciones cercanas o que otros contactos compartieron contigo. Existen determinados ajustes que están relacionados con la información de ubicación que puedes encontrar en la configuración de tu dispositivo o en los ajustes en la aplicación, como la opción para compartir ubicación. Aunque no uses nuestras opciones relacionadas con la ubicación, usamos la dirección IP y otra información, como los códigos de área de números de teléfono, para estimar cuál es tu ubicación general (por ejemplo, ciudad y país). También usamos la información de tu ubicación con fines de diagnóstico y resolución de problemas.

Cookies. Usamos cookies para operar y proporcionar nuestros Servicios, además de proporcionarte nuestros Servicios basados en Internet, mejorar tus experiencias, entender cómo se usan nuestros Servicios y personalizarlos. Por ejemplo, usamos cookies para proporcionar nuestros Servicios para computadora e Internet y otros servicios basados en Internet. También podemos usar las cookies para entender cuáles son los artículos más populares de nuestro Centro de ayuda con el fin de mostrarte el contenido relevante relacionado con nuestros Servicios. Adicionalmente, podemos usar cookies para recordar las opciones que elegiste, como las preferencias de idioma, a fin de proporcionarte una experiencia más segura y, de otro modo, para personalizar nuestros Servicios según tus intereses. Más información sobre cómo usamos las cookies para proporcionarte nuestros Servicios.

Viendo esto queda claro que, como digo desde el principio, WhatsApp recolecta datos de sus usuarios pero… ¿acaso eso no lo sabíamos?

¿QUÉ HACEMOS LEMOS?

Bien, las opciones son sencillas: o te subes a la era digital y resignas a compartir tus datos o no lo haces. Es sencillo. Todas las aplicaciones que usas a diario buscan saber más de vos, incluso los sitios web. Por lo tanto, la única manera de conservar esa preciada «privacidad» es cortar el cable de internet, quemar el celular y enterrarlo y salir a correr por las praderas. O, en todo caso, elegir las cartas de papel y la vida en las cuevas, como hizo Bin Laden… y sabemos como le fue.

Mi consejo (que nadie lo pidió), más vale presionar por leyes que busquen el respeto al usuario que correr de un lugar a otro sin saber donde nos metemos. Así, sencillo, las cosas se mejoran tomando la acción.


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