¿Alienígenas en el Área 51? El meteorólogo que convivió con los “Altos Blancos” rompe el silencio
Charles Hall, exmilitar de la Fuerza Aérea de EE. UU., revela detalles de un pacto secreto entre el gobierno y una civilización no humana. Desde el uso de baños públicos hasta tecnología que desafía la física de Einstein, su relato sacude los cimientos de lo que creíamos saber sobre el desierto de Nevada.
En marzo de 1965, un joven meteorólogo con facilidad para la física nuclear fue enviado al polígono de tiro de Indian Springs, a la sombra del Área 51. Lo que Charles Hall esperaba que fuera un servicio militar rutinario en la soledad del desierto se convirtió en una odisea de contacto extraterrestre que mantuvo en secreto durante décadas.
Los “Altos Blancos”: Más humanos de lo que parecen
A diferencia de los clásicos “grises”, Hall describe a una especie conocida como los Tall Whites (Altos Blancos). Estos seres son humanoides, de piel extremadamente blanca y ojos azules que pueden llegar a ser el doble de grandes que los nuestros [20:29]. Viven cerca de 700 años y, según el relato, poseen una estructura familiar con mujeres y niños que a menudo sentían curiosidad por el trabajo de Hall [13:23].
“Sus huesos son la mitad de gruesos que los nuestros y sus pulgares más cortos, pero sus dedos son desproporcionadamente largos y flexibles”, explica Hall en la entrevista exclusiva [22:09]. Además, detalla que, aunque se comunicaban telepáticamente, él les pidió que hablaran en inglés para no sentirse intimidado por sus sonidos naturales, que asemejaban relinchos o cantos de aves [44:10].
El pacto con el Pentágono y la “Parada de Boxes” cósmica
Uno de los puntos más polémicos es la afirmación de que el gobierno de los Estados Unidos mantenía una base subterránea en el Área 54 exclusivamente para ellos [16:17]. Según Hall, nuestro sistema solar funciona como una suerte de “parada de boxes” en el inmenso vacío estelar hacia Alfa Centauri. Los alienígenas utilizarían la base para reparar sus naves y reabastecerse de combustible, a cambio de compartir tecnología de radio y comunicaciones con la Fuerza Aérea [28:54].
Tecnología que licúa el acero
Hall, quien posee una maestría en física nuclear, intentó desentrañar el funcionamiento de las naves de estos seres. Describe vehículos que, al encender sus campos de fuerza, lucen como “tic-tacs” o pastillas blancas borrosas [45:40]. Estas naves serían capaces de soportar aceleraciones de hasta 15,000 Gs, una fuerza que licuaría el acero instantáneamente [46:09].
La leyenda de “Range Four Harry”
Durante años, los militares en la base hablaban de un caballo blanco fluorescente y radiactivo que merodeaba el desierto por las noches [03:44]. Hall descubrió que no era un animal, sino uno de los “Altos Blancos” que, al activar su traje protector y moverse junto a su grupo, generaba una ilusión visual que los soldados de lejos confundían con un equino gigante [30:55].
Un respaldo inesperado
Aunque la historia pueda parecer ciencia ficción, ha recibido el apoyo de figuras de alto nivel como Paul Hellyer, exministro de Defensa de Canadá, quien en audiencias públicas instó a prestar atención al testimonio de Hall como una prueba de la coexistencia pacífica y secreta con razas no humanas [43:02].
¿Es Charles Hall el testigo más importante de la historia ufológica o el creador de una compleja mitología moderna? Lo cierto es que su relato, lleno de detalles cotidianos y descripciones técnicas, sigue siendo una pieza clave para entender el misterio que rodea a las arenas de Nevada.
Puedes profundizar en esta historia y ver la entrevista completa en La Señal: https://youtu.be/YpgT9qM3ODI
